Analogías equivocadas

Posted on Actualizado enn

El Ministro de Hacienda Luis Arce Catacora ha expresado conceptos controvertidos que merecen algunos apuntes. El relacionado con a la fortaleza financiera de Bolivia ante la tormenta que se abate en todo el mundo sobre los hidrocarburos es relativo y explicable solo si el ministro ha tratado de defender la estabilidad monetaria. El precio de esa defensa equivale a poner en entredicho su credibilidad y puede sustentarse mientras la caída no se agrave. La actitud es comprensible. Un ministro de Hacienda inglés juraba a los periodistas que no habría devaluación de la libra esterlina (Inglaterra aún no era parte  del euro), mientras caminaba rumbo a su despacho para firmar, solo minutos después, una decisión que iba a afectar la moneda.

Los expertos dirán que no es correcto comparar los ingresos que Bolivia recibe de sus exportaciones de gas natural a Brasil y Argentina con la reducción de los precios de los carburantes que importa (diesel y gasolina). Si de todas maneras se quiere hacer la comparación, debe hacerse una cuantificación mínima: Calculamos recibir X por nuestras exportaciones de gas natural en 2015 y calculamos gastar X en nuestras importaciones de carburantes. La diferencia entre ambos es X. ¿Dónde está la tajada más grande? (Traten de imaginar de dónde saldrá la diferencia y a cuenta de quién.)

En defensa de la tesis de “aquí-no-pasará-nada” el ministro también recordó que a principios de 2008 el petróleo descendió a 30 dólares y pico el barril y que la economía  boliviana no sufrió. Ahora Bolivia estaría en mejores condiciones de capear una tormenta mayor, pues produce más gas nunca. Es cierto. Hace seis años, producíamos alrededor de 40 millones de metros cúbicos y exportábamos casi todo. Ahora producimos alrededor de 62 millones de metros cúbicos y también exportamos casi todo, salvo un sexto que se queda para el consumo interno, que también ha crecido, lo mismo que todas las importaciones.

No entran en la ecuación ni El Mutún ni la petroquímica. Por todo  lo que se puede prever, la petroquímica que venga en uno o dos años tendría que salir de los volúmenes que actualmente se producen. Como no habido grandes descubrimientos, no está muy claro cómo será reajustada la distribución actual. ¿Se exportará menos a Argentina o a Brasil?

De una siderurgia en escala asentada en el Mutún no se  podrá hablar en un buen tiempo, si es que el tema vuelve en los próximos años. Sábalo, Margarita y San Alberto representaban el 70% de las exportaciones hacia mediados de 2014 y no hay nada que indique que a ese grupo con el que Bolivia sacó la lotería vayan  a sumarse nuevos campos gigantes.

Lo liviano de afirmar que financieramente a Bolivia sólo salpicaría el derrumbe de precios se observa en que para junio, los ingresos que había percibido el país sumaban alrededor de 3.000 millones de dólares, de acuerdo a la contabilidad de YPFB. Fue a partir de junio que comenzó a notarse el descenso persistente de los precios. No es aventurado suponer que los ingresos pueden haber mermado en un 20% al 30% respecto a lo calculado para el segundo semestre. Es decir entre US$600 millones y $US 900 millones menos en el semestre que acaba. Nadie diría que esa cantidad es liviana. De mantenerse la tendencia, el ajuste de los cinturones presupuestarios será muy fuerte. Se estaría hablando de mucho más dinero. Asegurar que Bolivia saldrá indemne de la tendencia en curso contribuye a crear expectativas irreales en la población.

Otra afirmación que debe ser vista con cuidado es que la demanda interna es el motor que mueve la economía boliviana.  En mayor o menor grado eso ocurre en todos los países, más en aquellos que tienen una producción diversificada y donde gran parte de la mano de obra está empleada por la industria. Ese no es el caso boliviano donde la mayor parte del empleo formal (que no es mucho) radica en el estado y su burocracia. En la estabilidad financiera del estado pesan decisivamente los ingresos por las exportaciones, de las cuales el gas natural es el rey. Es irreal pretender que, en el peor de los casos, la contracción de precios solo salpicaría al país.   El tema es abultado y el debate que conlleva probablemente nos acompañará a lo largo del año que está por comenzar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s