Cambios que tocan la puerta

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Las entradas más recientes sobre la importancia de las elecciones en Brasil el 5 de octubre hacen innecesaria una mayor explicación. El programa oficial de la candidata Marina Silva  es una señal roja para las tendencias proteccionistas en el Mercosur y un campanazo de alerta para los regímenes de tendencias autoritarias: no tendrán al lado a un Brasil complaciente con su comportamiento respecto a los derechos humanos ni al deterioro de la democracia. Ese tiempo se acaba y es posible imaginar las expresiones de gusto o disgusto que provoca entre los personajes políticos principales de la región. Marina Silva propone una “democracia de alta intensidad” que anticipa una actitud militante a favor de los derechos democráticos a través de su política exterior.  

 Entre otras cosas y tomado de su programa, gracias a un amigo de Brasilia, el programa (página 40) promete:

 -Adoptar los instrumentos necesarios para que Mercosur asuma un papel proactivo en la negociación de acuerdos bilaterales y regionales.

– Acelerar las negociaciones para una pronta conclusión de un acuerdo de asociación, sobre bases equilibradas entre Mercosur y la Unión Europea.

– Proponer una política de aproximación de Mercosur con la Alianza del Pacífico.

– Promover el fortalecimiento gradual da Unasur como organización de cooperación de políticas regionales de defensa, seguridad pública, combate a los crímenes transnacionales y protección del medio ambiente.

-Desarrollo energético y de transportes de baja emisión de carbón, promoción de la salud pública, educación de calidad, desarrollo de las ciencias, la tecnología y la innovación.

-Reafirmar el respeto a la cláusula democrática como condición para la participación en los esfuerzos regionales de integración, lo que implica respeto al pluralismo y a la independencia y equilibrio de poderes, a la alternancia en el poder y  garantías a las libertades fundamentales.  

-Adoptar una posición proactiva en las negociaciones sobre el cambio climático, con una lectura dinámica del concepto de “responsabilidades comunes, pero diferenciadas”.

-Asumir in mayor protagonismo en la implementación de las convenciones resultantes de la Conferencia Rio-92, tanto respecto al clima como a la biodiversidad.

-Adoptar una agenda positiva para las relaciones con Estados Unidos.

-Actualizar las posiciones adoptadas por Brasil en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y en el tratamiento de los conflictos regionales.

P.S. No encontré ninguna mención al G77, aunque sí al G20, grupo mucho más restringido en el que Brasil se mueve a gusto.

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