Día: septiembre 4, 2012

Ir a tribunales de ética, recomienda UNIR

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Fundación UNIR, una de las instancias más respetadas de observación y vigilancia del comportamiento de los medios de comunicación en Bolivia, recomendó este martes al gobierno que considere presentar un reclamo formal ante el Tribunal de Ética Periodística de la ANP y el Consejo Nacional de Ética Periodística para zanjar la controversia en torno al discurso del Presidente Morales sobre las condiciones climáticas, el flojo y la flojera.
También recomienda a los medios ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa en el tratamiento de las noticias.
La recomendación de UNIR coincide con planteamientos de organizaciones periodísticas y, por venir de la institución que fundó y dirigió la periodista Ana María Campero, fallecida hace dos años, puede representar una salida para el conflicto que enfrenta al gobierno, que quiere abrir un juicio contra ANF, El Diario y Página Siete.

El gobierno argumenta que esos medios distorsionaron un discurso que el presidente improvisó en Tiahuanacu hace dos semanas cuando, entre otras cosas, dijo: “En el oriente boliviano, donde todo el año se produce, yo digo solamente por falta de voluntad podemos ser tan pobres o no poder tener alimento, mientras en el altiplano es diferente, si hay helada, si no hay lluvia, si hay granizada, no hay alimento. Es una verdad eso. Pero en el oriente, sólo por flojos podemos hambrear”. Los medos sindicados sostienen que no realizaron ninguna tergiversación y que se limitaron a reproducir las palabras del presidente.

La sugerencia de UNIR viene tras la Carta a la Nación que el domingo publicaron 14 periodistas, todos Premio Nacional de Periodismo o dirigentes de la Asociación de Periodistas de La Paz y la Asociación Nacional de Periodistas que plantearon al gobierno que retire la denuncia contra esos medios.

UNIR dice en los párrafos finales de la vivisección que ha realizado de la controversia:

“El gobierno debe reconocer que ni la penalización de la interpretación periodística de los hechos ni el reiterado estímulo de un enfrentamiento con los medios informativos son una vía adecuada para lograr que la democracia y el pluralismo se fortalezcan o para
que la ciudadanía acceda a información necesaria, responsable y de calidad. A su vez, los responsables de los medios noticiosos y de los gremios periodísticos, además de defender y promover el Derecho a la Información y la Comunicación (DIC) establecido y garantizado por la Constitución Política del Estado, debieran ejercitar una supervisión ética y técnica más rigurosa sobre el tratamiento de las noticias, las opiniones y los análisis referidos a temas, instituciones y personas con repercusión pública. Sin embargo, las autoridades de los distintos ámbitos y niveles del Estado debieran considerar siempre el alcance que pueden llegar a tener sus actos y declaraciones en el espacio mediático. Y la ciudadanía debiera estar permanentemente vigilante y ser exigente respecto de la vigencia del DIC en el país.”

El análisis de UNIR es un trabajo de cuidado meticuloso y sus sugerencias lucen atinadas. Es difícil que el gobierno no las escuche.  Revive paso a paso el proceso de la información, a partir de los boletines emitidos por Agencia de Noticias Fides,  su crónica final  y la publicación que, en base a ella, hicieron El Diario y Página Siete. Pese a provenir  de la noticia de ANF, el titular y primer párrafo de la versión que reprodujeron los dos diarios son diferentes y quizá el  origen de toda la controversia que se desató. En ningún caso, sin embargo, hubo una tergiversación ni una incitación racista. Las autoridades inicialmente echaron toda la responsabilidad sobre ANF y después incorporaron en la cuestión a los dos diarios paceños.

Tal vez la semana concluya con la tensión  gobierno-prensa-periodistas disipada.

¿Quién aplaudió la “represión limpia y sin balas” en Chaparina?

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La pregunta  la hizo este comienzo de semana la ex Ministra de Defensa Cecilia Chacón al exponer insatisfacción en su cuenta de Facebook con la designación de Sacha Llorenti como representante boliviano ante las Naciones Unidas. La  ministra, con un sonoro “así no”,  renunció al  gobierno del presidente Morales hace casi un año como protesta por la represión policial sobre la marcha indígena en Chaparina, de la cual ninguna autoridad quiere hacerse responsable. La  insatisfacción de la ex ministra, la única en dirigir la cartera de Defensa Nacional bajo del actual gobierno, es un hecho noticioso de  magnitud.

Cuenta de la carta de la ex ministra dio la Agencia de Noticias Fides (ANF), que colocó un resumen en su portal Noticias Fides y alertó a  los medios sobre la actitud de quien durante algunos meses estuvo a la cabeza de las armas bolivianas.

