Repercusiones de una fuga asistida

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Una nota del diario Folha de S. Paulo publicada este domingo echa luces sobre algunos entretelones respecto al asilo y refugio del senador pandino Roger Pinto el año pasado y las vacilaciones de la diplomacia brasileña en un episodio que ha llevado a las relaciones entre los dos países a su nivel histórico más bajo. La situación carece de precedentes y tiene a Bolivia desde hace nueve meses sin embajador de su vecino más importante. El caso, dice la versión, causó contrariedad en el gobierno de Bolivia y el presidente Evo Morales no la ocultó en encuentros con la presidente Dilma Rousseff. La incomodidad de Brasil con el caso del legislador asilado en su embajada en La Paz derivó en presiones para que el senador renunciase  y fuese a un tercer país, sostiene la versión. La perspectiva inmediata es no contar con embajador de Brasil al menos hasta después de las elecciones de octubre en el vecino país.

La nota viene firmada por la periodista Patricia Campos Mello y parcialmente la transcribo a seguir.

“El gobierno brasileño presionó al senador boliviano Roger Pinto para que renunciase unilateralmente al asilo concedido por Brasilia raíz de exigencias insistentes del presidente de Bolivia Evo Morales. Eso lo revelan telegramas diplomáticos e informes secretos de la investigación sobre las acciones del diplomático Eduardo Saboia a los que Folha tuvo acceso.

En agosto del año pasado, Saboia, entonces encargado de negocios en La Paz, removió al senador boliviano Roger Pinto, asilado en la Embajada brasileña durante 453 días, y lo llevó en un vehículo oficial hasta Corumbá, desencadenando una crisis diplomática que causó la renuncia del entonces canciller Antonio Patriota.
Al deponer ante una comisión investigadora el 7 de octubre de 2013, Patriota admitió que se propuso al senador que renunciase al asilo. “Dentro de las hipótesis examinadas por el grupo de trabajo” aquella era una opción, dijo ante la comisión. Brasil nunca había presionado a ningún asilado a renunciar al beneficio del asilo.

Alegando ser perseguido políticamente, Pinto pidió asilo en la embajada en La Paz el 28 de mayo de 2012.
Itamaraty envió al secretario Eloi Ritter a La Paz con una carta lacrada para el entonces embajador en Bolivia, Marcel Biato. En la carta, instruía al embajador proponer al senador: ¿“Usted concuerda en renunciar a su asilo enviando una carta a la presidente Dilma Rousseff? ¿Está dispuesto a embarcarse en un avión con destino a un tercer país no especificado?”
El senador rechazó el plan. La defensa de Saboia durante la investigación dijo que el legislador habría afirmado: “Preferiría cortarme las venas a firmar ese papel”.
La comisión legislativa consultó a Patriota si la propuesta había sido analizada por la consultoría jurídica de la cancillería para determinar si era legal pedir a alguien que renunciase a la protección que le había otorgado el estado brasileño. Afirmó que no, y dijo que la propuesta era “sólo exploratoria.”
Según Patriota, Uruguay era una de las opciones pero el tema también había sido tratado “de manera general” con Venezuela. Esa propuesta vino tras el disgusto de la presidente Dilma Rousseff con el caso.
El 22 de febrero de 2013, Dilma se reunió con Evo durante la cumbre América del Sur-Africa en Guinea Ecuatorial. Folha ha sabido que Evo le dijo a Dilma que esperaba que Brasil resolviera la situación del senador y endureciese las condiciones de la estada del legislador en la embajada, afirmando que recibía visitas y “hacía política”.
La presidencia habría ordenado a Patriota encontrar una forma de sacar al senador de la embajada, pero no de llevarlo a Brasil. Poco después, Patriota ordenó restringir las vistas de abogados y familiares al senador. Y luego propuso al legislador renunciar al asilo.
En su declaración, Patriota dijo que la decisión de otorgar el asilo fue de Dilma, aconsejada por Itamaraty. Pero la presencia del senador en la embajada causaba tensiones crecientes con Evo. Y el gobierno quería resolver el problema sin el costo político de recular en la concesión del asilo.
Itamaraty dijo que no se pronunciaría mientras no concluya la investigación y mientras su resultado no sea público. Ahora representante de Brasil ante la ONU, el ex canciller fue consultado, pero no devolvió la llamada. En la posesión de su sucesor, Luis Alberto Figueiredo, el 28 de agosto, afirmó que Brasil siempre buscó “una solución negociada y jurídicamente sólida” que garantizase el tránsito seguro del senador hacia el territorio brasileño.
“Pedir que alguien renuncie al asilo que Brasil concedió echa por tierra todo el prestigio de Itamaraty”, dijo el senador de oposición Ricardo Ferraco, presidente de la Comisión de relaciones Exteriores del Senado.”Una cosa es ser solidario con el pueblo de Bolivia, otra es someterse a la industria del chantaje del presidente Evo Morales”.
La investigación en torno a Saboia se arrastra hace nueve meses. La postulación de Biato para la embajada en Suecia fue retirada por la presidente y no tiene funciones específicas. Y el senador aguarda la decisión de Brasil sobre su pedido de refugio.

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