Día: junio 27, 2012

Ya están en La Paz

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Muchos cabizbajos pero con la determinación de no cejar en el propósito de defender su habitat, y con los aplausos y vítores de miles de paceños, unos 1.500 marchistas del TIPNIS ingresaron esta tarde al centro de La Paz para luego intentar avanzar metro a metro hacia la Plaza Murillo. (En la noche, la Plaza San Francisco, donde acamparon muchos de los varones, lucía como en sus mejores momentos  históricos, con multitudes aglomeradas en el lugar para saludar a los caminantes y y darles la bienvenida.)

Cuando entraban a la ciudad, un enorme letrero pintado en el frontis de un puente gritaba «El Tipnis no se toca», y la muralla humana que cercaba porciones de la columna coreaba «TIPNIS si, coca No». Los defensores de atravesar el TIPNIS y partidarios del gobierno les gritaron insultos de toda laya, pero los marchistas no se detuvieron.

El avance hacia el corazón político de Bolivia era frenado por la fuerza policial que la noche anterior logró suscribir un acuerdo con el gobierno que puso fin al mayor amotinamiento de la historia boliviana. Impedidos de avanzar y de llegar a la Plaza Murillo, los nativos enderezaron su rumbo y caminaron hacia la Plaza San Francisco donde una misa solemne y una congregación de miles de personas los recibió oficialmente como huéspedes de la ciudad. Horas antes también habían desviado su ruta, para evitar un encuentro frontal con las fuerzas afines al gobierno, y bordearon la ciudad.

El fervor con que fueron recibidos fue menor al visto el año pasado, con la VIII Marcha. Líderes de los marchistas dijeron que eso podía haber sido causado por los desvíos de ruta que tuvieron que realizar para evitar choques con fuerzas afines al gobierno que manifestaban apoyo al gobierno y al proyecto de abrir el corazón del TIPNIS.

Los marchistas reclamaron un diálogo directo con el presidente Evo Morales, pero el mandatario no estaba más en la capital pues, oficialmente, había emprendido viaje a Mendoza, Argentina, para reunirse con otros presidentes que se congregarán en esa ciudad dentro de dos días. Se trata de la reunión cumbre de MERCOSUR, que debe considerar la situación en Paraguay, donde Fernando Lugo fue destituido por el congreso acusado de “mala gestión” de su país.

A media tarde, la policía utilizó gas lacrimógeno y gas pimienta durante un forcejeo con los marchistas en las esquinas Ingavi y Yanacocha, a unos 300 metros del Palacio de Gobierno. El comandante departamental de policías, coronel Rosalío Alvarez, dijo que la tropa había utilizado “solo miligramos” de gas pimienta, según una rápida entrevista con Radio Erbol, que grabó sus palabras y las hizo públicas.

Fue el único incidente mayor durante la jornada, desde que los marchistas ingresaron a la capital de la república.

En horas previas, miles de partidarios del gobierno y de la carretera que partiría al TIPNIS en dos proclamaron respaldo al presidente Morales y repudiaron intentos de golpe de estado. Las denuncias de un golpe proliferaron en los últimos días mientras arreciaba el conflicto con los policías que reclamaban mejores salarios y mejores condiciones de trabajo. Este conflicto fue al parecer superado la noche del martes, tras un convenio entre autoridades y dirigentes de los huelguistas. La insistencia en torno a un clima golpista en Bolivia llevó al consejo permanente de la OEA a disponer que una misión que iría a Paraguay estos días viniese también al país.

Para evitar que la marcha fuese asociada a esas denuncias, los caminantes optaron por aplazar su ingreso a La Paz hasta este miércoles.

Como el movimiento policial había sido hasta ayer acusado de cobijar a golpistas, los forcejeos que se veían en el centro de La Paz eran de golpistas vs. golpistas.

Algunos vecinos que desde sus edificios en el centro de la ciudad acompañaban la marcha lanzaron monedas a los policías que impedían el avance de los caminantes que pretendían llegar hasta la Plaza Murillo. Fue una actitud burlesca por el acuerdo que habían suscrito los huelguistas con las autoridades.

“No retornaremos si no ocurre una plena abrogación de la ley 222 (que permitiría construir la carretera atravesando el TIPNIS)”, dijo el dirigente Pedro Nuni, escuchado a través de las emisoras que cubrían el avance de los marchistas. Eso significaría que los marchistas esperarán el retorno del presidente.

No estaba claro dónde pasarían la noche. Nuni dijo que niños y mujeres irían a alojamientos en los predios de la Universidad Mayor de San Andrés. “La única comunicación que hemos recibido es del Ministro (Juan Manuel) Quintana, quien dijo que el presidente tenía la agenda llena”, dijo.

El atrio de la Plaza San Francisco, decía in locutor radial, parecía cubierto por banderas verdes ondeadas por quienes fueron hasta el lugar para recibir a la marcha y participar de la celebración por su llegada a La Paz tras 62 días de caminata. Con las bajas de la marcha del año pasado, los marchistas contabilizan cinco muertes, una paliza brutal de la policía y el desdén  que les mostraron los que quieren la cerretera a toda costa. La noche, para ellos, no queda atrás.

