Tropezones en el vecindario

Posted on Actualizado enn

Actualiza con luz verde para el avión de Maduro

La presidente argentina Cristina Kirchner sufrió hace unas semanas la peor derrota electoral de su partido durante la década que lleva gobernando, en un revés considerado como anticipación de las elecciones legislativas dentro de un mes que podrían sepultar sus aspiraciones para una nueva reelección en 2015. No estuvo sola en el purgatorio astral que sobrevino con la sensación de que la brújula argentina empieza a señalar nuevos horizontes.
El problema en el otro extremo sudamericano, en Venezuela, es más persistente y angustioso: la escasez de artículos esenciales llegaba esta semana del 20% al 30% de las necesidades del consumo y el presidente Nicolás Maduro sentía el agobio de una economía que no consigue ponerse de pie. Ante otros actores y otra geografía, el jueves se vio en una situación ya vivida por el presidente Morales hace poco: se le prohibió volar sobre territorio norteamericano en el viaje que programaba hacia China horas después. Furioso, informó que el veto no frenaría su viaje y que daría una vuelta gigante. Horas después, el entripado fue aclarado y el avión recibió luz verde: el pasaje por el espacio aéreo estadounidense debía haber sido pedido con tres días de antecedencia, no con sólo uno. Además, el avión no era venezolano, sino de Cuba.
En Bolivia, la fuga a Brasil del senador Roger Pinto ayudado por un anfitrión audaz, no lucía reversible como pretendía el gobierno. Con el diplomático que lo llevó hasta Brasil repuesto en sus funciones, y con el Senado vecino reacio a considerar la designación de un nuevo embajador en Bolivia, las relaciones bilaterales persistían en niveles inusualmente bajos. Y ahora, en la más reciente onda de dificultades políticas brasileñas, la presidente Dilma Rousseff, con una aprobación popular lejos de la que tuvo al comenzar a gobernar hace tres años, es centro de una controversia por su decisión de aplazar una visita oficial a Washington a causa de un espionaje norteamericano sobre Petrobras, el sol de la economía brasileña, y sobre el Palacio de Planto, desde donde gobierna la dirigente. La luz que alumbraba el camino de esos gobiernos parece gastada y no hay señales de una recomposición tranquila.
En los medios informativos brasileños hay una tendencia a considerar que Estados Unidos manejó inadecuadamente las denuncias de espionaje, y que al no ofrecer satisfacciones que requería la mayor economía latinoamericana, la mandataria no tuvo otro camino que posponer su viaje. Algunos analistas creen que el episodio es una llamada de atención sobre la necesidad brasileña de potenciar su sistema de seguridad y que ahora habrá un compromiso mayor de Brasil con sus propios mecanismos de inteligencia y con la protección a sus máximas autoridades e instituciones. En cuanto a Petrobras, es poco probable que el espionaje hubiera representado algo imposible de alcanzar, tarde o temprano, por las empresas petroleras mayores, una de cuyas habilidades más notorias es averiguar secretos de sus competidores.
El incidente también habría abierto una oportunidad para que los dos países reafirmen sus propios papeles en el mundo post-guerra fría, con Estados Unidos más cuidadoso respecto a sus vecinos del sur y Brasil con la mirada más atenta a lo que ocurre en su vecindario, especialmente en los países gobernados por regímenes en constante confrontación con Washington.
La estabilidad de Maduro es todavía una apuesta incierta. Se vienen las elecciones legislativas de diciembre, que de nuevo traen un significado plebiscitario que pondrá de manifiesto el grado de satisfacción o desaprobación de los venezolanos con el sucesor de Hugo Chávez. Los analistas opinan que si el nuevo mandatario creyó que para gobernar con menos del 2% de diferencia oficial en votos sobre su rival le bastaría intentar parecerse al fundador del movimiento bolivariano, las angustias diarias de sus compatriotas por encontrar productos de la canasta familiar deben haberle mostrado su error.
El horizonte externo venezolano quedó ensombrecido el jueves cuando Maduro denunció que el avión en que debía llevarlo a China no podría cruzar espacio aéreo norteamericano. Molesto, afirmó que Washington actuó nervioso. Como remache, anunció medidas drásticas (¿expropiaciones? ¿ruptura de relaciones diplomáticas?) si a algún funcionario de su gobierno se le negare ingreso a Estados Unidos para asistir a la Asamblea General de la ONU, en Nueva York. Aún superada, la situación no agradó a los países con vínculos fuertes con la Venezuela que presidía Chávez, cuya ausencia está lejos de ser cubierta por el sucesor.
Para Bolivia, estos episodios no son de importancia menor. Le recuerdan su propia vulnerabilidad cuando sus relaciones con Estados Unidos son gélidas y con Brasilia continúan agitadas. No es una isla y tarde o temprano puede ser afectada por lo que ocurre en su vecindario.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s