El sigilo de la ex autoridad en hacer conocer su pensamiento sobre la controvertida designación de Llorenti fue explicado por ella misma: el pudor con el proceso del que se siente todavía parte. El deseo de causar  el menor impacto expresando su indignación silenciosa, sin embargo, parece llamado a repercutir en las raíces del gobierno.

Algunos párrafos:

“Son once meses que veo pasar días tristes. Porque los errores no se rectifican, sino que se reafirman. Porque los compañeros que están dentro del gobierno y son testigos de cómo estos pasos (como el nombramiento de Llorenti) nos alejan del rumbo callan. Porque con dolor los veo defender lo indefendible”.

“No me interesa ningún protagonismo; por esta razón me niego a que mi vida, identificada con este proceso, que sufre las mismas crisis y goza los mismos éxitos, sea expuesta y utilizada. Por ello me he negado a dar entrevistas y lo seguiré haciendo, con el debido respeto a los medios de comunicación. Debo decir que muchas veces van detrás de lo que ellos quieren escuchar y no de lo que una tiene que decir. Por eso prefiero expresarme de esta manera, a través de esta muy personal declaración.”

“Ha pasado casi un año desde la represión vergonzosa en Chaparina, de aquel día de violencia cometida contra mujeres, niños. Y todo lo que allí sucedió permanece en la impunidad. He esperado que el Presidente y el Gobierno sean coherentes con lo que predicamos. Que no sólo se realice una investigación imparcial que identifique y establezca responsabilidades (sobre la represión en Chaparina), sino también un proceso autocrítico sobre la forma en que se encaró el conflicto. Una íntima reflexión que nos responda cómo llegamos a ese conflicto, por qué se permitió que la violencia se imponga al diálogo, que la fuerza supere a la razón. Llevo más de once meses (desde su renuncia) esperando cualquier clase de señal que permita al Gobierno volver al sendero forjado por nuestro proceso, por nuestras luchas. Un rescate sobre la base del respeto, la inclusión, la transparencia y la honestidad.”

“No olvido que dos días después de lo sucedido, el Presidente anunció una investigación y abrió la puerta a la posibilidad de recapacitar y dar un paso hacia atrás en el rumbo que se tomó a partir de ese día. En silencio comencé a esperar esa oportunidad y tiempo de reconocer que la violencia y la represión no son el camino. De admitir que lo de Chaparina estuvo mal y retornar a la senda. Sin embargo, el nombramiento de Sacha Llorenti en una embajada o en cualquier otro cargo cierra esa posibilidad. Nos arrebata esa esperanza. No sólo significa impunidad para él o los responsables, sino que es una afirmación tácita de que lo que sucedió el año pasado es considerado válido y justificable.”

Las preguntas

“¿Qué es lo verdaderamente importante? ¿Quién preparó el plan? ¿Quién lo propuso? ¿Quién lo autorizó? ¿Quién lo ejecutó? ¿Quién aplaudió que se ejecutara “limpiamente y sin bajas”?

“Importa todo lo que vimos, pero mucho más lo que no vimos. Fuimos espectadores de lo que se ejecutó, pero todavía no podemos ser testigos de una sincera voluntad gubernamental por enmendar el mal, y personalmente creo que el mal no se combate encarcelando o eliminando al malhechor, porque el mal es algo que nace en nosotros y es ahí donde debemos combatirlo.”

No necesitamos pruebas

“No podemos subestimar el sentido común de la gente. Esa profunda intuición que todos tenemos de lo correcto y lo incorrecto, más allá de lo que puedan decir la religión, el gobierno o las leyes. Siempre podremos callar a quien no piense como queremos; pero no callaremos a nuestras conciencias. A ninguna de ellas.

Siento que el pueblo boliviano intuye bien dónde está la responsabilidad de los sucesos de Chaparina. Si bien se debe respetar la formalidad del proceso judicial, no necesitamos pruebas ni que una sentencia lo confirme. Ese sería un paso acertado en el marco de la justicia formal, pero no resolvería el problema de fondo, el problema esencial.

Personalmente creo que el problema de fondo es creer que una persona o un grupo puede encarnar un proceso que tiene un tiempo y actores mucho mayores que nosotros. No se puede confundir la soberanía, la voluntad del pueblo, con los deseos personales. Así tengamos muy buenas intenciones. Mandar obedeciendo implica tomar en cuenta las formas y no sólo los resultados, no se puede sacrificar democracia por eficacia.”

