Danza de los elefantes

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Las presiones internas y externas sobre el régimen de Nicolás Maduro y la estructura heredada de Hugo Chávez han acentuado el torbellino social, económico y político en que se encuentra el país bolivariano, que otra vez luce próximo a un desenlace histórico. Diarios españoles informan sobre un guardaespaldas que defeccionó de las filas del gobierno y apareció en Estados Unidos como testigo de la DEA y que acusa al segundo hombre del gobierno y presidente de la Asamblea Legislativa, Diosdado Cabello, de vinculaciones con el narcotráfico. La acusación atribuida al capitán de corbeta Leamsy José Salazar puede anular a Cabello como alternativa para reemplazar a Maduro y agravar la percepción de círculos de inteligencia sobre nexos de líderes del Socialismo del Siglo XXI con el submundo de la ilegalidad. La delación del oficial ha agravado la desazón de los dos líderes con tres ex presidentes de la región (Colombia, Chile y México) que estuvieron en Venezuela hace una semana y convocaron a la región a honrar la Carta Democrática de la OEA y reclamar contra las violaciones a los derechos humanos bajo el régimen Maduro-Cabello. Las declaraciones de Andrés Pastrana, Sebastián Piñera y Felipe Calderón se agregaron a un desencanto creciente con los regímenes populistas que se percibe en el hemisferio. Las colas que siguen formando los venezolanos en las afueras de los supermercados testimonian el fiasco de la peregrinación reciente de Maduro en busca de efectivo para paliar las angustias de la escasez de casi todo. Pocas veces un jefe de estado ha salido de su país con la mano extendida a buscar auxilio financiero, gestión paradojal después de recibir durante década y media cerca de un billón (doce ceros) de dólares por sus exportaciones de petróleo. ¿“Trajiste leche”?, le preguntó el opositor Henrique Capriles. La pregunta fue no tuvo respuesta del gobierno. Las colas testimonian el fracaso monumental del experimento socialista lanzado por el comandante Chávez. Maduro y Cabello no reconocen la gravedad de los males que aquejan a su país, que “ahora sí cuelga de un hilo”, dijo el ex presiente costarricense y Premio Nobel de Paz, Oscar Arias. Son como los elefantes del estribillo que alegraba fiestas de antaño mencionando a dos paquidermos que se balanceaban sobre la tela de una araña. La tela de araña es la escasez que exhibe Venezuela en todos los ámbitos de la democracia y la economía. Podrán hasta intentar balancearse, pero todos saben que es imposible y que se trata de un juego que solo puede acabar en tragedia.

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