El complicado ingreso a Mercosur: Agenda pendiente

Posted on Actualizado enn

Una visión desde Brasil. El diario financiero Valor, publica hoy lunes una nota de su editor internacional Sergio Leo sobre el ingreso boliviano a Mercosur. La que sigue es una transcripción parcial de ese trabajo.
-0-
Negócios en Bolívia, qué desea Mercosur

Las negociaciones para el ingreso de Bolivia al Mercosur, a iniciarse oficialmente con la reunión del bloque esta semana, ocurren en un momento de los más delicados en la relación del país andino con Brasil. Mientras avanza la coperacion bilateral en el combate a las drogas y los crímenes transfronterizos, los brasileños en Bolivia reclaman apoyo de Brasilia para defender los intereses de empresas perjudicadas en sus negocios, de ciudadanos brasileños victimados por un poder judicial “kafkiano”, de productores rurales con tierras invadidas sin amparo de la policia y de la justicia local, y de los dueños de vehículos cuyas movilidades fueron robadas y recuperadas pero hasta ahora no devueltas.
El gobierno de Evo Morales tiene prisa para entrar al Mercosur, donde espera tener apoyo económico, y está en medio de un escándalo del tipo que de vez en cuando asedia a los países de la región. Altos funcionarios del gobierno están presos al ser desbaratada una red que incluía la extorsión sobre opositores presos, amenazas a jueces y documentos fraguados para la prisión o libertad de individuos.
La cuadrilla fue descubierta con intervención del FBI, con el que el gobierno boliviano ha pasado a cooperar luego de gestiones del gobierno americano y hasta de un pedido personal al presidente Evo Morales del actor Sean Penn, amigo de una víctima de los bandidos.
El ingreso al bloque debería presionar al gobierno boliviano
La prisión de la cuadrilla fue causada por el caso dantesco de un americano detenido “preventivamente” hace 18 meses, cuyos bienes fueron incautados y vendidos por los bandidos, aprovechando la máquina del gobierno. Nada parecido ha ocurrido con los ciudadanos brasileños, pero estudiantes brasileños (en Bolivia) se quejan de acoso de la policía, que les reclama documentos cuya entrega es inexplicablemente demorada por la burocracia boliviana.
La misma demora ocurre con la regularización de títulos de tierras, que expone a los agricultores a actos arbitrarios. También sin explicación está el atraso para devolver centenas de automóviles brasileños robados o incautados en territorio boliviano, donde se aherrojan a la intemperie.
De la situación de empresas brasileñas atraídas a Bolivia un caso notable es el de D’Andrea Agrimport, contratada para suministrar máquinas y montar una fábrica estatal de papel. El gobierno boliviano debía garantizar las obras de ingeniería y la entrega de gas, agua y electricidad, servicios contratados (y aún no entregados) con una empresa boliviana dirigida por el hermano de un bien contectado viceministro del gobierno.
El director de la empresa brasileña tuvo su contrato rescindido por la acusación de incumplimiento de plazos y las autoridades bolivianas lo acusan, sin pruebas, de entregar maquinarias viejas. Su intención de recurrir a un arbitraje fue rechazada por presión del gobierno, según afirma, y sólo el pasado viernes, casi un año después de conocido el caso, tuvo oportunidad de ser escuchado en un proceso.
El riesgo de intervenciones indebidas también pende sobe la OAS, que, amenazada por multas cuestionables,se prepara para salir del país, luego de ver atascadas por conflictos políticos la construcción de carreteras contratadas por el gobierno.
Hace un año que la Votorantim procura viabilizar la inversión privada más grande en el país, una fábrica de cemento, de $US180 millones. La obra ya fue aprobada por el gobierno boliviano que, sin embargo, no garantiza la entrega de gas. Las autoridades locales alegan que no hay estudios que garanticen que los suministros no afectarán  las entregas del contrato mayor de venta de gas a Brasil o al medio ambiente.
La empresa ya envió esas garantías, pero el que los socios brasilenos no fuesen del grupo alineado con el gobierno es visto como posible motivo de las dificultades.

No todas las historias tienen a Brasil como víctima y a Bolivia como villano. Con la huelga de las aduanas brasileñas, una operación de la cementera de la Votorantim en el Mato Grosso, con materia prima de los socios bolivianos, sufre con retenciones arbirarias de los fiscales en Brasil, lo que causa días de retraso en el pasode camiones. En Bolivia escasea el cemento y Brasil tiene parte de la culpa. Igualmente, los productores de soya se quejan que el Ministerio de Agricultura hubiera necesitado de un año para expedir la autorización de venta en el mercado brasileño de los excedentes del grano boliviano. Los bolivianos también se quejan del atraso en la entrega de $US 700 millones prometidos por Brasil por los componentes nobles del gas que importa de Bolivia. La falta de diálogo en temas como estos no es lo que se espera de un líder regional. Es aún menos aceptable que, por temor de parecer una especie de subpotencia imperialista, Brasil deje de exigir del gobierno boliviano la revisión de las decisiones oficiales que injustamente perjudican a los brasileños  en Bolivia –como hace Estados unidos en el caso del americano preso arbitrariamente.

NR: Editada este martes 4 de diciembre.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s