¿Nuevas cabezas a punto de rodar?

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Segunda actualización: fiscal Janet Velarde enviada a Palmasola

El curso del destape de un segmento de la corrupción empieza a salir del control de quienes querrían que no se expanda demasiado ni llegue al primer piso de los niveles jerárquicos gubernamentales. Luce inminente el desenlace del caso Jacob Ostreicher, en la audiencia que tendrá este martes 11/12. La paranoia parece estar agarrando a muchos. ¿Será que el gobierno está infiltrado por elementos que buscan desprestigiarlo o que la CIA tiene agentes que operan dentro de los servicios bolivianos de seguridad? La explosión del drama que Ostreicher es demasiado grande en extensión y profundidad. Ojos de todo el mundo están ahora escudriñando Bolivia y su gobierno. La justicia boliviana  ha caído a los peores niveles de su historia. Es inevitable concluir que otras cabezas rodarán. Y este mismo lunes vendrá, en Tarija, la continuación (¿o el epílogo?) del “caso terrorismo”.

Está abierto un boquete que está rompiendo el dique. Ya son vox populi las versiones sobre denuncias de extorsión y pagos millonarios. ¿Quiénes son los receptores?  A los correos electrónicos llegan versiones sobre personajes que lucen trajes Armani y celulares de primera línea, cuando hace pocos años debían contentarse con chaquetitas de polyester y teléfonos humildes. Para ellos, el columpio empieza a deslizarse en dirección opuesta. Los nombres son los mismos de los que Ud. y yo estamos pensando.

Si se llega a la conclusión de que todo fue una armazón, ¿dónde quedan las continuas afirmaciones de las autoridades de que Bolivia estaba a un paso de ser dividida y de sufrir una ola terrorista?

Ayer empezó una audiencia sobre Juan Aberto Kudelka, el ex mano derecha del también ex dirigente cívico e industrial Branco Marinkovic, actualmente fuera del país. Kudelka, tras un largo periplo fuera de Bolivia, retornó, recibió libertad condicional por unos días y volvió a ser detenido y recluido en el Panóptico de La Paz por haberse negado, según ha declarado recurrentemente desde entonces, a incriminar a su ex jefe. Kudelka ha denunciado que el grupo de fiscales a cargo de Marcelo Soza pretendía que, a cambio de su libertad, dijese  que uno de los números de teléfono registrados en el celuar que supuestamente manejaba Eduardo Rózsa Flores pertenecía al industrial. La explosión de las extorsiones a Ostreicher representa un rayo de esperanza para Kudelka, quien nunca consiguió que su denuncia fuese investigada. La audiencia fue suspendida hasta el 18 de este mes. Su novia Kathy Rabzuck  dijo ayer viernes que muchos de los detenidos por el “caso terrorismo” continuaban en prisión porque no habian podido pagar por su libertad. La afirmación dejó inferir que otros supuestamente involucrados estarían libres porque pagaron, pero se inhibió de dar detalles o mencionar nombres. Si Kudelka recuperase su libertad en la audiencia el 18, podría ser el comienzo de una cadena de otros movimientos que debilitarían toda la tesis de fiscal Marcelo Soza.

“Esto se cae rápidamente”, me aseguró un abogado que sigue el caso de cerca.

Inevitablemente pronto llegarán de vuelta al escenario noticioso el “caso Porvenir”, Pando, Leopoldo Fernández y quizá Chaparina. Aún no ha sido acallado el grito que pregunta quién dio la orden pues nunca fue satisfactoria la afirmación de que hubo una  “ruptura en la cadena de mando” y se ha vuelto irritante la esparcida actitud de “yo  no fui”. Ese episodio resultó de una estrategia para llevar a cabo el camino a través del TIPNIS y está en la memoria de la mayoría de los bolivianos. Me agradaría saber de alguna encuesta que determine qué porcentaje de bolivianos cree esa versión.  Y si todos estos episodios son aclarados, ¿cómo quedan el gobierno y sus principales autoridades?

Como trasfondo fundamental, están los derechos humanos, cuya penosa precariedad en Bolivia ha salido a flote con el drama  de Ostreicher. Los legisladores estadounidenses que han venido para reclamar por su compatriota han subrayado que la defensa de los derechos humanos no tiene fronteras. Así salieron al paso de sus colegas oficialistas bolivianos que sostienen que el caso es de exclusiva jurisdicción boliviana. Los visitantes, como diciendo “vemos lo que ocurre aquí”, han reiterado que esperan que la defensa de los derechos de Ostreicher extienda sus beneficios sobre los bolivianos que pudieran tener sus derechos conculcados.

Este sábado por la noche, el juez que recibía las declaraciones de la fiscal (ahora también “ex”) Janet Velarde Luna  decidió la prisión preventiva de la declarante en el penal de Palmasola, en las afueras de Santa Cruz. La ex fiscal fue la autoridad que ordenó la detención preventiva de Ostreicher, en junio del ano pasado. Su colega Álvaro Latorre ha dicho que objetó algunas decisiones de la fiscal y al poco tiempo fue apartado de la investigación y enviado a otro distrito. Otro fiscal, Roberto Achá, también envuelto en el proceso que llevó a Ostreicher a la prisión, declarará durante la semana que viene.

El título de esta entrada no es más actual. Las cabezas ya están otra vez rodando y el proceso abierto con las declaraciones del agro-inversionista Ostreicher continúa a todo vapor. Ahora son siete los fiscales encerrados en Palmasola y se espera a otros.

Este fin de año parece prometer más ruidos que los de los fuegos artificiales la noche del 31.

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