Día: septiembre 3, 2017

Diarios en tiempos de mordaza

Minientrada Posted on Actualizado enn

 

Al arreciar las penurias de Venezuela, cuyo régimen es, por fin, llamado de dictadura sin tapujos en gran parte del mundo, resulta notable la lucha de algunos diarios por mantener viva la voz contra la avalancha opresiva que busca el pensamiento único.  El arma que tienen es su capacidad para llegar al público gracias a la era digital y la credibilidad que se les atribuye. Sin más recursos que un puñado de reporteros y hace tiempo sin papel para ediciones en la calle, dos diarios sobresalen con noticias y análisis que desafían la censura que impone el régimen, vía intimidación y chantaje con pautas publicitarias. El Nacional y Tal Cual Digital se han vuelto una necesidad para quienes buscan informarse sobre ese país distante y cercano de Bolivia.

Las versiones electrónicas de los dos diarios suelen mostrar el rostro que el régimen de Nicolás Maduro no quiere exhibir y que los fanáticos de otras latitudes niegan.   Vean algunos titulares de este jueves en Tal Cual Digital, creado por el infatigable Teodoro Petkoff, comunista y guerrillero hasta que, sin perder su visión por una sociedad más justa, reconoció la realidad y se transformó en un demócrata respetable.  Llegó a ser ministro del presidente social cristiano Rafael Caldera, el mandatario que indultó y sacó de la cárcel a Hugo Chávez.

¨Gobierno convirtió el hambre en la nueva epidemia sin antídotos¨, destaca en su primera página , y cuenta que quien preside la ¨fraudulenta¨ Asamblea Constituyente decía ante audiencias extranjeras el año pasado, cuando era canciller (habla de Delcy Rodríguez), que en su país no había hambre y que lo que tenía daba para alimentar a tres naciones. Ese mismo día medios informativos registraban muerte de niños por desnutrición.  La ex canciller ahora reconoce la plaga bíblica creada por el gobierno del Socialismo del Siglo XXI pero la atribuye a Estados Unidos.

Por eso causó perplejidad que el ex canciller David Choquehuanca dijera que las noticias sobre la crisis de perfil terminal que vive Venezuela eran parte de ¨un formato¨ para desacreditar a gobiernos de esa corriente. Para él, no hay hambre en el vecino país sino  ¨un formato¨, aunque la ex canciller diga lo contrario.

Fundado por un intelectual comunista (Miguel Otero Silva) en 1943, El Nacional destaca el pedido de la Asamblea Nacional (la legítima) para que el Papa Francisco ayude a crear un canal humanitario de socorro a los venezolanos, y lista a los gobiernos y dirigentes que sin pelos en la lengua ahora llaman a Maduro de dictador.

Que se sepa, ni Bolivia, ni Cuba ni Nicaragua han ofrecido ayuda a Venezuela ahora que su gobierno reconoce que sí hay hambre en su país.

Sombras y luces del pasado

Posted on Actualizado enn

Registro
Sombras y luces del pasado
La guerrilla que contamos, de José Luis Alcázar, Humberto Vacaflor y Juan Carlos Salazar. Plural, 280 páginas
  
