Brumas (¿?) del G77

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A poco más de una semana del cierre de la reunión del G77 el público no ha tenido una lista cierta de los presidentes que asistieron a esa cita. El detalle pasó desapercibido y luego olvidado al fragor de otros acontecimientos que ocuparon la atención inmediata del país.  Página Siete se aproximó a la cifra cuando, el día de la clausura, registró: “En la foto oficial…aparecen 86 jefes de delegación, entre primeros mandatarios, primeros ministros y embajadores ante las Naciones Unidas. Según el embajador Reymi Ferreira, 129 de los 133 países que conforman el Grupo estuvieron representados, 15 de ellos por presidentes y cinco primeros ministros…” Una semana antes, los periódicos destacaban: “El gobierno boliviano anunció este lunes la asistencia de 27 presidentes, tres vicepresidentes y cuatro primeros ministros a la Cumbre de los 77 países en desarrollo y China (G77) prevista para este fin de semana en la ciudad de Santa Cruz…”
El número final de asistentes, del cual no se conoció una lista oficial, fue la mitad del estimado por el embajador. Hasta este momento se ignora si hubo alguna justificación para las inasistencias. Entre quienes vinieron, fue notable la presencia de Robert Mugawe, de Zimbabwe, quien se mostró vigoroso a pesar de sus 90 años, cumplidos el 23 de febrero. Un vigor mayor exhibió el presidente cubano, Raúl Castro, quien dos semanas antes, el 3 de junio, había cumplido 83.
De los 242 artículos de la declaración de Santa Cruz, no hay uno solo dedicado a los derechos humanos, menos a un compromiso por respetarlos. Una mención aparece en el artículo 34, que brilla por la cacofonía oscura de su redacción: “También reafirmamos la proclamación de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo de que el derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todas las personas y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales para contribuir a ese desarrollo y para disfrutar del él, como se reconoce en la Declaración.”
Si el lector aún tiene aliento, aquí va otro trabalenguas: “43. Reconocemos que la pobreza es una afrenta a la dignidad humana y destacamos que la erradicación de la pobreza es el mayor problema que afronta el mundo en la actualidad, y concedemos la máxima prioridad a la erradicación de la pobreza en la agenda de desarrollo de las Naciones Unidas para después de 2015, que debe apoyarse con medios efectivos y adecuados de aplicación y con una alianza mundial para el desarrollo fortalecida, y que entre otros objetivos entraña la promoción del empleo y el trabajo decente para todos, el mejoramiento del acceso a los servicios sociales, la erradicación del analfabetismo y las enfermedades, y la aplicación de estrategias nacionales y regionales integradas, coordinadas y coherentes.”
¿Quiénes intervinieron en la elaboración de este documento? ¿Cuál fue el “toque boliviano” que se dijo que contenía? Urge saberlo para mantener a ese personal lejos de declaraciones futuras.
El capítulo sobre el mejoramiento de las prácticas de la democracia tiene una perla que debe ser examinada por los profesores y alumnos de redacción en las escuelas de comunicación: “36. Pedimos que los medios de comunicación dejen de utilizarse de modo que puedan difundir información distorsionada contra los Estados miembros del Grupo de los 77 haciendo caso omiso del principio del derecho internacional.”
¿Alguien entiende? Lo que efectivamente dice es que los medios de información puedan difundir información distorsionada. Es decir, que se les habilite para informar incorrectamente haciendo uso del derecho internacional.
En la cabeza de quienes redactaron el párrafo posiblemente estaba: Los medios de comunicación no deben difundir información distorsionada contra los estados miembros del Grupo de los 77 (aunque sí contra no miembros, podría decirse). Pero como la frase corre libremente, se deduce que sí lo pueden hacer, si omiten el derecho internacional. La redacción, Uds. convendrán, es como dejar caer un ladrillo en el pie de quien tiene gota.
P.S. En algunos periódicos, la declaración vino hoy como encarte del gobierno.

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