Mes: marzo 2013

Chávez empeora

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La salud del comandante recluido en el hospital militar de Caracas ha empeorado. En el más reciente parte leído por el Ministro de Informaciones de Venezuela, Ernesto Villegas, difundido la noche de este lunes, se lee: “Al día de hoy existe  un empeoramiento de la función respiratoria relacionado con el estado de inmunodepresión propio de su situación clínica. Actualmente presenta una nueva y severa infección”.

Es claro que el espacio vital de Hugo Chávez se ha reducido y que ese proceso continúa y vuelve probable un desenlace muy rápido. Es posible afirmar que el fin del comandante está tocando la puerta cada vez más fuerte. La semana pasada, un médico boliviano que residio muchos años en Venezuela, me dijo que estaba informado que al presidente venezolano se le estaba aplicando una “terapia de rescate”, que incluye la aplicación de medicamento todavía bajo exprimentación.  El Ministro de Informaciones venezolano habló de una terpia de “alto impacto”, la mis a descrita por el médico boliviano.

Pueden encontrar aquí, en la página de Tal Cual Digital, el texto completo de la declaración que leyó Villegas:

Fiscal Soza: Acusados dilatan el “juicio del siglo”

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El fiscal Marcelo Soza denunció este lunes que los acusados en el “juicio del siglo”, con acusaciones de terrorismo, magnicidio, alzamiento armado y separatismo, son los responsables de que el caso se hubiera dilatado allende los tres años prescritos por ley. Afirmó también que las irregularidades y objeciones al proceso por parte de la defensa conllevan la misma finalidad dilatoria.

Quienes han dilatado el caso, que estalló el 16 de abril de 2009 con la incursión policial armada al Hotel Las Américas, de Santa Cruz, son los acusados, dijo, al sostener que algunas de las irregularidades, como la numeración errónea de los folios, “se puede subsanar”, pues, en sus palabras, se trataba de un “defecto relativo”.

Se espera para las próximas jornadas, en las que el fiscal continuará su exposición, quede claro cómo se procedería a aquella enmienda, una en la cadena de fallas denunciadas por la defensa. Tampoco hubo una explicación sobre porqué la defensa de los acusados, gran parte de ellos presos, con prisión domiciliaria o con arraigo, buscaría intencionalmente la dilación, que se traduce en la persistencia del cautiverio de sus defendidos. Algunos llevan casi 47 meses en el presidio.

Las fallas en el expediente, que hace dos semanas hizo notar la abogada Verónica Suarez, a cargo de la defensa de ex líder cívico Alberto Melgar, incluyen también borrones, líneas sobrepuestas, correcciones sin autenticación,  confusión en la numeración y uso de papel ya utilizado de fax.

El fiscal dijo que las pruebas que le corresponderían a la acusación fueron ya “presentadas, codificadas y protegidas”. En esa calidad podrían estar las armas y municiones encontrados en el stand de Cotas en la madrugada del asalto al hotel, en el que murieron el boliviano Eduardo Rózsa Flores, el húngaro Arpad Magyarosi y el irlandés Michael Dwyer. En las sesiones iniciales celebradas en Cochabamba, el fiscal dijo que los explosivos habían sido destruidos.

El Dr. Soza dominó toda la jornada en el Palacio de Justicia. En la parte del juicio que comenzó la tarde de este lunes corresponde a la acusación responder a las presentaciones de la defensa. La sesión tuvo un inicio tardío, debido a tecnicismos que empantanan el curso del proceso. Esta vez, hubo una demora superior a una hora porque uno de los acusados no podía moverse de su domicilio, donde guarda arresto domiciliario, porque los jueces no habían expedido la orden para que el guardia que lo vigila pudiese acompañarlo dejando el lugar donde cumple su deber.

La audiencia fue suspendida durante un cuarto de hora debido a una afección respiratoria que atacó al detenido Juan Alberto Kudelka. El detenido denunció que desde el año pasado aguarda el permiso del director del Penal de San Pedro, en La Paz, para someterse a exámenes médicos. Kudelka, ex hombre de confianza del ex líder cívico Branko Marinkovic, fue torturado por policías del penal quienes, en la mañana del 16 de junio, le sumergieron repetidas veces la cabeza en un balde de agua fría, según denunció entonces su esposa Kathy Rabzuc.

Este lunes, Kudelka comenzó a toser sin cesar y el juez Sixto Fernández, que preside la audienci,a abrió un intermedio de 15 minutos, mientras el acusado se recuperaba. “Sigo esperando el permiso del gobernador del penal”, dijo Kudelka, cuando pudo respirar otra vez con normalidad.

