Día: julio 6, 2012

Otra vez policías versus TIPNIS

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La policía descargó chorros de agua a presión sobre marchistas del TIPNIS que se encaminaban hacia la Plaza San Francisco para participar del Cabildo abierto que convocaron para determinar cuál será el próximo paso que habrán de dar al cabo de casi diez días de haber llegado a La Paz tras haber caminado a lo largo de más de 600 kilómetros. El gobierno dijo que la policía habia sido atacada y que había por lo menos un agente herido.
Tras haber corrido escapando de aquella máquina que vomitaba agua y del gas lacrimógeno que lanzaban los policías, la columna de los marchistas quedó rota momentáneamente. Después de reordenar sus filas, los marchistas pretendían continuar su recorrido hasta aquella plaza histórica.
La emisora Erbol afirma que la policía ha lanzado gas pimienta sobre los marchistas, en tanto que el portavoz del gobierno aseguraba que la policía había sido agredida con botellas y palos. El Viceministro Jorge Pérez dijo que los dirigentes de la marcha habían actuado de forma violenta contra la policía. “Quieren generar conflicto, al parecer quieren muertos, quieren victimarse, que la policía reaccione y los ataque”, dijo al asegurar que a la marcha se han plegado “fuerzas extremistas a objeto de desprestigiar al gobierno y atacar a la policía”. Para sus afirmaciones citó como testigos a los periodistas que están cubriendo los incidentes en La Paz. Uno de los periodistas de Erbol describió aquel lugar de la capital política boliviana como “un campo de batalla”.
Es un día más en la lucha perenne de los TIPNIS para preservar su heredad, que ellos consideran amenazada por una carretera que el gobierno quiere construir y que partiría aquel santuario natural en dos. Los marchistas quieren dialogar con el gobierno, el gobierno dice que aceptará dialogar, pero con los que sus autoridades consideren que son legítimos representantes de los marchistas del TIPNIS.

Tiempos de zozobra

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Lo ocurrido esta noche en Santa Cruz puede marcar una señal aguda de los tiempos que vive el país, convulsionado como pocas veces bajo el gobierno del presidente Evo Morales. No pasaban muchas horas de la represión desencadenada por la policía de La Paz sobre mujeres que apoyaban al TIPNIS y a las mujeres marchistas y su precario campamento frente al edificio de la vicepresidencia cuando miles de cruceños hicieron ondear sus banderas verde y blanco en el centro de la ciudad y se concentraron en la plaza principal para brindar respaldo al gobernador Rubén Costas.

El gobernador, amenazado con una imputación por una supuesta malversación de fondos públicos para realizar el referéndum que aprobó los estatutos autonómicos vigentes y ante una probable suspensión como autoridad departamental, desafió a la lluvia, quitó el paraguas que le ponían sobre la cabeza sus ayudantes y gritó a la multitud que los fiscales “serviles” del gobierno “se equivocan”. “Cuidado, cuidado”, dijo. “El león está despierto”.

Fue un desafío como raras veces se planteó al gobierno del Movimiento al Socialismo estos años. El presidente Morales daba por descontado hace tres días que Costas sería sustituido y arriesgó, incluso, un gesto generoso (?) al decir que telefonearía a los asambleístas de su partido para que no aprovechen la circunstancia para elegir a un partidario del gobierno sino, más bien, a un dirigente del partido Verdes, que eligió al gobernador.

Los más altos funcionarios del gobierno hicieron fila para apoyar la apuesta del presidente por la destitución de Costas. En Santa Cruz se manifestaron miles de cruceños, muchos venidos desde las provincias, para apoyar al gobernador, el único todavía en funciones de los que fueron electos desde agrupaciones opositoras. Todos los demás han sido destituidos por supuestos delitos y presiones de los partidarios del Movimiento al Socialismo. (Creo que, en el fondo, se trata de un “hambre por “pegas”. Alquien puede decir los n;umeros en que han aumentado las planillas de las empresas nacionalizadas?)

El mano a mano ocurre cuando el gobierno central está en la peor fase de un infierno astral. No es sólo el TIPNIS o las disputas entre mineros, ni del fraccionamiento de su partido ni su frágil política exterior. Ocurre cuando encuestas independientes parecen indicar que ha ingresado en un tobogán de impopularidad. El apoyo que tendría en estas últimas semanas no pasaría del 30%, menos de la mitad del poercentaje que lo reeligió para un segundo mandato.
Las cartas están dadas y la partida está en curso. Mucha gente espera que el acoso gubernamental sobre las autoridades elegidas que le hacen sombra se manifieste también tras hechos notoriamente irregulares. Costas siguió el mandato del cabildo más numeroso realizado en Bolivia hasta 2008. Elcabildo costó unos 10  millones de bolivianos. En cambio, nadie aprobó la compra al contado de  un fábrica de papel de casi 15 millones de dólares (diez veces el costo del cabildo) que no funciona. El país fue estafado. Tampoco nadie desde dentro del gobierno se ha pronunciado sobre la compra irregular, igualmente al contado, del avión presidencial de casi 40 millones de dólares, 26 veces el costo del cabildo. No es que un error cubra otro error, pues Costas ha dicho que está dispuesto a defenderse y que demostrará su inovencia, pero gran parte del país desconfía de la imparcialidad de la justicia boliviana. Vale una pregunta, como hace 2000 años: Quo vadis?