Día: mayo 14, 2012

Santo Tomás en La Paz

Posted on Actualizado enn

No es rima. Es la noticia que se origina en una entrevista que la periodista Amalia Pando, de Erbol, le hizo esta mañana al representante departamental del Defensor del Pueblo, Álvaro Flores. El defensor le dijo a la periodista que no había evidenciado los golpes que denunció la enfermera Leonor Boyan. Para la audiencia, quedó como un Santo Tomás: no había visto con sus propios ojos ni los hematomas ni las complicaciones renales de las que sufre la enfermera tras una paliza que asegura que le dieron los policías y agentes civiles que la detuvieron el jueves en La Paz y que la colocaron bajo terapia intensiva. Se puede concluir que los médicos del Hospital del Tórax ordenan terapia intensiva para cualquier minucia, pues el defensor no creyó -o no vio- y ha pedido un informe forense. Citando al defensor, la nota de Erbol en su página web dice: “La enfermera indica que varios policías la detuvieron, que la insultaron, que la trataron mal; ella dice que la golpearon, no pudimos evidenciar esos golpes, pero tampoco somos la instancia que va a determinar eso; por eso se hizo la gestión (de solicitud de informe a la Policía, Fiscalía y el Instituto de Investigaciones Forenses)”. Las autoridades, desde la policía al Ministerio de Gobierno, han negado la versión de la enfermera.
A la incredulidad del defensor se suma el casi olvido de los medios para hablar de su salud, cuándo sería dada de alta y, sobre todo, qué nuevos aportes ha hecho sobre la supuesta paliza. Se trata, sin embargo, de un caso que debe ser investigado hasta aclararlo pues de por medio está la vigencia de los derechos humanos., con los cuales no se debe jugar. Tal vez la enfermera deba, con testigos, tomarse fotografías de las hematomas o de la radiografía indicativa de problemas renales, y mostrarlas al defensor.

