Toc-toc-toc

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El embajador de Bolivia en Brasilia, Jerjes Justiniano,  está en apuros. Se le endilga inconsecuencia con las normas diplomáticas al continuar presente en Brasilia como cabeza de la representación diplomática boliviana más importante del continente.

El embajador brasileño Marcel Biato estaba de vacaciones, fuera de Bolivia, cuando a fines de agosto ocurrió la fuga del senador Roger Pinto, apoyado en la logística que le brindó un funcionario de esa representación, hastiado con la demora y reticencias bolivianas de otorgar salvoconducto al legislador. La embajada del vecino país quedó sin un titular desde entonces. La cancillería boliviana ignoró el vacío y pretendió que la situación entre ambas  naciones es normal,  como la que ocurre cuando uno de los cónyuges decide vivir fuera de casa y el otro dice a la familia y a los amigos: todo está normal. No estamos viviendo juntos pero todo está normal.

El colega Humberto Vacaflor alude esta anomalía en su columna de hoy lunes, en El Deber. Subraya Vacaflor: “La permanencia en Brasilia del embajador Jerjes Justiniano no revela la existencia de una relación normal; revela la ignorancia del gobierno boliviano sobre las normas diplomáticas”.

Unas noches atrás, el diplomático había dicho, en el programa No Mentirás, que la relación bilateral era muy buena y atribuía la falta de su equivalente brasileño en La Paz sólo a cuestiones políticas internas de Brasil.   Cierto. Todo país tiene agendas internas con las que debe lidiar y eso puede perjudicar cuestiones diplomáticas menores. Pero no durante ocho meses. No con el vecino con el que comparte la frontera terrestre más extensa ni con el que es su principal proveedor de gas natural.

Esta actitud puede revelar la costumbre de atribuir normalidad a situaciones que están lejos de serlo. Como la del avestruz, que esconde la cabeza en la arena pretendiendo que nada lo amenaza.

Una actitud parecida de desconocer el mundo y las normas de comportamiento se manifiesta cuando “sectores sociales” piden que se congele el diálogo con Chile (El Deber, 17-03-2014, Pág. 14).  Esos sectores creen que el “congelamiento” debe extenderse hasta que la Corte Internacional de Justicia de La Haya  diga su parecer respecto al pleito con Chile por una salida soberana al Pacífico. Es como si un adolescente le dijese a otro: Vamos a pelear. Si yo gano, no hay nada que discutir y tú pagas la apuesta. Si yo pierdo, entonces sí discutimos cómo pagar la cuenta. Es como querer asegurarse la partida de antemano pretendiendo que nadie se da cuenta. Toc-toc-toc. ¿Estás con fiebre?

Algo desacostumbrado apareció hoy en el mismo diario. En media página salió publicada la carta “al pueblo de Bolivia” del ex fiscal Marcelo Soza. Fue  una nota solicitada. “Por los familiares de perseguidos y detenidos políticos” firma el abogado Gary Prado Arauz. Hay una ironía: la carta del ex fiscal, ahora en busca de refugio político en Brasil, fue difundida profusamente. Pero para que no quede duda de lo que la ex autoridad judicial declara, el abogado, hijo de uno de los acusados principales en la proposición del ex fiscal, la ha hecho pública in extenso. Entre varias otras cosas, el ex fiscal denuncia que efectivamente fue grabado por funcionarios del gobierno (lo que daría fe al audio que circuló el año pasado en el que se hablaba de las extorsiones y Soza aseguraba a un interlocutor cuya identidad aún no ha sido revelada, que si caía el caso terrorismo caía el presidente Morales.)  En el audio, el ex fiscal también menciona a algunas autoridades y parientes de funcionarios en ejercicio y dice que autoridades del gobierno lo presionaban para que involucrase en el supuesto plan sedicioso a personalidades de Santa Cruz. ¿“Es éste el pago que recibo? Usarme vilmente para sus intereses políticos…”

El abogado Prado Araúz ha atendido a su padre a lo largo de todo el proceso en Santa Cruz. En el diseño de la acusación preparada por el ex fiscal, el general retirado Gary Prado Salmón era el “cerebro militar” de una sedición en la que son acusadas 39 personas. Los cabecillas de la supuesta asonada que derrotaría al ejército boliviano tienen graves problemas de salud, desde la parálisis que sufre el general Prado hasta cirugías cardiovasculares que cuestionan la habilidad física que tendrían para semejante hazaña.

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