Día: enero 7, 2019

Ir o no ir

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Una pregunta cuelga en la sala de reuniones de las cancillerías  vecinas: ¿Irá el presidente Evo Morales a la ceremonia de posesión de Nicolás Maduro? La mayoría de los que ven la pregunta responde que sí, pues, bajo la lógica que prevalece en Bolivia,  no habría razón válida para que el mandatario nacional no asista a un acto repudiado de antemano. La mayoría de los gobiernos del continente ha dicho que No irá por considerar que Maduro es un dictador que ha usurpado la presidencia de Venezuela y que la ceremonia es una afrenta a la memoria de Bolívar y Sucre, reverenciada en los países ¨bolivarianos¨.

Estar en Caracas este jueves quizá sea un ¨desquite¨ del presidente Morales ante los desaires que recibió el 1 de enero en Brasilia, donde nadie le exhibió simpatía y debió retornar a Bolivia sin siquiera la fotografía que otros mandatarios se tomaron con el flamante presidente.  

Tal vez no ha sido suficientemente evaluada la idea de asistir a las ceremonias en Caracas este jueves. Uno de los primeros elementos a tomar en cuenta es que Bolivia sería el único  país sudamericano presente con su presidente. Casi todos pertenecen al Grupo de Lima que el viernes acordó repudiar a Maduro y reclamarle que se aleje de las riendas del gobierno venezolano. Las autoridades en Caracas ni siquiera consideran la idea. Temen que de  inmediato empiecen a caer sobre ellos los juicios que aguardan al régimen por violación a los derechos humanos y  por la pésima administración de miles de millones de dólares que ha hundido la economía del que un tiempo fue un país rico encaminado a superar el subdesarrollo en mejores condiciones que todos sus vecinos.  

La presencia del presidente boliviano en Venezuela sería una manifestación costosa de solidaridad con Maduro, ahora totalmente aislado en el continente. Remaría contra corriente respecto a Argentina, Perú y Brasil, con los que la sintonía de las relaciones exteriores bolivianas es fundamental.

En estos momentos, puede ser importante no introducir elementos irritantes en las relaciones con Brasil cuando sobre el tablero de la relación bilateral hay tantas cuestiones importantes, entre ellas la búsqueda de un nuevo contrato para venderle  gas natural. Mostrarse sonriente y dar un abrazo a Maduro en una toma de mando  repudiada continentalmente puede no ser buena idea de la cancillería boliviana, pero sí un estímulo para acrecentar su propio aislamiento.

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Un espectáculo aparte

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El desplazamiento del péndulo geopolítico mundial, formalizado el 1 de enero con la ascensión de Jair Messias Bolsonaro, asumió las forma de un espectáculo inédito por la incorporación exitosa de la Primera Dama Michelle de Paula Bolsonaro, a la escena central de la jornada. Si el ascenso mismo del capitán del ejército brasileño era una novedad mundial, el papel de  la esposa en la ceremonia central no fue menor. Su gracia femenina para hablar con el lenguaje de señas corporales conquistó a la  teleaudiencia  que compartía, a ratos con bastante holgura a su favor, la atención entre el nuevo politico que asumía el mando de la mayor economía latinoamericana y el quinto país del mundo en extension geográfica.

La joven, nacida hace 38 años en Ceilandia, una de las ciudades satélite de Brasilia, entró a la palestra internacional munida del encanto con el que representó la habilidad aprendida  de una madrastra en aquel modesto poblado, una de las siete ¨ciudades satélite¨ con las que surgió la capital brasileña hace más de 60 años para albergar principalmente a la mano de obra requerida por obreros y empleados para la gigantesca construcción.

No fueron solo las manos las que dieron vida a un discurso breve y muy sentido. A cada movimiento acompañaba una expresion facial vívida  correspondiente, que parecía dibujada para relucir a tono con el rosado pálido de un traje, cuya sencillez trajo de inmediato comparaciones con grandes figuras femeninas que el mundo adoró, como Jackie Kennedy y Grace Kelly. La firmeza con la que sus brazos y manos esculpían mensajes en el aire y el significado de sus palabras, conformaron un cuadro que se diferenció en absoluto de las ceremonias habituales de posesión. Su breve discurso expresado en señas que traducía la experta (Adriana Ramos) conmovió a la selecta audiencia ya cautivada por el espectáculo.

La traductora se conmovió y la voz se le quebró cuando la ahora Primera Dama prometió redoblar esfuerzos por los más necesitados,  y prometió que los derechos de loa discapacitados serán respetados . La audiencia se conmovió al límite al escucharla agradecer a todos por el apyo a su esposo ahora presidente cuando, en septiembre, fue víctima de un atentado que lo apartó de la campaña. ¨En especial, agradezco a mi esposo amado¨ por su esfuerzo en la campaña presidencial. Sus palabras parecían tan sinceras que la audiencia le reclamó un gesto y a gritos le pidió ¨beso, beso¨ al presidente. La joven dio media vuelta y se acercó a su esposo sorprendido y le dio un beso en los labios. Ahí la multitud estalló en aplausos que dieron paso al mantra que Bolsonaro ha puesto de moda:  ¨Brasil por sobre todos y Dios por sobre todo¨.