Día: mayo 12, 2012

La enfermera y los policías

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Leonor Boyan (parece que se escribe así) ha denunciado que fue golpeada a patadas y puñetazos por muchos policías que la insultaron y la arrastraron de los cabellos en recintos de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (FECLCC). De ahí fue llevada al hospital, donde tiene pronóstico reservado. Se encuentra en condición de detenida y una guardia especial de la policía la vigila. Esta entrada se basa en las múltiples informaciones registradas por Erbol, El Diario, Página Siete y Agencia de Noticias Fides..
Es sospechosa de haber sido quien, en La Paz, lanzó un trozo de loza que golpeó superficialmente la parte posterior de la cabeza Viceministro de Régimen Interior Jorge Pérez, después del mediodía del jueves, la jornada más violenta del paro de 72 horas convocado por la central Obrera Boliviana (COB). La acusada ha negado cualquier vinculación con el episodio que causó un hematoma al Viceministro. Paulina Zambrana, una de sus amigas, aseguró la noche del viernes en el programa A todo Pulmón, de Cadena A, que estuvo a su lado cuando ocurrió el incidente y que Boyan nada tuvo que ver con lo que se le acusa.
No está formalmente acusada ni se habla de evidencias para comprobar la acusación. Pero la enfermera fue golpeada en la cabeza, el rostro, en el tórax y en el abdomen. Su amiga Zambrana, que ayudó a llevarla hasta el Hospital del Tórax, dijo que la enfermera había logrado contarle que no conseguiría identificar a los torturadores porque fue tomada de los cabellos por la espalda y que, además, los agresores tenían cubierto el rostro.
El trato que recibió la enfermera de los policías podría ser un ejemplo de la brutalidad con la que se trata a quienes para el gobierno son enemigos. El incidente ha sido una reminiscencia de la brutalidad que sufrieron los marchistas del TIPNIS en Chaparina, en septiembre pasado. De ese episodio traumático aún no hay ninguna versión convincentemente clara. El Presidente Morales está fuera de la investigación y el Ministro de Gobierno de entonces, Sacha Llorenti, ha dicho que “se rompió la cadena de mando”. El subordinado de Llorenti, Marcos Farfán, está imputado. Tenía el mismo cargo ahora asignado a Jorge Pérez.
¿Puede una sociedad regida por las leyes que garantizan los derechos de las personas tolerar estos episodios?
Acompañado de un fiscal, el Viceministro Pérez visitó a la enfermera, que hasta este sábado por la tarde continuaba en terapia intensiva. En palabras de la maltratada enfermera, el Viceministro le instruyó (es la caracterización más liviana que se puede utilizar) que no magnificara lo acontecido ni cree problemas. El Viceministro también negó la versión de la enfermera sobre la paliza y la describió como “un forcejeo”.
Una comisión de la Asamblea de los Derechos Humanos visitó a la enfermera y recibió declaraciones que podrían ayudar a reconstruir más claramente todo el episodio.

La enfermera no es empleada registrada del Hospital del Tórax, donde presta servicios. La razón: Falta de ítems. Su situación es ilustrativa de los reclamos que hacen los médicos en huelga desde hace 45 días por incrementos en las asignaciones presupuestarias para la salud.

Angustias de mayo

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El gobierno parece encerrado en una trampa que los brasileños describen muy bien: Si se queda, el tigre lo agarra; si corre, lo alcanza. No puede ni quedarse quieto ante el acosamiento cada vez mayor que enfrenta ni puede escapar porque ya no tiene suficiente aliento. Ha gastado demasiadas municiones. La fiera es el descontento manifiesto en todo el país. Fue efímero el supuesto alivio de las tensiones que traería la nacionalización de una empresa española y el feriado extra del Día del Trabajo. Hoy, ambos parecen eventos distantes.  La fiera no ha sido aplacada. Estamos ante un drama que jamás se habría sospechado que afectaría al gobierno que llegó ungido por una votación nunca lograda en toda la era democrática reciente. Pero también raras veces se ha visto un abanico de insatisfacción tan amplio respecto a un gobierno al que, sospechosamente, sólo los cocaleros se le cuadran para apoyarlo.

Pueden notar que sólo los tres gobiernos que siguieron al acortado de Hernán Siles Zuazo (Víctor Paz Estenssoro, Jaime Paz Zamora y Gonzalo Sánchez de Lozada, en su primera versión) han concluido normalmente los períodos para los que fueron elegidos. El general Banzer no cumplió su mandato democrático; Goni Segundo tampoco; Carlos Mesa tuvo igual suerte; Eduardo Rodríguez Veltze sólo administró el país hasta llegar a elecciones pocos meses después; Evo Morales gobernó, en su primera versión, cuatro años,  en lugar de cinco. Aún no cumplió la mitad de su mandato reconducido. La pregunta que a todos angustia es: ¿Llegará el ex dirigente sindical cocalero a las elecciones de 2014, carrera para la que prematura y controvertidamente se anotó a comienzos de este año?

O, viendo lo que ocurre estos días, ¿caerá en la tentación de dictar un estado de sitio, que sólo dificultaría más su llegada a las elecciones de 2014?

El jueves, el presidente se quejó del apoyo que la COB brinda a los médicos. Y se quejó también de los bloqueos. Por TV le respondieron que su reclamo no era consecuente con su conducta de hace  unos años y que desembocó en la caída de siquiera dos de sus antecesores.

Una imagen ha sido recurrente en los últimos días: Muñecos que representaban al presidente y que eran quemados, descuartizados o dinamitados. Esos son los ánimos de manifestantes que  hasta hace poco probablemente sólo vitoreaban al mandatario.

