No deja de ser un volcán

Posted on Actualizado enn

Las elecciones municipales del domingo pasado en Venezuela no han agregado luz a la incertidumbre política y económica que prevalece sobre uno de los mayores productores de petróleo del mundo. El gobierno asegura que ha ganado la contienda con matiz plebiscitario, pero si se miden los resultados por las reacciones de los campos en el combate puede percibirse a quién duelen más los votos ganados por el contrincante y quién ha resultado disminuido.

Al menos siete de los 49 municipios adicionales que ganó la oposición se vieron el jueves privados de maquinarias y vehículos públicos en una aparente retaliación de las fuerzas oficiales cuyos candidatos fueron desdeñados por el voto ciudadano, informaba el jueves el diario El Nacional.  Tras el anuncio del presidente Nicolás Maduro de asignar funciones especiales a sus candidatos perdedores, crecía el temor que el gobierno reduzca las competencias de los nuevos bastiones opositores y se despliegue el escenario para una nueva confrontación.

El margen porcentual de votos a favor del oficialismo está lejos de la mayoría abrumadora que obtenía Hugo Chávez. En la suma total, los candidatos del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) recibieron cerca del 50% de los votos, en tanto que los de la Mesa de Unidad Democrática (MUD) lograron el 44%.  La balanza, empero, se inclina a favor de la oposición cuando se le agrega el total que no votó por el oficialismo. La abstención fue elevada bajo cualquier parámetro (un 40%)  si bien similar a la de procesos municipales anteriores en el vecino país.

La pasada ha sido considerada como la elección la más ventajista para el oficialismo de las contiendas de los últimos años. Todo el aparato estatal (inclusive ambulancias, subraya The Economist) estuvo al lado de los candidatos gobiernistas).

La oposición concluye la contienda con un caudal de fuerza mayor, ganado principalmente en centros urbanos, inclusive en Barinas, el estado natal de Chávez. El oficialismo confirmó su fuerza especialmente en lugares remotos, en la Venezuela rural donde la ciudadanía suele estar menos informada y es más permeable a la propaganda oficial.

Si las cuentas parecen dar un resultado político relativamente claro, con una oposición que deja de ser anecdótica y puede consolidarse como fuerza alternativa,  las de la ecuación económica son más complejas.

Tras el furor que desató el llamado de Maduro para “vaciar los anaqueles”,  es una incógnita determinar si el dinero del Estado y la capacidad de sus administradores podrán volver a llenarlos de manera sostenida.  El 95% de las divisas que recibe Venezuela viene del petróleo, cuyos precios declinan a la par que disminuye la producción (2,75 millones de barriles diarios, 30.000 menos que el año anterior, de acuerdo al Banco Central de Venezuela). El cuadro se agrava con la indisponibilidad de una tajada importante de la producción exportada debido a compromisos comerciales, especialmente con China, y a obligaciones políticas con Cuba, América Central y algunas islas del Caribe a las que vende petróleo el país sudamericano  con descuentos.

A eso se suma un consumo interno de gasolina creciente, alentado por subsidios increíbles que hacen que llenar el tanque de un vehículo promedio cueste estos días unos 40 centavos de dólar (tres bolivianos). Para llegar a cubrir siquiera el costo de producción,  Petróleos de Venezuela (PDVSA) tendría que quintuplicar el ridículo precio vigente desde hace décadas.   Algunos cálculos sostienen que Venezuela pierde unos 13.000 millones de dólares anuales al mantener esa subvención.

Una insinuación sobre una eventual alteración de precios ha recibido un inmediato rechazo de la oposición que sabe dónde le aprieta el zapato a cualquier gobernante.

El “caracazo” de 1989, a causa de un fallido intento de nivelar los precios, está vivo en la memoria de muchos venezolanos. El Ministro de Transporte Terrestre dijo esta semana que las autoridades estudian un posible aumento, pero de inmediato aclaró que cualquier variación no deberá afectar al transporte público.  Con la cotización del dólar no oficial por las nubes (hasta 10 veces más), una nueva devaluación parece tocar las puertas.

El presidente Maduro ha conseguido controlar las pérdidas de las elecciones del 8 de diciembre. La crisis que todavía yace en la economía de su país puede ser mucho más compleja y de manejo más difícil.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s