Tres errores

“Por eso el primer error del Gobierno en el caso de Chaparina es pensar que tiene el monopolio del proceso. Creer que sabe lo que es bueno y malo para nosotros y que, por lo tanto, tiene autoridad para tomar las decisiones por todos e imponerlas a través de la fuerza pública.

Segundo error, pensar que mediante el uso de la violencia podemos resolver algo, peor aún acabar con una reivindicación justa. Si bien podemos y debemos enfrentar al enemigo armado en batalla; no podemos utilizar los mismos medios con el pueblo desarmado.

Tercer error, tirar la piedra y esconder la mano detrás de una parodia judicial, que si bien reviste formalmente la intención de hacer justicia en el fondo no engaña a nadie más que a quien la opera.

No estoy en contra del Ejecutivo. Deseo cada día que hagan las cosas bien, porque de su éxito en la implementación del proceso depende que al pueblo boliviano le vaya bien, sé que gobernar no es sencillo y que nadie está exento de errores. Y acá hago una aclaración necesaria, tengo diferencias pequeñas y grandes con el Gobierno; pero no tengo semejanzas con la derecha. Esa que hoy usurpa una bandera y un discurso que se cedió hace un año.

Por eso mi silencio no quiere decir que no tenga diferencias, es tan solo que mi forma de expresarlas no es a través de los medios, de eso ya hay mucho. Creo que si la crítica no sirve para construir, y eso demanda considerar la reacción del criticado, es un ejercicio vacuo y algunas veces tan sólo una exhibición de vanidad mesiánica.”

El cambio no es monopolio ni tiene partido

“Creo en los que necesitamos ideales. Necesitamos esperanzas, necesitamos utopías, como alimento imprescindible para vivir. Pero eso no significa que necesitemos héroes o salvadores. La política no se reduce al arte de gobernar, sino a la forma de vivir: la política es vida, es lo que vistes, lo que comes, lo que sientes, lo que callas, lo que dices y sobre todo lo que haces.

Muchas veces he leído a Rafael Puente, con quien me identifico plenamente en sentimiento. Sobre todo cuando desea estar equivocado en relación a los desatinos gubernamentales, en ese aspecto fundamental nos distinguimos de quienes se llenarán la boca y se alegrarán si es que malos resultados confirman sus augurios.

El proceso de cambio no es monopolio de un partido o una élite de “iluminados”. La revolución, si es auténtica, no tiene partido, le pertenece a su gente. Nadie debe ser considerado “invitado” del proceso así como ninguno puede creerse más importante que otro compañero. Fuimos fuertes porque fuimos todos, codo a codo. Y ahora todos tenemos el derecho y el deber de defender algo que es nuestro, de luchar por rescatarlo. No se puede tolerar más el argumento de “estás conmigo o estás en contra mía” que ha dañado a tantas revoluciones en el mundo. El principio del pluralismo, permite la coexistencia de muchos mundos en este mundo, no hay cabida para cualquier clase de pensamiento absolutista.

La consecuencia

Como un sabio decía, no me preocupa tanto convencer con mi verdad o defenderla, sino vivirla. Las revoluciones se encarnan desde lo más pequeño, en lo cotidiano. Nuestra victoria es dejar que el cambio nazca de nosotros. Que la nueva sociedad que tanto soñamos se materialice en nuestros actos todos los días, en nuestros nuevos valores y compromisos. Debo ser coherente con esto y por eso decidí romper mi silenciosa espera, porque no puedo volcar la mirada a otro lado y hacer como si nada pasara. Porque estos días tristes y sus últimos sucesos casi nos arrebatan nuestra íntima esperanza en el rescate del proceso.”

M. Cecilia Chacón R.

¿Quién aplaudió la “represión limpia y sin balas” en Chaparina?

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La pregunta fue hecha esta comienzo de semana por la ex Ministra de Defensa Cecilia Chacón al exponer insatisfacción con la designación de Sacha Llorenti como representante boliviano ante las Naciones Unidas. La ministra, con un sonoro “así no”, renunció al gobierno del presidente Morales hace casi un año como protesta por la represión policial sobre la marcha indígena en Chaparina, de la cual ninguna autoridad quiere responsabilizarse. La insatisfacción de la ex ministra, la única en dirigir la cartera de Defensa Nacional bajo del actual gobierno, es un hecho noticioso de  magnitud.
Cuenta de la carta de la ex ministra dio la Agencia de Noticias Fides (ANF), que colocó un resumen en su portal Noticias Fides y alertó a los medios sobre la actitud de quien durante algunos meses estuvo a la cabeza de las armas bolivianas.
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