Día: mayo 1, 2017

Los cien días

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En la última semana de abril, el porcentaje de ciudadanos que aprobaba la gestión de Donald Trump en los primeros cien días de gobierno (cumplidos el sábado) era de 41%. La encuesta de Gallup decía que el promedio para los ex presidentes en ese mismo período en los 80 años anteriores era 53%. Al cruzar el umbral de cien días, Trump tenia 12 puntos porcentuales menos que todos sus antecesores en tres cuartos de siglo, desde que se hizo costumbre medir las simpatías o antipatías hacia un presidente a poco de iniciada su gestión, en la cúspide del que se supone es el período más dichoso de una luna de miel con los electores.
Un dato más significativo subrayado por los analistas era que el grado de aprobación hacia Trump era inferior en 22 puntos porcentuales respecto al de Barack Obama al comenzar su gestión presidencial. Obama, el líder a quien el nuevo presidente se empeña en eclipsar, tenía en 2009 una aprobación de 63%.
Los analistas dicen que uno de los factores que más influye en la popularidad de un presidente es su credibilidad. Las mentiras, imprecisiones y exageraciones son como explosivos en la percepción del público sobre su líder, en USA y en todas partes.
Trump prometió acabar con el sistema de seguridad social creado bajo Obama. No ha podido, pues incluso sus seguidores más fervientes en el Congreso han trepidado ante la perspectiva de dejar desamparados a unos 24 millones de estadounidenses en una década. Luego de admitir que acabar con ese legado no es fácil, anunció una nueva iniciativa de la que aún no se tienen indicios. La promesa de reforma tributaria está empañada por la sensación de que busca beneficiar a los más ricos con billones de dólares en desmedro de los más pobres. Las grandes empresas, entre ellas las suyas, gozarían de beneficios impositivos a costa del Tesoro, atribulado por enormes desajustes presupuestarios.
Aún más grave, en la vision de la mayoría de los comentaristas, es la relación de sus negocios con Rusia, un tema que en cualquier momento podría volverse incandescente.
Los problemas con los inmigrantes no han salido por completo del saco de los vientos y han tenido traspiés severos con la justicia.
Las inconsecuencias del nuevo presidente quedaron a la vista estos días con el NAFTA, que consideraba como prejudicial para su país y decía que lo denunciaría. Ahora, tras conversar -por teléfono- con los presidentes de México y Canadá, dice que solo lo renegociará. Y con la OTAN, la alianza militar más poderosa forjada por Estados Unidos, ha dejado de ser una entidad obsoleta y ahora es válida.

Gladys Moreno, la genial intérprete de las canciones bolivianas, habría parodiado: ¨Eso pensaba hasta ayer nomás, pero al verte vacilé¨ (En rigor, al telefonearte).

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