Día: marzo 8, 2013

“No quiero morir”

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El presidente Hugo Chávez no quería morir, pero un violento infarto lo fulminó. La noticia, difundida por The Associated Press, recorrió el mundo este jueves y agregó más conmoción a los venezolanos y a los seguidores del desaparecido líder. “No podía hablar, pero lo dijo con los labios…yo no quiero morir. Por favor, no me dejen morir”, fueron sus últimas palabras, apenas balbuceadas y leídas de sus labios, de acuerdo a la información de un militar de la guardia presidencial.

La agencia estadounidense se anotó una primicia mundial, capaz de exhibir dramáticamente en menos de veinte palabras el extraordinario impulso humano de aferrarse a la vida.

No se conoce si Chávez había perdido casi toda su capacidad de hablar ya antes o si la expresión ocurrió en los estertores de su prolongada agonía. El general venezolano José Ornella Ornella, quien le dijo la frase a la AP,  agregó que el líder bolivariano “sufrió mucho con esa enfermedad”. La versión del militar remata con su propia frase que ha creado ansiedad en los cinco continentes: “La historia la escribiremos y algún día alguien escribirá”.

Historia contada con rigor es lo que ha faltado a lo largo de todo el drama del comandante venezolano.  Es posible que esta revelación rompa el dique de secretismo que contuvo las noticias sobre el verdadero estado de salud del presidente desaparecido y el proceso que llevó a su muerte. Probablemente hay cientos, miles de detalles que pueden empezar a dar la luz a partir del anuncio del general de la guardia presidencial.  Ese anuncio puede haber desatado una dinámica capaz de vencer a corto plazo el hermetismo infranqueable  que rodeó los últimos meses del líder venezolano.

La grabación

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La grabación presentada a principios de esta semana que expone la voz de un supuesto Fiscal Marcelo Soza admitiendo ante un interlocutor una complicidad inaceptable  de funcionarios oficiales en escándalos que  han conmovido al país, incluso en el denominado “caso terrorismo” (siembra de “pruebas”), es demasiado grave para atajarla con un juicio contra la senadora Carmen Eva Gonzáles. Es saludable la iniciativa del fiscal General Ramiro Guerrero  de ordenar una amplia investigación a cargo de una comisión de fiscales.

De resultar cierta la grabación, el país estaría ante un escándalo merecedor de todas las sanciones que prescribe la ley. De resultar una armazón, la sociedad exigirá el mismo castigo, aún más al tratarse de un delito contra el buen nombre de las personas. La honra y la reputación son tan frecuentemente ignoradas en nuestro medio que un delito de esa naturaleza recibiría el repudio inmediato de todo el país.

Para muchos de los que han escuchado al Dr. Soza, el tono de la voz que viene en la grabación tiene mucha similitud con la del magistrado. Pero no hace falta ser un perito para decir que es difícil y complejo simular la voz de cualquier persona, para no hablar de la coherencia y sentido de las frases. Las que se escuchan en la grabación son pobres en sintaxis, repletas de vulgaridades. Quienes conocen al fiscal podrían ayudar a dilucidar este punto diciendo si el tipo de lenguaje de la grabación corresponde al de las conversaciones coloquiales de la autoridad judicial.

Las afirmaciones de que se trata de una “montadura” con el afán de desprestigiar al gobierno pueden ser demasiado livianas frente a la magnitud del supuesto contenido de la grabación. Creo que el país exige una aclaración.