La diplomacia liviana del espectáculo

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Elio Gaspari es quizá el periodista más leído y mejor documentado de Brasil. Bajo el título anterior ha escrito un artículo que aparece este miércoles en los diarios que en el vecino país tienen su columna. Es una crítica severa a la diplomacia del gobierno brasileño respecto a Paraguay. Algunos párrafos (traducción del blog):
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La patrulla internacional que atacó a Paraguay es impertinente y sólo sirve a los intereses de la democracia chavista. Pocas veces la diplomacia brasileña se enredó en un entusiasmo juvenil semejante a la truculenta intervención en los asuntos internos de Paraguay. El presidente Fernando Lugo fue destituido por 39 votos contra 4, en un acto soberano del Senado. Ningún soldado salió a las calles, ni una línea de noticias fue censurada, el ex obispo promiscuo aceptó el resultado, continúa viviendo en su casa de Asunción y fue substituido por el vicepresidente, su compañero de fórmula.
Nada que ver con el golpe hondureño de 2009, durante el cual el presidente Zelaya fue embarcado al exilio en medio de la noche. Cuando comenzó la crisis que llevó a la destitución de Lugo, la diplomacia de espectáculos de la doctora Dilma estaba ocupada con la escenografía de Río+20. Puede suponerse que la embajada brasileña en Asunción alertó a Brasilia de la gravedad de la crisis, pero fue la inquietud de la presidente argentina Cristina Kirchner la que movilizó a Brasil.
La doctora vio conveniente movilizar a los cancilleres de la UNASUR, una entidad fantasma, hija de la fantasía del multilateralismo que encanta al canciller Antonio Patriota.
Las relaciones de Brasil con Paraguay no pueden ser regidas por criterios multilaterales. Fue en un mano- a- mano que el presidente Fernando Henrique Cardoso impidió el golpe contra el presidente Juan Carlos Wasmosy en 1996. Lo hizo sin hacer de la crisis un espectáculo.
La decisión de excluir a Paraguay de la reunión de Mercosur es prepotente e inútil. Cuando se ve que el presidente Hugo Chavez, de Venezuela, suspende el suministro de petróleo a Paraguay, y que Argentina va más allá, se percibe quién está a remolque de quien. Un multilateralismo en el que cada uno hace lo que quiere no es novedad. Existe una cosa llamada Mercosur. Apartan a Paraguay pero quieren incluir a Venezuela, que no está en la región y mucho menos es ejemplo de democracia.
Se apartó a Paraguay porque Lugo fue sometido a un rito sumario. La destitución siguió el rito constitucional. Al nuevo gobierno paraguayo ni siquiera se le dio la palabra en la reunión que decidió apartarlo. Lugo aceptó la decisión del congreso y ahora dice que encabezará una oposición basada en sus movimientos sociales. Es su derecho, pero si Brasil se asocia con ese tipo de política, transforma sus relaciones diplomáticas en una especie de Cumbre de los Pueblos. Todo el mundo va a la Playa de Flamengo y se organiza un gran evento que acaba en nada, pero se reconoce que el espectáculo fue bonito.

Ahí vienen los Tipnis

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Tres dos meses de caminata los Tipnis, defensores de su heredad natural, se aprestan a ingresar a La Paz, que el año pasado los recibió como héroes auténticos de la Bolivia de la selva y que ahora vuelven a reclamar lo que entonces se les ofrendó y que creen que fue desdibujado por el gobierno con una nueva ley que puede partir el territorio Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro-Secure.
La marcha, al igual que la anterior, es para los indígenas bolivianos una epopeya de una dimensión aún no calibrada. Al comienzo, en Trinidad, eran poco más de cien. Ahora son 1.500, de acuerdo a los recuentos de los medios informativos. Recorrieron más de 600 kilómetros y están a las puertas de la ciudad capital. Durmieron dos noches en Urujara, en la cumbre ventosa, uno de los lugares más gélidos del país, para demorar su ingreso a La Paz y demostrar al gobierno que ellos no tienen nada que ver con el golpe que las autoridades aseguran que está en marcha para derrocarlas.
Esperan encontrarse con el presidente Morales quien, al decir de las informaciones oficiales, se fue a Argentina para participar de una reunión que tendrá lugar solo de aquí a dos días, el viernes, con la tríada de Mercosur: Argentina, Brasil y Uruguay. Paraguay no asiste. Fue desairado por sus socios que quieren castigarlo por el enjuiciamiento y destitución de Fernando Lugo. El mandatario boliviano sería el primero en llegar a Mendoza.
El presidente «está ocupado» con otros menesteres, informaron portavoces del gobierno. El año pasado, los caminantes de a VIII Marcha tampoco pudieron econtrarse con el mandatario el primer día. Se había ido a Cochabamba.
La jornada de hoy será menos fría pero más intensa.