Día: mayo 27, 2012

Defensa del lector

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La redacción debe seguir, preferentemente, el orden que nos enseñaron en la escuela: sujeto, verbo y predicado. Hay muchas formas de ensamblar una oración, pero cuando se sigue ese orden son muy pocos y controlables los tropiezos en la construcción de la frase. El cambiar el orden suele llevar a lo que equivaldría a poner los bueyes delante de la carreta. El sábado pasado había un ejemplo que daba gritos: “Después de que los dirigentes de la Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob) enviaran una carta al gobierno para pedir un diálogo en la localidad de Chaparina, el Gobierno ha respondido que no asistirá al encuentro”. Comento: Sorprendería que hubiese respondido antes de que le enviaran la carta. Quizá lo que se quería decir era: El gobierno respondió  negativamente a la sugerencia que le hicieron los dirigentes de la Cidob para reunirse en Chaparina el día 26. Es una frase directa que evita esa horrible “cnneniana” expresión del “después de que” tan inmerecidamente difundida en nuestro medio.

Para la claridad de una oración, los tiempos de los verbos son fundamentales, como la plomada que indica al albañil dónde colocar el ladrillo. Vean esta frase que recogí también el sábado:  La elección de la nueva directiva de la Asamblea Legislativa Departamental, prevista para anoche, continuaba hasta las 2:00 de la madrugada de hoy, debido a que las diferentes bancadas que conforman el ente (¿?) no lograron ponerse de acuerdo para definir a sus candidatos. Comento: Hay dos tiempos verbales sin coordinación. Continuaba porque no lograron es incorrecto. Continuaba porque no habían logrado (o también porque no lograban) es la forma correcta que permite colocar los ladrillos verbales en su lugar. Si decimos no lograron, estamos afirmando que el proceso acabó, y por tanto no tenía por qué continuar.  En cambio, si decimos que no  habían logrado estamos precisando que hasta el momento de redactar la noticia no  había humo blanco pero que quedaba abierta la posibilidad de lograrlo. Ojo: el verbo definir no es correcto en este contexto. La acción es designar, elegir, nombrar, nominar.

El mismo día leo: La Asociación Nacional de la Prensa (ANP) expresó su extrañeza porque hasta la fecha el gobierno nacional no les ha proporcionado el proyecto de ley de seguro de vida de los trabajadores de la prensa, que se viene anunciando.

Primera observación: La extrañeza (lo menos que, en este caso, podía decirse) ha sido expresada por una sola entidad, no por varias.  Entonces, ¿por qué  les?  Luego, hay un complemento, precedido de una coma: que se viene anunciando. Esta aclaración (que se viene anunciando) está colgada como una rama golpeada por un rayo. Una forma correcta de redacción habría sido: …dijo que desconocía el proyecto anunciado por las autoridades para instituir un seguro de vida para los trabajadores de la prensa.

Otra observación: Ninguna de las notas que leí sobre el asunto describió las características de ese seguro. Supongo que si se lo ha venido anunciando, como asegura el párrafo inicial de la noticia,  sus elementos principales deben ser muy conocidos. Eso no significa que se los puede ignorar así nomás pues, ciertamente, no todos los lectores los conocen. Hay que  reiterarlos. Cierro el tema con una preocupación: Si en una cuestión tan importante para el gremio periodístico la información es  incompleta, ¿cómo será en las demás?

Entre Radio Fides y el MAS

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Una preocupación de los partidos, en el gobierno o fuera, es mantener y aumentar el grado de confianza que la sociedad transitoriamente les confiere. Cuando esa confianza se rompe y empieza a declinar, se produce un contagio dinámico que en poco tiempo puede erosionar sus bases de sustentación y el resultado parece estar escrito en la pared. Por eso los “pulsos de opinión” son importantes para las organizaciones políticas, que suelen tener encuestadores que les dicen constantemente las marcas de desaprobación/aprobación que aparecen en los termómetros. Esas marcas les sirven para ajustar o rectificar el rumbo.
Una encuesta de Radio Fides ha provocado malestar en el círculo más estrecho del gobierno y sus seguidores. La razón: Tres de cada cuatro encuestados desaprueban la re-elección del presidente Evo Morales para un nuevo mandato. La encuesta es un retrato, una imagen del momento en que se lo toma y, por eso, pueden ocurrir variaciones a lo largo del tiempo. La persistencia del retrato dependerá del comportamiento de las personas o instituciones objeto de la encuesta.
Algunos datos: la encuesta fue realizada en 50 barrios de la sede de gobierno entre el 28 y 29 de abril, antes de los sacudones sociales ocurridos este mes. Circunscrita a la ciudad de La Paz, la encuesta consultó a mil personas. Una de las catorce preguntas de la cartilla era: ¿Usted estaría de acuerdo con un nuevo mandato de Evo Morales?
El 75,40% estaba en contra de un nuevo mandato para el actual presidente. Sólo un 24,50% respondió a favor de un nuevo mandato y un minúsculo 0,10% (una persona de las mil consultadas) no sabía responder o se excusó de hacerlo. Algo también relevante surgió de la encuesta. En esos días, el 70,20% no confiaba en el gobierno. Sólo el 29,70% dijo que confiaba.
Como La Paz fue en casi todas las elecciones de los cinco últimos años un bastión del gobierno que contribuyó notablemente al 54% de 2005 y más del 64% en la reelección que hubo después, la imagen que emergía de la encuesta tocó nervios vivos del partido oficial, el Movimiento al Socialismo (MAS). Los resultados semejaban un Waterloo en ciernes. Sus dirigentes los rechazaron y temerariamente dijeron que eran falsos. No presentaron otras encuestas que mostrasen un escenario diferente al que trajo la encuesta de la emisora católica, de manera que abrieron una apuesta entre su propia credibilidad y la de Fides. El público decidirá a quién dar la razón.
El senador masista Eugenio Rojas dijo que la finalidad de la encuesta era “hacer quedar mal al presidente”. Como no ofreció ningún argumento técnico a favor de su tesis, se deduce que su comentario fue solo un reflejo condicionado. Se limitó a expresar la creencia de que la encuesta había sido hecha entre los médicos que esos días –aún no había llegado lo peor- marchaban en las calles contra un decreto que les imponía mayores cargas horarias.
“Esas encuestas son falsas y no comparten (representan) la realidad de la opinión de la gente, principalmente en el área rural”, dijo el diputado Antonio Molina. Nadie le aclaró que el sondeo era exclusivo de La Paz y que la urbe capital había contribuido decisivamente a los triunfos presidenciales.
Las sociedades pueden soportar durante un tiempo situaciones que le desagradan y no comparten. Ese estado de ánimo puede llevar a un momento peligroso cuando la pregunta de qué vendrá después deja de angustiar y se vuelve secundaria ante la necesidad encontrar un nuevo curso. Es el punto en que la sociedad empieza a hastiarse. Durante un primer tiempo estaba dispuesta a aceptar errores y pequeñas mentiras. Pero transcurrida con creces la época de prueba, rehúsa concordar con sus líderes y es entonces que la caminata se vuelve empinada.