Durante 30 años fue uno de los secretos mejor guardados de la historia del siglo pasado hasta que en 1997 un equipo de forenses cubanos y argentinos puso fin al misterio al anunciar que los restos de Ernesto Che Guevara habían sido desenterrados de un rincón de la pista de aterrizaje del aeropuerto de Vallegrande. La certeza sobre la autenticidad de los restos duró una década y hacia 2007 un agente de la CIA, hoy retirado, ensombreció la versión al declarar que él mismo había enterrado los restos junto a los de otros dos guerrilleros.  Es decir, había enterrado tres cadáveres y no siete, como los forenses dijeron haber encontrado, entre ellos el del Che. 
La controversia ha vuelto a cobrar vigor con la obra de los periodistas Humberto Vacaflor, Juan Carlos Salazar y José Luis Alcázar. ¨La guerrilla que contamos¨, construida con reminiscencias de los tres sobre la cobertura que realizaron de la campaña insurgente para los medios en que trabajaban: Presencia, el diario de la Iglesia Católica cuya extinción a principios de siglo dejó un enorme vacío aún sentido en la vida periodística e informativa de Bolivia, y la entonces naciente Agencia de Noticias Fides.
¨El Che fue enterrado en la madrugada del 11 de octubre,…la inhumación se la disputan algunos militares, incluyendo al agente de la CIA Gustavo Villoldo que revela que él fue quien dirigió la ¨operación entierro¨ en la pista de aterrizaje vallegrandina¨. La cuarentena de palabras abre paso a uno de los episodios más intrigantes ocurridos con los restos del guerrillero.
Detras del Che desde que el guerrillero salió de Cuba para perseguir sus propios planes, el cubano-norteamericano Villoldo fue un personaje destacado en la historia de la campaña de siete meses de acción en Bolivia.  No es mucho lo que en el país se ha conocido sobre su participación en ese movimiento, pero medios informativos extranjeros, en especial estadounidenses, han registrado de manera recurrente declaraciones del hombre de camisa oscura y camiseta blanca que aparece sobre el lado derecho del cadaver del guerrillero. Es autor de una obra detallada sobre la odisea de los restos del comandante: ¨Vivo o muerto¨, obra en la que Villoldo relata sus propias experiencias para llegar hasta el guerrillero, al que logra alcanzar cuando ya está muerto.
En un párrafo angular de la narración de Alcázar se lee: ¨El ex agente de la CIA, en diversas entrevistas y artículos escritos por él, explicó que el general Alfredo Ovando Candia ordenó el 10 de octubre (1967) al coronel (Joaquín) Zenteno Anaya que enterrara el cadáver del Che y que la operación estuviera a cargo de Villoldo. Éste contó que pidió a Zenteno una volqueta, un pequeño camión y un tractor y el personal necesario. A la 1:30 del 11 de octubre Villoldo ordenó, en el hospital del Señor de Malta, (que) se recogieran tres cadáveres: del Ché, del boliviano Willy y del peruano Chino Chang. Los tres fueron depositados en el camión y partieron a la pista de aterrizaje de Vallegrande, zona colindante con el cementerio¨.
Autor de la primera obra narrativa sobre la campaña guerrillera en Bolivia, Alcázar recalca que tras anotar las coordenadas del lugar donde los restos del trio de cadaveres yacerían, Villoldo contó los pasos para ubicarlos cuando fuere necesario.  El entierro ocurrió poco más de una hora después. ¨Fueron tres cadáveres, repito: Ernesto Che Guevara, Willy Cuba y Chino Chang¨, subrayó Villoldo en la cita reproducida por Alcázar.
El periodista boliviano subraya: ¨La insistencia del cubano de que solo excavó una tumba para tres cadaveres contradice el descubrimiento del equipo cubano-argentino de una sepultura con siete cadaveres. Además, Villoldo dijo que enterró al Che en la parte sur de la pista y al oeste del cementerio, y el equipo encontró la tumba con siete osamentas al norte del cementerio¨. La pregunta que surge intrigante la presenta el propio autor: ¿Es el Che el de Santa Clara? (donde fueron enterrados los restos encontrados en el cementerio vallegrandino.)
Los capítulos de Humberto Vacaflor y Juan Carlos Salazar son anécdotas inéditas de los esfuerzos de estos periodistas por cumplir con sus medios y con el público de éstos, que vale la pena leer y conservar. Corresponden a una época en la que la calidad era una exigencia inclaudicable que partía desde las cabezas de los medios y se proyectaba con rigor sobre los reporteros de entonces.  
¿Quién fue el primero en dar la primicia? Se afirma que fue el periodista estadounidense Jon Lee Anderson. Pero muchos apuntan en otra dirección y sostienen que fue hazaña de un boliviano. Ted Córdova-Claure, una de las raras firmas periodísticas bolivianas con amplio registro internacional, me aseguró que la había publicado en el periódico que dirigía en La Paz, Última Hora, pues obtuvo la noticia de la misma fuente de su colega norteamericano: un día antes.