Tropiezos informativos

Posted on Actualizado enn

Los manuales de periodismo insisten en un punto esencial de la comunicación: la precisión. Una información imprecisa suele llevar a engaño y, de persistir a largo plazo, sus consecuencias pueden ser graves. Por eso es una obsesión de los buenos editores lograr la mayor precisión posible en las informaciones que se ofrecen al público. Este lunes decidí leer con cierto cuidado los titulares y algunos párrafos de algunos medios impresos. Comparto con Uds. mi lectura y mis comentarios.
El Día. El gobierno retrocede y anulará el DS 1126 (Sobretítulo). Firman un acta que pone fin a las movilizaciones (Título). El primer párrafo: El gobierno y el Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB) firmaron anoche un acta preliminar de entendimiento que, entre otros temas, garantiza la docencia asistencial y compromete la promulgación de un decreto de inaplicabilidad de la norma que repone de 6 a 8 horas la jornada laboral para el sector de la salud pública, que pone fin a las medidas de presión asumidas por la (s) universidades.
Primera observación: ¿Por qué “anulará”? ¿Desde cuándo el periodismo “predice” sin ninguna salvaguardia? (Puede decirse: Ha anunciado que, está previsto que, etc. Los meteorólogos me darán la razón.) Luego, el título contiene una afirmación inexacta. No es correcto decir que con el acta se ha puesto fin a las movilizaciones. Quizá era una presunción, pero no un hecho que hubiese ocurrido. El conflicto persistía este lunes en la mañana.  El compromiso, entonces, era para poner fin al conflicto. En el primer párrafo se lee que el acta “compromete la promulgación de un decreto de inaplicabilidad…”etc. Si es inaplicable, quiere decir que es irreal. El lector se pregunta: Entonces, ¿por qué no derogarla y dejar de marear a la perdiz? A menos que por “inaplicabilidad” se quiera decir que la medida sí será abrogada y que lo será en cuestión de días, para que el gobierno pueda salvar la cara. Pero esto, claro está, no lo ha dicho ni insinuado nadie.
El titular de El Deber es correcto: “El gobierno anuncia acuerdo con sectores”. Pero el primer párrafo tiene tropiezos: “La reunión entre las autoridades gubernamentales y los ejecutivos de la Central Obrera Boliviana (COB) fue positiva”. ¿Quién lo afirma? Luego: “El gobierno y el sistema universitario nacional suscribieron anoche, en La Paz, un convenio de 10 puntos y varios anexos que satisface las demandas…” Este lunes no se veía esa satisfacción. También anuncia un decreto que “garantizará (¿?) la inaplicabilidad”.
La Razón repite lo mismo: “Gobierno emitirá un decreto para garantizar inaplicabilidad del 1126”. Después, al iniciar la información: “El conflicto de salud está a poco de resolverse”. A las pruebas me remito, digo yo. Sigue: “El gobierno se compromete a emitir un decreto que garantice la inaplicabilidad del Decreto Supremo 1126, en concordancia con el espíritu (¿no será solamente “con” sin necesidad de involucrar al espíritu?) de la propuesta realizada por el sistema de la universidad boliviana en coordinación con la COB y el sector salud”.
El titular de Los Tiempos es un hecho objetivo: “El gobierno logra avances con salud y universidades”. El subtítulo es también objetivo: “El diálogo instalado entre el gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB) dio sus primeros resultados antes de la medianoche”. También lo es el primer párrafo: “El sistema universitario logró un convenio de 10 puntos que satisface sus demandas, y los médicos y salubristas firmaron un preacuerdo con la comisión de ministros, el que será evaluado hoy”. El párrafo siguiente tropieza con la “inaplicabilidad”. (“En el área de salud, el gobierno prometió un decreto que garantizará la inaplicabilidad del 1126 que dispone…”)
¿Por qué no explicar que el término es confuso y que, por lo visto, quiere evitar la palabra “abrogación”? De haber sido dicho así se habría evitado la niebla que la rodea. Queda, entonces, la sospecha de que las autoridades querrían tenerla como recurso para la anunciada “cumbre” sobre la salud. A propósito cumbre es lo más alto, la cima; generalmente se aplica a reuniones presidenciales con decisiones que suelen ser inapelables. Las otras son “lomas” o, con más precisión, “de alto nivel”.
Sigamos. El Diario también tiene un titular correcto: “Gobierno llega a un acuerdo con CEUB”. Dice en su primer párrafo: “El ministro de gobierno, Carlos Romero, y el secretario general del Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CEUB), Eduardo Cortez, anunciaron ayer la firma de un convenio interinstitucional que será socializado hoy ante el sistema universitario y que podría desactivar las movilizaciones de los estudiantes de las facultades de medicina en todo el país.” Es también correcto, aunque para mi gusto la palabreja “socializar” podría fácilmente ser substituida por “debatir”, “discutir” o “analizar”.
La Prensa también se apega a la “inaplicabilidad” y a la afirmación de que el convenio y sus anexos “satisfacen” las demandas del sector salud y de la Universidad Boliviana. “Gobierno garantiza la inaplicabilidad del 1126”, asegura el titular. Si es inaplicable, ¿para qué aferrarse a un término que no calza? Y ¿por qué asegurar algo que no tiene respaldo en los hechos como la satisfacción de las demandas del sector salud/UB?
El Mundo trae un titular y un primer párrafo correctos (salvo la “inaplicabilidad”): “Gobierno y Ceub firman acta de entendimiento”.
Página Siete está en la calzada correcta. Sobretítulo: Ofrece norma para garantizar la inaplicabilidad del decreto 1126. Título: El gobierno abre vía para la solución del conflicto social. Subtítulo: El ejecutivo firmó un convenio con el sistema universitario. La COB lo apoya, aunque los salubristas anuncian que las movilizaciones aún continuarán.
Esta mañana, Erbol titulaba su crónica: “A pesar del anuncio de suspensión de la medida gubernamental (sobretítulo): Continúa huelga de médicos y trabajadores en salud que piden abrogación DS 1126” (decir “abrogar” habría sido más correcto). En el primer párrafo decía: El presidente del Colegio Médico de Bolivia, Alfonso Barrios, a la conclusión de la reunión con el gobierno, en la Vicepresidencia, manifestó que continúa la huelga indefinida del sector hasta la abrogación del Decreto Supremo 1126, a pesar del acuerdo de la suspensión del decreto polémico.
El periódico oficialista Cambio arriesgaba, con su título, un salto al vacío sin red de protección: GOBIERNO pone fin al conflicto universitario. (La nota es breve y no contiene detalles ilustrativos del problema). Amén.