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Chile: Tan cerca y tan lejos

Un grupo de personalidades chilenas y bolivianas reunidas el miércoles en Santa Cruz en el IV encuentro sobre “Percepciones Recíprocas y Construcción de Confianzas” entre Chile y Bolivia subrayó la necesidad de no deteriorar las relaciones bilaterales más de lo que ya están ni de perjudicar el potencial para fortalecer el intercambio comercial entre ambas naciones. El encuentro se desarrolló en medio de la expectativa en los dos países por el pronunciamiento aguardado para el próximo mes por parte de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en torno a los límites marinos entre Chile y Perú.

Los participantes consideraron  que no está cerca una recomposición de las relaciones chileno-bolivianas, que ingresaron por un tobogán cuando el presidente Morales anunció en marzo del año pasado que su gobierno se disponía consultar sobre las posibilidades de llevar a la misma corte la   demanda boliviana por una salida al Pacífico. “Ojalá que las cosas se queden donde están” (sin que avancen hacia una consulta como la que pretende el gobierno), dijo Manfredo Kempff Suárez, ex embajador, ex portavoz presidencial y actualmente columnista de diarios de Santa Cruz y La Paz. El ex diplomático dijo que ese paso sobrevino después del que denominó “quinquenio bobo” durante el gobierno de la presidente chilena Michelle Bachelet, en el que se forjó la “agenda de los 13 puntos” que no avanzó hacia la solución del problema marítimo como se esperaba en Bolivia.

La audiencia estaba compuesta por un centenar de alumnos de la Facultad de Relaciones Internacionales de la UDABOL (Universidad de Aquino de Bolivia), que anualmente convoca a diplomáticos, historiadores y catedráticos de los dos países para debatir cuestiones bilaterales.

Detrás de las reservas que expresan los conocedores bolivianos sobre el paso emprendido por el gobierno yace el temor de que una consulta a ese nivel puede acabar en un desaire para Bolivia y en la imposibilidad de volver a plantear internacionalmente el tema pues habría sido zanjado por la corte más importante del mundo. También resalta el temor de que, cuando menos, se le diga a Bolivia que retome el camino bilateral, como lo hizo recientemente la OEA en Tiquipaya.

La legisladora Mónica Zalaquett, de la Comisión de relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados de Chile, salió al paso del pesimismo que prevalece entre algunos analistas bolivianos sobre la agenda de los 13 puntos y las relaciones bilaterales. Afirmó que los dos países han avanzado y que el clima que se ha forjado todos estos años es responsable de que más del 50% de las exportaciones bolivianas hacia países no fronterizos pase por puertos chilenos. “Hemos hecho cosas”, dijo. Intervino brevemente el Cónsul General de Chile, Jorge Canelas, uno de los impulsores de los encuentros, para subrayar que en el diálogo surgido entre los dos países en los últimos años estaba la comunicación entre las fuerzas armadas de ambos, algo que no ocurría desde la guerra del Pacífico.

La legisladora subrayó si bien la iniciativa boliviana era un obstáculo para dialogar, los otros temas de la relación bilateral no debían ser contaminados por la cuestión marítima. Destacó que, en todo caso, la OEA había sugerido persistir en el diálogo bilateral.

El cónsul Canelas sugirió neutralizar el elemento emocional que rodea a los planteamientos bolivianos y destacó que si bien la “agenda de los 13 puntos” está estancada, ese estancamiento no será permanente y habría que preparar el camino para que cuando se la retome no se coloquen obstáculos que la detengan. Recomendó evitar irrumpir en una negociación con el tema principal  (¿cuándo nos devuelven el mar? ¿A qué hora…?)

El diplomático y ahora profesor universitario Antonio Mariaca había subrayado que la posición chilena de no entrar a negociar la cuestión marítima había  llevado a uno de los momentos históricamente más difíciles en las relaciones bilaterales. “No tenemos casi nada; no hay agenda de los 13 puntos y estamos en preparativos para (ir a) La Haya”, dijo. Al igual que otros de sus colegas, dijo que era necesario no contaminar toda la relación bilateral y manifestó reservas sobre la idea de ir a La Haya cuando la OEA se ha pronunciado por el trámite bilateral.

Al salir del tema marítimo y sus aristas, el diálogo ingresó a un momento más promisor. Osvaldo Barriga, del Instituto Boliviano de Comercio Exterior, destacó el potencial que para Bolivia ofrece el mercado chileno, que anualmente importa 75.000 millones de dólares, de los cuales una porción insignificante es boliviana. Además, Chile podría ser el paso de productos bolivianos hacia otros mercados (Chile tiene acuerdos de libre comercio con más de 50 naciones), pues allí podrían ser dotados de valor agregado y combinados con productos chilenos de exportación. Un entendimiento dinámico entre los dos países podrá multiplicar las oportunidades de negocios e inversión. Sólo carne, azúcar y frutas podrían elevarel intercambio en espiral, dijo.

El clima de “el cielo es el límite” vino con Karina Canepa, directora de Pro Chile (organismo chileno de comercio exterior) en Bolivia. “Vivimos de espaldas. No nos conocemos”, dijo al informar sobre los esfuerzos de su oficina para promover a Bolivia en Chile. Mostró una secuencia de diapositivas acompañadas de estadísticas. De Bolivia a Chile, el 99,9% de las exportaciones entra sin arancel, dijo. Y De chile a Bolivia, sólo el 5,2% llega con arancel cero.

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