No es la primera vez que las audiencias son interrumpidas por malestares sufridos por alguno de los acusados. En Tarija, el año pasado, el ex presidente de COTAS Ronald Castedo empezó a sangrar durante una audiencia y, con síntomas de infarto, debió ser trasladado de emergencia Santa Cruz. Hace tres años, el ex ejecutivo tuvo su domicilio en Santa Cruz sitiado por órdenes de la fiscalía, que quería detenerlo para que declarase en La Paz. El acusado se oponía al traslado por prescripción e sus médicos, que desaconsejaban viajes a ciudades altas. En algunos momentos del sitio que la policía mantuvo durante cuatro semanas, su domicilio estaba rodeado por 120 policías, 20 vehículos y 16 motocicletas, recordó al hablar con periodistas este lunes.

La audiencia se volvió tensa en el momento en que un representante del Minisiterio Público, al hablar de los acusados, incluyó el adjetivo “terrorista” prescindiendo del filtro fundamental “presunto”o “supuesto” requerido cuando las personas no han sido sentenciados. Los abogados de la defensa protestaron airados por el término. El abogado Otto Ritter declaró que el Ministerio Público había agredido a los acusados e irrespetado sus derechos humanos.

Credibilidad en jaque

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Los interesados tal vez no  admiten que lo que se está jugando al querer postular nuevamente al presidente Morales en las elecciones de 2014  es el valor de la palabra empeñada y la credibilidad de los documentos firmados.  Este debate sólo puede acentuarse pues parece evidente que una de las condiciones para dar paso a la aprobación  de la CPE fue que el período entonces en curso iba a ser contabilizado como un período entero y que, por tanto, no habría una nueva reelección.  Imágenes que recuerdan al país el debate de hace cuatro años muestran al presidente asegurando que no candidatearía más.  De acuerdo a lo dicho estos días, ese compromiso tiene testigos de instituciones internacionales. Es legítimo preguntarse si de no haber existido la controversia y el subsiguiente compromiso, la disposición constitucional transitoria habría tenido razón alguna de existir.

El problema es que, en regímenes inclinados por la autocracia o conducidos por caudillos, los gobiernos no tienen recambio para la cabeza.  Los caudillos se vuelven irreemplazables. Que lo digan los venezolanos que no encuentran cómo resolver el ocaso de su líder y tratan de mantener la apariencia de que todo está normal.

“En Bolivia, siguen a Machiavello devotamente”, me dijo un amigo político y me citó una frase del célebre genio florentino: “Un señor que actúe con prudencia no puede ni debe observar la  palabra dada cuando vea que va a volverse en su contra y que ya no existen las razones que motivaron su promesa.” (Editorial El Ateneo, 2006.  Pág 34.) Comenté que es el tipo de pensamientos que ha coronado el cinismo de algunas clases políticas y que, sin embargo, no impidió que acabaran desplazadas por su pueblo.

En verdad, no es políticamente saludable ver a los líderes retorciendo argumentos para tratar de demostrar que las leyes autorizan una nueva reelección.  Quienes quieren imponer esta tesis deben estar conscientes del riesgo de que no se les vuelva a creer en cualquier otra discusión y que  se pierda mucho de lo que, en el gobierno, lograron construir y se había tratado de preservar. El peligro es que, cuando el destino cambie los términos de la ecuación, se plantee un juego arbitrado desde la cancha rival con las mismas reglas. Eso lo sintió el MNR en 1964 y el propio líder movimientista Víctor Paz Estenssoro, al que se le atribuye haber dicho que su reelección aquel año catapultó su caída y las desventuras de su partido.

Juicio del siglo: las pruebas destruidas

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El público que sigue las incidencias del Juicio del Siglo que se celebra desde el mes pasado en Santa Cruz aspira a conocer las otras pruebas tiene el fiscal Marcelo Soza sobre los planes terroristas, separatistas,  magnicidas y alzamiento armado que atribuye al grupo que encabezaba Eduardo Rózsa Flores.

Reviso mis archivos y encuentro que en abril del anteaño pasado, cuando comenzó el juicio oral en Cochabamba,  el fiscal dijo que los explosivos que supuestamente tenía el grupo fueron destruidos. El fiscal afirmó que los explosivos fueron destruidos “a solicitud del departamento de bomberos” debido, afirmó,  a “la peligrosidad que…implicaba tenerlos” pues “no podían estar resguardados en la Fiscalía ni en otro  lugar”.

