Día: abril 5, 2014

Juicio del Siglo: Con tropezones, rumbo al final

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Tras los sofocones de las últimas semanas, especialmente  la fuga aún oscura que el 11 de marzo protagonizó el ex fiscal Marcelo Soza, el Juicio del Siglo ha ingresado a un proceso terminal, dicen los abogados que siguen el caso. Nadie se atreve a formular un calendario final, pero todos coinciden en que no es mucho el tiempo que tiene por delante.

La incredulidad que rodea a la versión del gobierno (separatismo, que como tal no aparece en ninguna línea de la proposición que elaboró  el ex fiscal Soza, e intención de derrotar al ejército boliviano), se ha visto acentuada con la carta de la ex autoridad  y con declaraciones de los defensores.  El ex fiscal parece haber dejado un laberinto de preguntas que las autoridades no han respondido.

“Iba a ser nuestro testigo estrella”, dijo el abogado cabeza de la defensa, Otto Ritter Méndez, quien asegura que la salida del ex fiscal fue asistida por el propio gobierno, que habría preferido tener al magistrado fuera a enfrentar la posibilidad de que termine ante un juez y hable tal vez mucho más y con mayor precisión que su carta. Ritter consiguió autenticar el documento,  que proyecta presentar en cuanto se reanude el proceso suspendido tras la salida del ex fiscal.

Ese documento quitaría al juicio sustento para continuar. La senadora por Pando Carmen Eva González sostiene que una de las alternativas que estudiarían las autoridades sería sentenciar a algunos que se declararían culpables. La pena no sobrepasaría los casi cinco años que algunos llevan en prisión. Se desconoce quiénes serían los procesados dispuestos a inculparse.

Hace un par de semanas, Gary Prado Araúz, abogado de la defensa de su padre, el general Gary Prado Salmón, concedió una entrevista a la red de emisoras Erbol a la que no se le conoce una réplica equivalente del gobierno.  En la entrevista, Prado recuerda algunas tareas que el ex fiscal no investigó  o que no que aclaró.  ¿Quién trajo a Eduardo Rosza Flores a Bolivia a fines de 2008, en los días en que milicias campesinas cercaban Santa Cruz?

El abogado dijo que está determinado que el trayecto Budapest-Sao Paulo de Rózsa y un acompañante fue pagado mediante una tarjeta de crédito asignada al coronel venezolano Jorge Osorio, entonces Ministro de Alimentación. El ex fiscal llegó a ese punto pero curiosamente no avanzó más, dijo el abogado.  El viernes pasado  el mismo funcionario fue designado oficialmente Ministro del Poder Popular, adscrito a la Presidencia de Venezuela.

El abogado mencionó otro elemento: el ex fiscal recopiló llamadas hechas o recibidas por Rózsa, pero excluyó de la lista  números de La Paz. No los incluyó “porque son las llamadas de funcionarios de gobierno” que lo llamaron desde La Paz, inclusive una del ex Viceministro Saúl Ávalos, contra cuya residencia en Santa Cruz estalló un explosivo a fines de marzo de 2009. Se desconoce si existe algún informe del ex viceministro sobre  llamadas que habría recibido la noche del atentado a su casa.

Prado Araúz admitió la posibilidad de que Rózsa hubiese tentado a algunos cruceños con la idea de defender la ciudad, ante el que parecía avance inminente de las milicias campesinas y los antecedentes históricos  de la masacre de Terebinto, pero ridiculizó la idea de una guerra de secesión, como la que el gobierno afirma que estaba en gestación. “La boca aguanta todo, pero ¿alguien se ha animado a hacer números de lo que cuesta un enfrentamiento bélico real, lo que cuesta un día-hombre en combate…de dónde iba a salir la plata para un enfrentamiento bélico? No nos tomen por tontos”, dijo en la entrevista con Erbol. ¿”Saben cuántas armas dicen que le secuestraron a Rózsa del stand de Cotas (en la Feria Exposición de Santa Cruz): diez fierros viejos. Una compañía policial trituraba al ejército de Rózsa…”

El abogado agregó que no hubo “fuego cruzado”  en la madrugada del 16 de abril de 2009, y afirmó que pronto estaría en condiciones de presentar pruebas de su afirmación.  Dijo también que los signos que presentaba el cadáver del ex combatiente boliviano-croata mostraban que había sido torturado antes de morir.

“…lo matan. Su muerte era más útil… ¿sabe cómo muere? Por anemia, de acuerdo a la autopsia. Le metieron unos tiros al  abdomen…y se desangró, dice la autopsia.  Pero es mentira.  (La muerte fue causada por) un tiro de pistola detrás aquí, atrás de la oreja, a (una distancia de) menos de 60 centímetros. El disparo no sale al otro lado…Lo dicen las fotografías de la autopsia.”

