Lecturas de Ano Nuevo

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No es frecuente encontrar en una sola obra histórica elementos tan amplios y profundos como los que aparecen en “Postwar” (Penguin Books), uno de los trabajos monumentales del londinense Tony Judt (1948 -2010). Pocos textos de historia como la obra de Judt contienen un enfoque descrito de manera tan cautivante que uno retrocede vívidamente a los momentos más importantes de la historia a partir del fin de la última conflagración mundial. Judt, fallecido tras acabar penosamente otra obra magistral, extiende el conflicto hasta el fin de la guerra fría con la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética. Para los que están en buen camino para llevar al país 500 años atrás, debería ser una lectura obligada.

Las 834 páginas de la obra aprisionan la atención del lector. Nada escapa a la visión de Judt. La descripción de los acontecimientos y el cuadro en del cual ocurren le confieren el sabor de la historia apasionante que se lee con avidez.

En retrospectiva, se entiende la pertinaz oposición de la ex URSS a que sus satélites participasen del Plan Marshall, que empujó la reconstrucción europea y cementó la democracia en el oeste del viejo continente: no habría logrado evitar que sus satélites acaben en el lado occidental. Aislar agresivamente a toda la familia soviética tampoco modificó el contraste abrumador de los niveles de vida entre oriente y occidente ni evitó el derrumbe.

Tras la lectura de la obra de Judt puede deducirse que Europa ingresó al siglo veinte moderno empujada por el que J.J. Servan Schreiber describió como “el desafío americano” a fines de la década de 1960. En realidad, el desafío era un sistema de manejar la economía y de gobernar que avasalló fronteras y multiplicó exponencialmente los niveles de educación en el vejo continente. Todo vino dentro de un oleaje que urbanizó a la mitad del mundo, mejoró la salud, expandió las expectativas de vida y trajo niveles de bienestar y de consumo jamás alcanzados por el género humano. En contrapartida, nunca la humanidad fue tan consciente de sus miserias, injusticias y limitaciones como después del conflicto universal que Judt cierra con la quiebra del comunismo.

Al final uno es llevado a creer que, con el paso inexorable del tiempo, el experimento socialista soviético y el de los neo socialistas de hoy serán vistos como meros accidentes en el transcurso de la historia.

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