Día: julio 21, 2012

Voces de alerta

Posted on Actualizado enn

Sergio Amaral es uno de los nombres importantes de la diplomacia brasileña. De portavoz del gobierno de Fernando Henrique Cardoso fue enviado a Londres y París como embajador. Sus palabras son ahora atentamente escuchadas en el vecino país, con elque las relaciones bolivianas están en uno de los niveles más bajos de su historia. Miren lo que dice en un artículo publicado hoy en O Estado de S. Paulo:
“En nuestro subcontinente, la voluntad de los menores, curiosamente, parece prevalecer sobre la de los mayores. Un estudiante de intercambio en relaciones internacionales recién llegado de Marte, al leer las noticias sobre la persecución a empresarios brasileños de parte del gobierno boliviano en represalia por la decisión de otorgar asilo a un senador de oposición, podría suponer que Bolivia es el país sudamericano con 8,5 millones de kilómetros cuadrados, una población de 205 millones de habitantes y un PIB de 2,4 billones (doce ceros) de dólares, y Brasil la nación más frágil, con un territorio de 1 millón de km2, 10 millones de habitantes y un PIB de 25.000 millones” (Un centésimo de la cifra anterior).
Tras criticar la posición de Brasil respecto a Paraguay y al ingreso de Venezuela a MERCOSUR, dice: “El episodio reciente en Bolivia es lamentable. Y no es sólo la mezquindad de las amenazas contra productores (NA: que se han quejado del trato que dicen recibir de las autoridades bolivianas desde que Brasil concedió asilo al senador Roger Pinto), que nada tienen que ver con las políticas de su gobierno, sino por cuestionar la legitimidad del asilo diplomático, una de las tradiciones más genuinas de la diplomacia latinoamericana, consagrada en el caso de Haya de la Torre, uno de los próceres ilustres de nuestro continente”.
“Bolivia sólo se siente feliz al practicar actos de verdadera provocación convencida de que, una vez más, contará con la benevolencia de Brasil. Frente a este escenario insólito, sólo nos queda preguntar, repitiendo a Cicerón: ¿Hasta cuando, Morales, abusarás de nuestra paciencia?” (alude a la frase histórica del tribuno romano a Catilina, quien conspiraba para ser reelecto como Cónsul: “Quo usque tandem abutere, Catilina, patientia nostra?”
Una tarea más para la agenda abultada que le tocará sobrellevar al nuevo embajador Jerjes Justiniano antes de haber siquiera presentado credenciales en Brasilia.

Gasolina al fuego

Posted on Actualizado enn

Es el titular de una nota del diario financiero brasileño Valor al reproducir las declaraciones de la Ministra de Información, Amanda Dávila, quien dijo que “el gobierno boliviano no cederá ante la presión (que atribuye al Embajador de Brasil) que está asumiendo una vocería (¿?) política y no un papel diplomático, como tiene que ser”.
La declaración se descarriló del marco en que un alto funcionario debe mantener al referirse a quien representa a cualquier país. Mucho más si el representante es de un país con el que Bolivia debe mantener la relación más cordial. No solamente por los lazos económicos y la dependencia boliviana de Brasil. Nuestro vecino es también garante de la integridad territorial de Bolivia.
Un amigo en Santa Cruz me dice que la Presidente del Senado Gabriela Montaño fue más audaz. Por Radio Fides exhortó al diplomático brasileño a “no hacer quedar a su embajada como un refugio de delincuentes comunes…nosotros creemos que hay que evaluar la calidad de información que pueda estar brindando el embajador”. (Quizá es el momento para una impresión  extraordinaria del Manual Carreño, de buenos modales, y repartirla masivamente. No sería necesario  actualizarla).
Valor informa que las palabras de la ministra provocaron indignación entre los diplomáticos brasileños y que esta situación amenaza con agriar la relación bilateral, “estremecida desde que Brasil resolvió otorgar asilo político al senador opositor Roger Pinto”. Agrega que diplomáticos brasileños han dicho a Valor que se les ha comunicado que el salvo conducto ha sido negado. El anuncio oficial aún no ha sido hecho, dice.
En contra ruta de las declaraciones de la ministra, el portavoz de Itamaraty, Tovar Nunes, dijo, citado por Valor, que “Brasil no ve razón alguna para interpretar las declaraciones del embajador como presión en ningún nivel”. Al referirse a las declaraciones de la ministra, agregó: “Tenemos una relación directa con el gobierno boliviano, que no se da a través de la prensa. Tomamos nota, como una declaración reproducida por la prensa, no como un pronunciamiento oficial del gobierno boliviano”. La frase de deberá ser examinada con cuidado por las autoridades.

Las relaciones boliviano-brasileñas están en uno de los niveles más bajos de la historia. Al embajador boliviano Jerjes Justiniano, quien debe encargarse de restaurar la relación bilateral y a la vez conseguir una “retractación”de la revista semanal Veja por su reportaje (La república de la cocaína),  le aguarda una tarea de Sansón.