Día: mayo 31, 2012

Entre el cordel de Cocarico y el corazón de Surco

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El gobernador de La Paz César Cocarico, del partido de gobierno, sugirió esta semana que los opositores opuestos al “proceso de cambio” sean colgados al estilo 21 de julio de 1946. El Senador oficialista Fidel Surco explicó la iniciativa de su compañero de ruta como resultado de “palabras salidas del corazón”. Es decir, que el colgamiento de los políticos de oposición es algo que está muy en el fondo del corazón de dirigentes como Cocarico y Surco. Las palabras de ambos no podían haber ocurrido en peor momento: empiezan a llegar funcionarios de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para asistir a la Asamblea General en Cochabamba, desde el domingo. Sus expresiones reflejan un nivel salvaje de concepción de la política. Para muchos funcionarios de la organización hemisférica las dos expresiones deben haber resultado novedosas.

El gobernador Cocarico profirió su llamado a favor del colgamiento ante  una multitud en su reducto de El Alto. La frase que desencadenó la convocatoria del gobernador provino de  Samuel Doria Medina; fue dicha a principios de mayo en Santa Cruz. Erbol la reprodujo en su información de este jueves por la noche noche.  Textual:  “En El Alto escuché criterios de la COR (Central Obrera Regional), de la Fejuve (Federación de Juntas Vecinales), UPEA (Universidad de El Alto)…que eran muy duros en sus calificativos con el gobierno; alguno incluso dijo que si seguía el gobierno así lo iban a colgar al presidente Morales, como a Villarroel”.

Es posible que el gobernador Cocarico haya recapacitado sobre sus expresiones pues este jueves por la noche los principales noticieros de la TV trajeron sus disculpas.    “Creo que fue  un lapsus lo del día de ayer y por eso a toda la población en general quiero pedir disculpas (…); yo por el contrario soy hombre de derecho,  creo en la democracia (…) por lo tanto de ninguna manera puedo estar soliviantando a los compañeros para que hagan justicia por propia mano”, dijo, citado por Erbol.

No se supo cuál fue la explicación “de corazón” que habría dado el senador Surco.

El bochorno de las dos expresiones se agregó al asilo del senador Roger Pinto, cuya actitud coloca al gobierno en una vitrina. Las reacciones de las autoridades respecto al refugio del legislador han sido tangenciales, sin abordar el tema central (intolerancia política) que originó su pedido al gobierno brasileño. El senador afirma ha sido amenazado en cada instancia de los 20 procesos que le siguen los fiscales por otras tantas denuncias que ha formulado sobre corrupción y narcotráfico. Su más reciente se refirió a las denuncias supuestamente provenientes del general René Sanabria, en una carta manuscrita salida de la prisión en Estados Unidos y de la que no se ha vuelto a hablar. El ex jefe policial, parte del círculo gubernamental más estrecho hasta su detención en Panamá hace poco más de un año, dijo en ese manuscrito que altas autoridades del gobierno conocen de las personas involucradas en negocios ilícitos de drogas y reclamó que fuesen identificadas.

El pedido de asilo del senador jefe de  la oposición en la Cámara Alta quedó dramatizado este jueves con una noticia que corrió por todos los medios: la policía descubrió en la jornada 154 laboratorios de elaboración de cocaína. El día anterior el número había sido de 91. Las dos cifras representan un total de 245 “fábricas” o laboratorios artesanales de producción de la droga ubicados en sólo dos días en el Chapare, el área de acopio de “materia prima” (hojas de coca) para elaborar el alcaloide. Los hallazgos son un récord de todos los tiempos y subrayan el crecimiento del fenómeno de la droga en Bolivia. La magnitud refuerza la crencia de que todo el Chapare, al lado del TIPNIS, es un descomunal  laboratorio de drogas. Eso dice volúmenes sobre la campaña de los colonos en el TIPNIS en favor de la carretera que rechazan los nativos.

El senador Pinto también reclama una amnistía para todos los bolivianos que han salido al exilio bajo el gobierno actual.

Lo ocurrido esta semana configura un menú desagradable para las autoridades que deben rozarse con la crema y nata de la diplomacia continental.

OEA 1979-2012

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Al contrario de la asamblea ordinaria de 1979, la que en estos días celebrará en Cochabamba la Organización de los Estados Americanos parece llamada a centrar su atención en el respeto a los derechos humanos y libertades políticas en Bolivia más que en el reclamo boliviano por una salida soberana al Océano Pacífico. A tres días de la inauguración del cónclave hemisférico, la noticia sobre su celebración en Cochabamba tiene por foco el pedido de asilo del senador Roger Pinto y su reclamo por una amplia amnistía política que permita el retorno al país de todos los exiliados o refugiados por considerar que en Bolivia no existen garantías para el ejercicio de los derechos democráticos.
El senador, cabeza de la oposición legislativa boliviana, es “huésped” desde el lunes en la embajada de Brasil en La Paz, en una situación cuyas complicaciones llevan a recordar los días en los que el hondureño Manuel Zelaya estuvo en la misma condición en la representación brasileña en Tegucigalpa. Las comparaciones acaban ahí, pues Zelaya buscó protección brasileña tras haber sido depuesto por militares de su país que lo acusaban de incumplir la constitución. Aquí es al revés. Es un político boliviano que acusa al gobierno de incumplir la constitución y reclama amnistía para todos los exiliados y refugiados políticos del gobierno del presidente Evo Morales.
El gobierno acusó el golpe. El vicepresidente García dijo que el senador Pinto debía presentar sus denuncias ante la fiscalía o el Ministerio de Transparencia…(sí, ante autoridades bolivianas que el vicepresidente supone que se movilizarían ágilmente para investigarlas y castigar las infracciones…). Dijo también que el senador era “despistado” y encontró en lo que ocurre estos días alguna similitud con la situación que se dio cuando los militares dieron un golpe en momentos en que todavía resonaban los aplausos por la resolución que declaraba la cuestión mediterránea de Bolivia un asunto de interés continental. El comentario de la segunda autoridad nacional ha sido débil.
Pero también aquí hay diferencias. El senador pandino no está desencadenando ningún golpe de estado y su asilo, por lo que él dice, procura llamar la atención sobre la persecución de que es objeto (más de veinte procesos), resultado de otras tantas declaraciones e iniciativas legislativas relacionadas con el narcotráfico y la situación de las libertades democráticas en Bolivia. Y tampoco creo que sea un pedido de asilo provocado por el deseo de “hacer daño a Bolivia”. Hay muchas otras actitudes que efectivamente le hacen daño al país. Las relacionadas con el narcotráfico, los linchamientos (no hay un solo detenido, menos aún juzgado), ni la expansión imparable de los cocales que nahora se extienden inexorables por parques  nacionales, por ejemplo.
El refugio pedido por el senador pandino clava una banderilla adicional a la imagen que ha querido forjar el gobierno alrededor del presidente Morales. La afirmación de que bajo su gobierno no habría un solo muerto ya se diluyó en los muchos enfrentamientos que se han dado en Bolivia desde que comenzó la gestión del gobierno del cambio, en 2006. Los muertos suman decenas y los heridos centenas. El banderillazo más profundo ha venido de los nativos del TIPNIS, que ahora serán recibidos por un representante de la organización hemisférica ante quien se proponen denunciar al gobierno de incumplir normas que protegen a los pueblos indígenas y sus territorios. La represión del 25 de septiembre del año pasado, cuyos videos probablemente  faltarán en la presentación que realicen,  es un documento para el cual no hay atenuantes.
El camino hacia las elecciones de 2014 parece más distante y resbaloso que nunca.