Eclosión de multitudes

Posted on

Los fenómenos sociales brasileños solían diluirse en la inmensidad del territorio del quinto país más extenso del mundo. Una huelga de metalurgistas en Sao Paulo acababa en la periferia de esa urbe gigante. Las otras regiones seguían su propia rutina. Esa premisa no tiene más vigor. Las primeras manifestaciones contra el aumento de las tarifas del transporte público ocurrieron en el eje Sao Paulo-Rio, pero prendieron como reguero de pólvora y, con más de un millón de personas en la calle, la noche del jueves eran una llamarada en más de 80 ciudades. Los heridos suman centenas y hasta la mañana del viernes había dos muertos causados por la violencia.

Lo que ocurre en Brasil luce como un gigante “caracazo” (1989), sin una causa única identificable como motor sino una variedad difusa de motivos, que la geografía brasileña no ha logrado amortiguar. De un extremo a otro de Brasil las multitudes han arrinconado al gobierno del PT, que daba la impresión de carecer de antídotos para la magnitud del fenómeno que, por el inmenso escenario, era una conmoción continental.

Desorientados ante la generalización de las marchas, dirigentes oficialistas instruyeron a sus militantes que se sumen a la protesta. Si lo hicieron, ni se notó, pues las protestas mantuvieron invariablemente una premisa: Nada que ver con partidos políticos.

Algunos analistas brasileños subrayan que la población acaba en las calles (Túnez, Egipto, Turquía) cuando en todos los espacios, especialmente el legislativo, la oposición es sofocada por una mayoría que impide debates genuinos y no canaliza democráticamente las discrepancias. Cuando fue oposición, el PT tuvo las calles abiertas para manifestarse y fueron su área casi exclusiva. Ese monopolio se ha acabado para dar lugar a una oposición difusa que aún no encuentra otra manera de expresar su insatisfacción “contra todo lo que hay allá”.

En Bolivia se debería reflexionar. Detrás de la propaganda, late la sensación de que podríamos salir frustrados de la bonanza apoyada en los precios de los productos que exportamos, del gas a la soya, o que, con un poco más de eficiencia y honestidad, los resultados podrían ser mejores.

Como en Brasil y otros lugares, aquí también hay disconformidad con los políticos en general. Sería interesante saber cuántos genuinamente comparten la ovación de los dos tercios de la bancada legislativa oficial a la presentación y defensa del Ministro de la Presidencia sobre el programa “Evo cumple”. Cuando las fotografías muestran deficiencias del programa, obras inacabadas o de precios inflados, la ovación suena a ditirambo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s