No hubo información que yo conozca sobre si la orden para destruirlas fue impartida por el juez ni quiénes atestiguaron la destrucción. En su tiempo, hace casi dos años, el entonces fiscal general Mario Uribe criticó la decisión y dijo que la medida debía haber sido previamente comunicada al juez del proceso y a las partes. Quedarían otras pruebas que, asumo, deberían ser presentadas durante la serie de audiencias en curso.

El juicio debe reiniciarse este lunes, luego de un intervalo de diez días.

Laberinto en Venezuela

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Los venezolanos solían notar con orgullo que en su país los militares estaban sujetos al poder político y que los ministros de defensa eran removidos del cargo anualmente sin ningún bullicio. En otras partes, el cambio, la designación del Ministro de la Defensa y los destinos de los oficiales solían estar acompañados de tensiones políticas. En la Venezuela democrática los militares respetaban la subordinación al poder civil.
Esa era la tradición. Cuando se reinstaló la democracia en 1958, derrocado el dictador Marcos Pérez Jiménez, “los hombres de Punto Fijo” (Rómulo Betancourt, Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Luis Beltrán Prieto en primera línea) quisieron apartar a las fuerzas armadas del dominio político. Las mantuvieron como factor importante de poder, sin ejercicio político, salvo el Ministerio de Defensa, en el nombramiento de cuyo titular siempre tuvieron la primera y la última palabra. La fórmula persistió hasta el ascenso del Tcnl. Hugo Chávez, quien llegó al Palacio de Miraflores con un discurso reminiscente del que había postulado sin éxito el general peruano Juan Velasco Alvarado y que, según se lee en informes filtrados desde Venezuela, aún está latente.
Tras el fugaz golpe que lo apartó horas de la presidencia, Chávez buscó una inspiración más radical en Cuba, tradicionalmente un rival geopolítico venezolano en la estratégica región del Caribe. Desde entonces los destinos políticos de los dos países ensamblaron. La ostensible rivalidad de antaño puede pesar en la incomodidad de círculos militares venezolanos con la presencia influyente del gobierno cubano en el régimen chavista. Es sintomático que en los últimos meses hayan proliferado documentos atribuidos a grupos militares contrarios a Chávez en los que se critica el control decisivo que se atribuye a la inteligencia cubana sobre áreas estratégicas de Venezuela. Se especula que en ese descontento medra el nacionalismo de antaño.
Para mantener secretos los detalles importantes del cáncer que se le descubrió hace veinte meses, Chávez prefirió Cuba antes que otras opciones, incluso la propia Venezuela, que le sugerían galenos de prestigio mundial. La decisión fue políticamente correcta pues en Cuba Chávez estuvo como en una cripta como en Venezuela, aunque médicamente inapropiada para el tipo de cáncer que lo atacó. Un médico boliviano que vivió muchos años en Venezuela me dijo que colegas suyos le habían asegurado que, al retornar de Cuba, el comandante había perdido entre 32 y 35 kilos. Para un hombre como Chávez, que en apariencia pesaba unos 90 kilos, perder en dos meses un tercio de su peso reviste una gravedad extrema, quizá suficiente para que su personal médico y político trabara el paso a su colega del alma Evo Morales. Curiosa similitud con Bolívar, de quien algunos de los seguidores más fanáticos de Chávez dicen que es su reencarnación. El Libertador pesaba 47 kilos antes de morir en patria extranjera, en la localidad colombiana de San Pedro Alejandrino.
Ese impedimento ha dicho más que los partes oficiales sobre la salud del comandante. “Me pregunto por qué un presidente, de quien se dice que ha estado cinco horas dictando medidas, discutiendo y conversando con sus allegados más próximos, no hubiese podido dedicar un solo minuto al presidente Morales”, me escribió un amigo de la región de los Andes venezolanos.
Con la enfermedad sin remisión y en medio de rumores en todas las esquinas, es posible pensar que los venezolanos, incluso los del núcleo duro del chavismo, empiezan a preguntarse por qué se les mintió. “Estoy como una uva”, se ufanó el 10 de junio del año pasado, antes de inscribirse como candidato a la reelección. En cuestiones de la naturaleza, tarde o temprano los informes oficiales imprecisos o incorrectos enfrentan la realidad de la finitud humana. Y ahora muchos venezolanos empiezan cada jornada angustiados por el temor de que tal vez esa sea la última con el comandante.