¿Qué ha ocurrido? Tanto va el cántaro a la fuente, que al final se rompe, dice el refrán. Los TIPNIS ya no creen en la palabra del gobierno. Los médicos tampoco, menos aún los estudiantes universitarios. La incredulidad contagia a mineros, maestros y fabriles, que un tiempo fueron aliados firmes del gobierno.

Las expectativas generadas por el gobierno estaban muy lejos de su capacidad  de materializarlas; con las arcas repletas, se ha quedado corto ante las necesidades del país.

La propaganda tiene un pedazo de culpa. Ha ignorado que debe regirse también por los cánones de la publicidad: la verdad de lo que se afirma. Si el jabón que se pregona no ofrece en la práctica las cualidades que se le atribuyen, los consumidores castigan a los anunciantes. Eu sus cuentas fundamentales, el país está bien y goza de buena salud, pero la gente no.   La propaganda ha martilleado sin tregua los éxitos de la macro economía y las reservas monetarias robustas; las bondades del proyecto carretero para atravesar el TIPNIS, cuyos dirigentes fueron acusados de sucumbir a poderes extranjeros. Las proezas comunicacionales del gobierno ahora ya no convencen. El amor a la madre tierra colide con la realidad del conflicto del TIPNIS. Nadie cree aquello de que la consulta sobre ese territorio es previa cuando a ojos de todo el mundo será posterior a lo construido. Se quería mostrar como  negro lo que era blanco. La falta de coherencia se ha vuelto contra sus creadores. Crecen las legiones de los que ven la realidad con otros ojos. Apostaría que los propagandistas  no se atreverían a relanzar las campañas televisivas sobre Porvenir.

Una enfermera en terapia intensiva

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Incorpora versiones de Erbol

Una enfermera fue, presuntamente, la persona que el jueves lanzó un trozo de loza al Viceministro de Gobierno Jorge Pérez. La enfermera, con signos de tortura, se encuentra bajo custodia policial, en terapia intensiva y con diagnóstico reservado en una unidad médica de La Paz. Divulgada inicialmente por el informativo nocturno de televisión Cadena A, el viernes, Los Tiempos trae la información este sábado. La enfermera, identificada como Leonord Boyand (no tengo certeza de que el nombre se escriba así), estaba con una multitud de colegas que protestaban aquel día, el más violento de las tres jornadas del paro de 72 horas ordenado por la Central Obrera Boliviana.

El Viceministro Pérez, quien, al lado de un fiscal, visitó a la enfermera a las 01:30 de la madrugada del sábado,  ha abierto un proceso judicial contra la enfermera, que es atendida especialistas, informa Erbol, el sistema radial con más de 300 emisoras asociadas. El viceministro le dijo a la enfermera que no magnificara lo ocurrido. Amigos y colegas de la enfermera procuraban asistencia profesional para brindarle amparo. La primera versión de Erbol esta mañana puede ser leída aquí.

Este sábado, la enfermera pudo hablar con los periodistas en el hospital. Dijo que fue llevada al Comando de la Policía Departamental de La Paz por los agentes de inteligencia y policías uniformados que la detuvieron.  Erbol la citaba este mediodía:  “Los policías (…) me trataron muy mal. Estaba como una media hora con los dolores (tan intensos) que me estaba retorciendo. stuve casi dos horas en (el) lugar; luego me trajeron al hospital de clínicas porque les dije que quiero ir al médico. Luego me internaron”. La enfermera dijo que había tenido que decir que estaba embarazada para que dejaran de golpearla. “Estaba totalmente traumatizada y no podía entender lo que estaba pasando y no pude identificar (a los policías) porque todos parecían iguales”, dijo, de acuerdo con Erbol.

El calvario de la enfermera está descfrito en otra crónica de Erbol, que sugiero leer.

La enfermera, de acuerdo al relato de una de sus compañeras, ha dicho que agentes que la detuvieron querían hacerle decir que había sido ella quien lanzó una piedra contra el Viceministro. (De acuerdo con Erbol, sufrió un hematoma.) En uno de los párrafos (Los Tiempos) que relata el testimonio de una de las compañeras de la enfermera se lee:

“Señaló (la testigo) que cuando pudo hablar con Boyand, ella le contó que hasta ese momento (18:00 aproximadamente) estuvo detenida y la habían llevado de un lugar a otro en una camioneta, queriéndole hacerle decir que ella había lanzado la piedra contra el Viceministro.  Dijo que también le relató que le habían arrastrado del cabello y dado de patadas en el estómago.”

La nota periodística agrega: “Según la evaluación médica, Boyand presenta varios hematomas y los golpes que sufrió le dañaron varios tejidos y el sistema renal, razón por la cual fue transferida a Terapia Intensiva. La galena del Hospital del Tórax, Heidy Pinilla, quien está a cargo de la paciente, informó a Erbol que tiene politraumatismo con trauma abdominal, torácico y facial; además, sufre de insuficiencia renal por los golpes recibidos en su cuerpo.”

Lo ocurrido con la enfermera -que hoy celebra el dia dedicado a su profesión- puede ser un ejemplo del trato que los detenidos reciben de la policía. Casi apostaría que se ha de formar “una comisión” para investigar lo ocurrido y cuyo informe, si llegare, se perderá en el tiempo.

La información del diario cochabambino se encuentra aquí. Es posible que la información sobre la enfermera desencadene una carrera informativa  para conseguir mayores detalles sobre cómo acabó en el Hospital del Tórax, custodiada por  policías, y hacer un seguimiento respecto a la evolución de su estado.  Quizá estamos ante una de las glorias -y pruebas-  que frecuentemente confirman el valor de la prensa independiente en una sociedad.