No hubo ley del talión

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El tribunal a cargo del juicio del siglo se encontró este lunes, antes de aplazar su reiniciación por dos días más, hasta el jueves, con un dilema: si había actuado de una manera con los acusados debía actuar igual al decidir sobre la condición de uno de sus integrantes. La juez ciudadana Julia Elena Gemio estaba incapacitada para asistir y requirió una licencia temporal en base a un dictámen de la Caja Nacional de Salud. Sufre de una parálisis facial y los médicos ordenaron reposo hasta el miércoles. La orden llegó al juez Sixto Fernández en un fax. La defensa le recordó que en todos los casos que involucraban a los acusados, desde Gary Prado Salmón hasta Ignacio Villa Vargas, pasando por el ex presidente de Cotas Ronald Castedo, había dado curso a sendos exámenes forenses para, al final, decidir que todos ellos debían estar presentes en el juicio.
El juez optó por conceder la licencia a la jurado sin mayores trámites y sin objeciones de la defensa, salvo uno de ellos que pidió –sin éxito- que el aplazamiento no incluyera otros actos dentro del proceso, especialmente audiencias de medidas cautelares que habían sido gestionadas con esfuerzo y desde semanas antes. Antes que exigir que a la jurado se aplicara el rigor mostrado con los acusados, la defensa aceptó mayoritariamente que se otorgue la licencia bajo la condición de que la orden médica sea certificada y entregada al tribunal en la versión original. No hubo ley de talión (ojo por ojo, etc.) El abogado Otto Ritter, del general Prado Salmón, felicitó al tribunal “por su ecuanimidad” y recordó que a su defendido no solamente le habían exigido certificados forenses sino que en alguna medida éstos fueron “interpretados”.
Otros plantearon que a partir de lo ocurrido se aplique la misma vara para medir a todos.
Me explicaron que si la baja de la Dra. Gemio fuese permanente, el juicio caería en un limbo, pues el tribunal no podría funcionar y habría que designar a otro, en un proceso que duraría meses. La Dra. Gemio fue voz disidente en algunos casos en los que el tribunal debía votar para tomar una decisión. Un ejemplo reciente: votó contra la decisión de sus colegas que obligaron a mantener a Ronald Castedo (tuvo un infarto a principios de año) en el juicio y no separarlo.

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