Prado Araúz dijo que las autopsias en Bolivia fueron manipuladas y que el informe de la realizada en Irlanda por los forenses de ese país, sobre el cadáver del irlandés Michael Dwyer, fue enviado a la cancillería boliviana, pero  que allí lleva años. La cancillería no lo remitió a la fiscalía a cargo del caso. Los datos sobre el cadáver del húngaro Arpad Magyarosi también exhibían tortura y al morir estaba esposado, dijo.

Una anotación final para responder a una pregunta recurrente. ¿Por qué suelo llamar Juicio del Siglo a este proceso? Porque es un calificativo real y sin la connotación que tiene llamarlo “caso terrorismo’, como frecuentemente lo llama la mayoría de los medios nacionales. Designarlo “caso terrorismo”  implica en cierto modo comprar un calificativo cuya veracidad no ha sido establecida. Llamarlo Juicio del Siglo refleja mejor una verdad histórica: no hay un juicio igual en los 14 años del siglo en curso en magnitud y profundidad.

El tablero internacional boliviano

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Mientras Bolivia se prepara para presentar la memoria de su demanda a Chile en poco más de una semana, la cancillería vecina ha adelantado una de sus piezas importantes en el ajedrez diplomático en curso. Su canciller Heraldo Muñoz estuvo hace pocos días en la capital brasileña para reafirmar el eje tradicional Santiago-Brasilia que marca la diplomacia continental.

La visita del jefe de las relaciones exteriores de Chile, la primera de su gestión como canciller, destaca la importancia de mantener los mejores lazos con los grandes vecinos en momentos en que está en juego una cuestión de la magnitud que representa la demanda boliviana.

“Brasil ha sido nuestro aliado tradicional y queremos recuperar la intensidad que deberían tener esas relaciones en el ámbito económico, comercial, político social y cultural”, dijo en declaraciones que acaba de reproducir la revista económica semanal brasileña  Exame.  Llegó precedido por un dato mayúsculo: las inversiones chilenas en Brasil superan los 24.000 millones de dólares, casi el doble del volumen de las reservas monetarias internacionales  de Bolivia.

La visita también demuestra la agilidad con la que Chile se desplaza en el mundo y, por contraste, puede subrayar las dificultades de Bolivia, que ha decidido apostar, en busca de resolver su encierro geográfico, todas sus cartas en La Haya. Con las relaciones diplomáticas con Estados Unidos casi inexistentes y con frecuencia al borde de la ruptura total, Brasil ha adquirido una relevancia aun mayor que la tradicional.

Hace ocho meses Brasil no tiene embajador en Bolivia. (Curiosamente, Bolivia sí lo tiene en Brasilia.)  Las relaciones entre ambos fueron estremecidas por el refugio del senador opositor Roger Pinto, ahora en el vecino país tras su fuga rocambolesca en agosto pasado. Aún no se ha disipado del todo la tensión entre los dos países. ¿Recuerdan a la entonces presidenta del senado  boliviano Gabriela Montaño diciendo que Brasil no debía volver su sede en La Paz “un refugio de delincuentes comunes” tras el asilo que buscó el senador?

Las ventas de gas natural boliviano dominan el comercio bilateral, que luce más floreciente que nunca. Nadie  puede asegurar que ese ímpetu se mantenga. En pocos años más, expirará el contrato en curso desde 1999 y todo indica que a Brasil no le entusiasma la idea de pagar los precios actuales, que representan para Bolivia, junto a las ventas a Argentina, el grueso de su comercio exterior. En ese rubro de exportación yace la base principal  del auge que exhibe la economía boliviana.

Para un paso tan trascendental como el que representa el de La Haya, las relaciones internacionales de Bolivia deberían estar en un plano de excelencia. No parece así. Aparte de Venezuela, Argentina y Ecuador, en ese orden, no son grandes las simpatías oficiales de las que goza el país en América del Sur. Aún hay ecos de la reiterada afirmación del presidente Morales de que no le temblaría la mano para cerrar la embajada de Estados Unidos en La Paz. Con la Unión Europea las relaciones han perdido el brillo que ostentaban hace algunos años. ¿Cuántos países europeos mantienen a sus representaciones en el mismo nivel de hace un lustro?

Pregunten con cuántos funcionarios contaban las embajadas y consulados del viejo continente hace un par de años y les dirán que han sido reducidos a su mínima expresión.   No es sólo cuestión de intereses económicos. También entran las identidades políticas en la ecuación.

El horizonte diplomático de cada país puede ser amplio o estrecho. Bolivia parece haber escogido el trayecto angosto.