Desde dos esquinas

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Estaba aún fresca la tinta del documento del G77 y China con sendos apoyos a los gobiernos de Argentina y Venezuela cuando llegó la primera noticia: La Corte Suprema de Estados Unidos desoía el pedido argentino para exponer su alegato contra los “Fondos Buitres” y quedaba vigente la orden de un juez para que los tenedores de bonos por 1.330 millones de dólares reciban la totalidad de ese valor. La decisión amenazaba detonar una cascada de pagos que llevarían a Argentina a perder más de la mitad de sus reservas de divisas y a caer en la insolvencia.
Esta semana deben comenzar negociaciones con los acreedores para aliviar la crisis que amenaza con una suspensión generalizada de pagos de los más de100.000 millones de dólares que el país vecino debe al extranjero. Argentina tratará de convencer a parte de los acreedores que acepten un canje de bonos cobrables en plazas argentinas en vez de Nueva York y someterse a las normas argentinas.
La cuestión abre la puerta a problemas financieros aún mayores. En el difícil supuesto de aceptar la fórmula, los acreedores darían un paso sin retorno y quedarían desamparados de la justicia norteamericana. Además, persistirían los reclamos de los acreedores que en las reestructuraciones de la deuda exigieron el pago del 100 por ciento del valor original de sus bonos y no sólo una fracción. En juego están las finanzas argentinas. Las bolsas, termómetro de la credibilidad financiera del vecino país, perdieron el 10% el día que la Corte Suprema hizo conocer su decisión.
Un golpe también demoledor recibió el gobierno de Nicolás Maduro cuando Jorge Giordani, Vicepresidente y Ministro de Planificación y Finanzas hasta hace una semana y uno de los más estrechos colaboradores de Hugo Chávez, fue apartado del gobierno. Giordani, a cuyo cargo estuvo la administración de las divisas venezolanas, dio un portazo y acusó a Maduro de ineptitud, falta de liderazgo y de haber pretendido copiar, sin éxito, el estilo de Chávez. Esos conceptos bien podían haber sido expresados por cualquier opositor.
La salida abrupta de Giordani exhibe, cuando menos, un síntoma de resquebrajamiento del régimen que Maduro heredó tras la muerte de Chávez, el año pasado. Ocurrió en momentos en que el desabastecimiento y la inseguridad arrecian en medio de un recrudecimiento de la oposición (está convocada una manifestación nacional contra el gobierno este martes 24), que no ha bajado la cabeza.
En el norte y el sur del continente hay un clima de agitación que enciende luces de alerta para los regímenes del Socialismo del Siglo 21.

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Nota publicada en El Deber de 23-06-2014

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