Día: diciembre 6, 2012

Enterrados (o enmarados) vivos

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Este agudo amigo paceño hace ver situaciones que normalmente no son observadas por nuestro mundo diplomático plurinacional. Me escribe y me dice de las fatalidades que enfrentaría Bolivia con el fallo que se viene de la Corte Internacional de Justicia de La Haya en torno al diferendo de límites marítimos entre Perú y Chile. Lean Uds. su carta:

El litigio sobre delimitación marítima de Chile y Perú es de fundamental importancia para nuestro país. Pues si la Corte Internacional de Justicia de La Haya falla en favor del Perú, y determina que la delimitación marítima se fundamente en la bisectriz, el corredor boliviano ya no tendría mar. (Al corredor sólo le correspondería un pequeñísimo triángulo que impediría hasta el libre tránsito marítimo) (Naturalmente casi no habría espacio marítimo para una utilización pesquera) Es decir los peruanos nos enterrarían vivos. Tendríamos costa pero no mar.
Cabe recordar que durante la Negociación de Charaña, el Perú presentó una contra oferta donde proponía que Bolivia contase con el corredor al norte de Arica pero sólo hasta llegar al tramo de la carretera panamericana que une Arica con la ciudad de Tacna. Y en el territorio comprendido desde la carretera panamericana hasta la costa, se conformaría una soberanía compartida entre los tres países, Bolivia, Chile y Perú.
Pero Perú aceptó que Bolivia tuviese derecho a construir un puerto “bajo su exclusiva soberanía”; y también que sea de exclusiva soberanía boliviana, el mar adyadente al litoral del territorio bajo soberanía compartida. Es decir, en esa época, Perú aceptó que Bolivia tuviese mar pero no costa. (En el alegato chileno también se va a incluir esta posición peruana de aceptar la concesión del mar territorial del corredor a Bolivia)
Es menester tener presente además, que cuando en 1985, el embajador Bákula presentó a Chile, el Memorándum referente a la delimitación marítima, lo hizo con un fin específico: “Evitar un nuevo charañazo”.
Pero los bolivianos amamos tanto a los peruanos que nadie se ha opuesto a la posición peruana en La Haya. Pese a que don Evo Morales ya manifestó en 2009, que dicha posición afectaría al mar territorial boliviano del corredor. (En ese tiempo Evo tenía poca simpatía por el presidente Alan García; pero ahora que la tiene grande por Humala, se olvidó del asunto y prefiere meter alfilerazos a Chile)
En un momento en que se juega el destino marítimo del país, en vez de presentar a la Corte la preocupación boliviana por el resultado del fallo, el presidente Morales prefiere amenazar a Chile con una demanda en La Haya. (Y todos sabemos que dicha demanda es una chacota, ya que sería inmediatamente rechazada por la Corte) (La Corte no tiene facultad para revisar tratados anteriores al Pacto de Bogotá)
La “locura” de los bolivianos ha llegado al extremo de consolarse creyendo que si se establece la bisectriz en la delimitación marítima de La Haya, el mar territorial del corredor boliviano seguiría la ruta de dicha bisectriz. (Esta es una sugesión del gran “péndex”, Manuel Rodríguez Cuadros, ex cónsul en Bolivia, y actual miembro de la delegación peruana en La Haya. Este vino a La Paz y dio una conferencia donde se refirió al mar territorial en diagonal para Bolivia) Pero nuestros pobres compatriotas deberán comprender que el mar territorial siempre es perpendicular a la costa. Ello desde tiempo inmemorial y, además, consagrado por el Convención del Mar. Precisamente se establece una bisectriz cuando dos perpendiculares se chocan, como es el caso actual entre Chile y Perú.
¡Pobre nuestro país, cuanto más amamos al Perú, más nos quiere ahogar! Y lo ha dicho el diputado García Belaúnde, hermano del co-agente en La Haya. Este manifestó que los bolivianos no deberían meterse en el asunto ya que no cuentan con el corredor al norte de Arica.
En consecuencia, si falla la Corte en favor de la bisectriz, el vía crucis boliviano hacia el mar sería pavoroso. Primeramente deberíamos negociar con Chile para la concesión del corredor, y luego con Perú, para que nos permita circular por el ex mar territorial del corredor. Es decir tendríamos derecho sólo a mojar los pies en nuestro corredor. ¡Estaríamos enterrados vivos!
Un fuerte abrazo

Oscar Niemeyer (1908-2012)

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Oscar Niemeyer, cuyos diseños audaces de amplitud y sensualidad materializaron gran parte del espíritu brasileño, murió esta noche, 5 de diciembre, en Rio de Janeiro. El anuncio de sus médicos paró un pedazo grande de su país, que perdió al arquitecto que rompió con las líneas tradicionales y al forjar una escuela cuyo reinado se ha extendido por generaciones, confirió a Brasil uno de los mejores galardones de la historia universal. Tenía 104 años, estaba cerca de cumplir uno más el 15 de diciembre y murió de una infección respiratoria que lo venció en la batalla que libraba desde hacía un mes en el Hospital Buen Samaritano de la “ciudad maravillosa”.
Con expresión entristecida, la presidente Dilma Rousseff pronunció un escueto mensaje por televisión para sus compatriotas y en una decena de palabras resumió la vida del gran maestro: “Pocos en la vida soñaron tan intensamente y lograron tanto”.
El genio de Niemeyer se plasmó en Brasilia, la ciudad planificada que asombró al mundo y marcó el acelerado camino hacia la modernidad emprendido por Brasil. Lejos de las playas que exponían la belleza natural brasileña, la nueva capital logró afirmar su propia personalidad hasta convertirse en expresión grandiosa del país del que la erigió como capital. Quizá no fue casualidad que Brasilia emergiera cuando también empezaba a manifestarse una corriente que envolvería al mundo: la bossa nova.
Transcurridos más de 50 años de su inauguración oficial, nadie duda que Brasilia es el crisol brasileño que ha logrado el propósito en el que se empeñaron sus fundadores: un polo de desarrollo económico y eje político fundamental.

Sus restos serán velados el jueves en uno de los íconos de la capital brasileña diseñado por Niemeyer: el Palacio de Planalto. El viernes serán llevados a Río, donde serán enterrados.