Ya están en La Paz

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Muchos cabizbajos pero con la determinación de no cejar en el propósito de defender su habitat, y con los aplausos y vítores de miles de paceños, unos 1.500 marchistas del TIPNIS ingresaron esta tarde al centro de La Paz para luego intentar avanzar metro a metro hacia la Plaza Murillo. (En la noche, la Plaza San Francisco, donde acamparon muchos de los varones, lucía como en sus mejores momentos  históricos, con multitudes aglomeradas en el lugar para saludar a los caminantes y y darles la bienvenida.)

Cuando entraban a la ciudad, un enorme letrero pintado en el frontis de un puente gritaba “El Tipnis no se toca”, y la muralla humana que cercaba porciones de la columna coreaba “TIPNIS si, coca No”. Los defensores de atravesar el TIPNIS y partidarios del gobierno les gritaron insultos de toda laya, pero los marchistas no se detuvieron.

El avance hacia el corazón político de Bolivia era frenado por la fuerza policial que la noche anterior logró suscribir un acuerdo con el gobierno que puso fin al mayor amotinamiento de la historia boliviana. Impedidos de avanzar y de llegar a la Plaza Murillo, los nativos enderezaron su rumbo y caminaron hacia la Plaza San Francisco donde una misa solemne y una congregación de miles de personas los recibió oficialmente como huéspedes de la ciudad. Horas antes también habían desviado su ruta, para evitar un encuentro frontal con las fuerzas afines al gobierno, y bordearon la ciudad.

El fervor con que fueron recibidos fue menor al visto el año pasado, con la VIII Marcha. Líderes de los marchistas dijeron que eso podía haber sido causado por los desvíos de ruta que tuvieron que realizar para evitar choques con fuerzas afines al gobierno que manifestaban apoyo al gobierno y al proyecto de abrir el corazón del TIPNIS.

Los marchistas reclamaron un diálogo directo con el presidente Evo Morales, pero el mandatario no estaba más en la capital pues, oficialmente, había emprendido viaje a Mendoza, Argentina, para reunirse con otros presidentes que se congregarán en esa ciudad dentro de dos días. Se trata de la reunión cumbre de MERCOSUR, que debe considerar la situación en Paraguay, donde Fernando Lugo fue destituido por el congreso acusado de “mala gestión” de su país.

A media tarde, la policía utilizó gas lacrimógeno y gas pimienta durante un forcejeo con los marchistas en las esquinas Ingavi y Yanacocha, a unos 300 metros del Palacio de Gobierno. El comandante departamental de policías, coronel Rosalío Alvarez, dijo que la tropa había utilizado “solo miligramos” de gas pimienta, según una rápida entrevista con Radio Erbol, que grabó sus palabras y las hizo públicas.

Fue el único incidente mayor durante la jornada, desde que los marchistas ingresaron a la capital de la república.

En horas previas, miles de partidarios del gobierno y de la carretera que partiría al TIPNIS en dos proclamaron respaldo al presidente Morales y repudiaron intentos de golpe de estado. Las denuncias de un golpe proliferaron en los últimos días mientras arreciaba el conflicto con los policías que reclamaban mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. Este conflicto fue al parecer superado la noche del martes, tras un convenio entre autoridades y dirigentes de los huelguistas. La insistencia en torno a un clima golpista en Bolivia llevó al consejo permanente de la OEA a disponer que una misión que iría a Paraguay estos días viniese también al país.

Para evitar que la marcha fuese asociada a esas denuncias, los caminantes optaron por aplazar su ingreso a La Paz hasta este miércoles.

Como el movimiento policial había sido hasta ayer acusado de cobijar a golpistas, los forcejeos que se veían en el centro de La Paz eran de golpistas vs. golpistas.

Algunos vecinos que desde sus edificios en el centro de la ciudad acompañaban la marcha lanzaron monedas a los policías que impedían el avance de los caminantes que pretendían llegar hasta la Plaza Murillo. Fue una actitud burlesca por el acuerdo que habían suscrito los huelguistas con las autoridades.

“No retornaremos si no ocurre una plena abrogación de la ley 222 (que permitiría construir la carretera atravesando el TIPNIS)”, dijo el dirigente Pedro Nuni, escuchado a través de las emisoras que cubrían el avance de los marchistas. Eso significaría que los marchistas esperarán el retorno del presidente.

No estaba claro dónde pasarían la noche. Nuni dijo que niños y mujeres irían a alojamientos en los predios de la Universidad Mayor de San Andrés. “La única comunicación que hemos recibido es del Ministro (Juan Manuel) Quintana, quien dijo que el presidente tenía la agenda llena”, dijo.

El atrio de la Plaza San Francisco, decía in locutor radial, parecía cubierto por banderas verdes ondeadas por quienes fueron hasta el lugar para recibir a la marcha y participar de la celebración por su llegada a La Paz tras 62 días de caminata. Con las bajas de la marcha del año pasado, los marchistas contabilizan cinco muertes, una paliza brutal de la policía y el desdén  que les mostraron los que quieren la cerretera a toda costa. La noche, para ellos, no queda atrás.

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