Tercermundismo

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“…ha tomado aspecto de evidencia que no requiere demostración la hipótesis de que el capitalismo y la consiguiente occidentalización del mundo en los últimos doscientos años están en el origen de todos los males, de modo que la salvación final de la humanidad se producirá con la derrota y la extinción de un “Lucifer” llamado imperialismo…”  La frase es una de muchas de Carlos Rangel (1929-1988), un ensayista poco conocido en los niveles académicos de gran parte del continente, todavía permeado por un fervor tercermundista que, de acuerdo al autor, contamina el pensamiento  socio-político de la región y esconde el debate de ideas de fondo sobre cómo  superar eficazmente el atraso (“Tercermundismo”, Monte Ávila Editores, 1982, Pág. 63-64). Se trata de su obra cumbre (“Del Buen salvaje al Buen Revolucionario”, fue otro de sus ensayos) pero que por razones fáciles de adivinar no alcanzó la divulgación similar que habrían merecido pensadores de la izquierda que contaban con una base  mundial de propaganda.

Vaya Ud. a una de las librerías y pregunte por esas obras.  Probablemente  tendrá que ordenarla de algún proveedor extranjero, pero improbablemente de la Venezuela de estos  días. Hace 40 años, Rangel  destacaba que ya no era suficiente la erradicación del  analfabetismo ni que de las universidades egresen legiones de médicos si no había cómo ofrecerles un empleo digno. Aún ahora, sin la libre iniciativa del despreciado capitalismo,  muchos de esos profesionales no logran la ubicación que soñaron y acaban trabajando fuera de lo que aprendieron. Desde hace años, muchos integran las  “misiones”  que vienen a países como Venezuela, Brasil o Bolivia en programas de asistencia pagados de gobierno a gobierno. Eso lo perciben muy claro los estudiantes venezolanos.

La poca divulgación de autores como Rangel exhibe el desconocimiento que con frecuencia se tiene de Venezuela. No es gran cosa lo que se ha leído de Rómulo Gallegos (“Doña Bárbara”), también nombre del premio literario que catapultó a Mario Vargas Llosa. Menos aún de Jacinto Convit, el notable  investigador cuyo aporte fue indispensable para ayudar a curar la lepra. Ya retirado, es una de las grandes figuras de la ciencia venezolana.

Periodista acucioso, Rangel fue un crítico implacable del “tú eres rico porque  me has robado” y defensor incansable de las que consideraba ventajas netas del capitalismo  sobre el socialismo. Con el “neotercermundismo” de estos días, releer sus obras es como escuchar las crónicas de la jornada.

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