Día: mayo 11, 2012

La tercera jornada

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Los manifestantes que salieron a marchar en La Paz dispusieron que el blanco en la última jornada del paro de 72 horas sería la Vicepresidencia. Atacaron a tomatazos y pintura el edificio ubicado entre las calles Mercado y Ayacucho y estuvieron cerca de un incidente mayor de no haberse interpuesto una actitud sorprendentemente serena y flexible de la policía, que los dejó seguir por la calle Mercado. Pero el edificio quedó pintarrajeado, un recuerdo de los manifestantes que identificaron al edificio con la convocatoria del Vicepresidente García Linera a los sectores sociales para que defiendan al gobierno. La mayor concentración pro gobierno se dio en Cochabamba, donde miles de cocaleros ocuparon el centro de la ciudad y, en un cabildo el jueves, dieron un ultimátum a los médicos para que retornen a sus trabajos. Caso contrario, serían despedidos. Los médicos ignoraron el emplazamiento. En una réplica al ultimátum, dirigentes de los sectores movilizados por la COB en Cochabamba dijeron que estaban dispuestos a marchar hasta La Paz para aumentar la presión sobre el gobierno. En una masiva concentración en la Plaza 14 de Septiembre por lo menos un orador reclamó la renuncia de autoridades.
La jornada fue menos tensa, pero parecía claro que los tres días de movilización constituueron un ensayo para persistir en las presiones hasta que el gobierno derogue el decreto de las ocho horas y mejore su oferta del 8% de aumento salarial. Los maestros rurales hicieron efectivo el ensayo con un bloqueo de algunas horas sobre la autopista La Paz-El Alto.
Dirigentes nacionales del magisterio consideraban en la noche sumarse a las próximas medidas de la COB: un paro más extenso o declaración de huelga general indefinida. En la lógica izquierdista, una medida así constituye la antesala de la toma del poder.
El ultimátum de los llamados “movimientos sociales” se cumpliría el lunes. El panorama luce tormentoso, pues a partir de ahí los acontecimientos podrían derivar en un apocalipsis social. Por definición, sería ia situación impredecible.
En el Beni, la marcha de los TIPNIS avanzó desde San Borja unos quince kilómetros y llegó al lugar llamado Santa Ana de Museruna. Allí, sus dirigentes hicieron conocer la “plataforma indígena” que reclama la plena vigencia de la ley que declaró al TIPNIS intangible y la anulación de la ley con la que el gobierno quiere efectuar una consulta que denomina “previa”. Ahora, la marcha aguarda una respuesta del presidente Morales. La “plataforma” es una amplia política que los indígenas querrían que fuese aplicada. Los puntos principales de ese diseño se encuentran en Erbol, aquí.
Dirigentes del TIPNIS denunciaron que el presidente pretende trasladarse hasta aquel territorio en las próximas horas para re-apuntalar a las organizaciones cuyos dirigentes fueron desconocidos por la Confederación de Indígenas del Oriente Boliviano (CIDOB). Otros dirigentes considerados como se sumaron a la marcha a pesar de haberse comprometido a no hacerlo.
El dirigente Fernando Vargas habría partido rumbo a comunidades dentro del TIPNIS para contrarrestar la presunta jugada presidencial .

El mar en la OEA en Cochabamba

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Bajo el anterior título, el diplomático Ramiro Prudencio ha escrito un artículo publicado por La razón, de La Paz, y que reproduzco en este blog con autorización del autor.
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En una entrevista dada al diario El Mercurio de Santiago, el Canciller David Choquehuanca ha reiterado el derecho boliviano a una salida propia y soberana al océano Pacífico. El Canciller manifestó que nuestro país nuevamente presentará un informe sobre ese tema, como lo hace desde hace más de veinte años, en la próxima reunión de la Asamblea General de la OEA que se efectuará en Cochabamba.
Pero sabemos que existe ahora un problema casi insoluble: la negativa del gobierno chileno a negociar una salida al mar para Bolivia en forma soberana. Conviene destacar las declaraciones del ex candidato a la presidencia de Chile, el joven político de izquierda, Marco Enríquez-Ominami, al periódico La Razón, de que en la cuestión del mar, se avanzó mucho más durante la dictadura del general Pinochet que en las más de dos décadas de democracia chilena.
Cabe recordar que el general Pinochet, en la llamada Negociación de Charaña, ofreció a nuestro país un corredor al norte de Arica, con plena soberanía. Y exigió a cambio una compensación territorial, es decir, que se efectúe un canje de territorios para que ninguno de los dos estados, Bolivia y Chile, pierda territorio.
En la entrevista, el canciller Choquehuanca recordó que existe una resolución de la OEA (la primera sobre dicha materia) donde se propone que se solucione el problema marítimo boliviano pero sin compensación territorial. El aclaró que “esa resolución está vigente y desde entonces hay otras que la refuerzan”.
Pero lo que Choquehuanca no tomó en cuenta es que esa resolución, emitida en La Paz, en 1979, fue rechazada por Chile, precisamente porque en ella se incluían absurdos condicionamientos, como el que no haya compensación territorial. Sería mucho más conveniente que recuerde la resolución de 1983, la cual fue redactada por los cancilleres de ambos países, conjuntamente con el de Colombia, y fue aprobada por unanimidad.
Dicho documento resolvía: “Exhortar a Bolivia y Chile a que, en aras de la fraternidad americana, inicien un proceso de acercamiento y de reforzamiento de la amistad de los pueblos boliviano y chileno, orientado a una normalidad de sus relaciones tendiente a superar las dificultades que los separan, incluyendo en especial una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al océano Pacífico, sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los derechos e intereses de todas las Partes involucradas”.
El problema de las compensaciones fue la causa principal del fracaso de las tres principales negociaciones con Chile en la segunda mitad del siglo veinte, la de 1950, de 1975 y 1987. En ellas hubo acuerdo sobre la solución de nuestro enclaustramiento, en base a la cesión chilena de una franja al norte de Arica; pero en lo que no lo hubo fue en la compensación que se debería otorgar a cambio de ese corredor.
Cabe señalar que para superar la actual tozudez chilena de no tratar la cuestión de soberanía, no se debiera insistir nuevamente en el rechazo a una compensación territorial, pues además, con un canje no se gana ni se pierde territorio. Sólo que con el trueque de territorios Bolivia habría alcanzado, después de más de un siglo de encierro, ser ribereño del Pacífico y, de este modo, liberarse de la penosa dependencia que actualmente vive respecto a su comercio exterior.
En consecuencia, es menester dejar de lado la resolución de 1979, que tuvo el mérito de haber sido la primera consentida por la OEA sobre la cuestión marítima, pero que nunca fue aceptada por Chile. Lo lógico sería que se recordase en Cochabamba la resolución de 1983, y se propusiera un homenaje por su gran espíritu integrador a quienes la presentaron, los cancilleres de Bolivia, Chile y Colombia, don José Ortiz Mercado, don Miguel Schweitzer y don Rodrigo Lloreda, respectivamente. Esta resolución sí compromete moralmente a Chile y da pautas efectivas para un nuevo entendimiento entre los dos países para superar el enclaustramiento geográfico nacional.

Revilla 8 – Violencia 0

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El alcalde de La Paz, Luis Revilla, y  los dirigentes de los transportistas de la ciudad, unieron esfuerzos y mostraron a otras autoridades que el diálogo es la llave más adecuada para resolver problemas como los que estos días agobian a la ciudadanía. Esta tarde firmaron un acuerdo que despeja el camino para cerrar el conflicto que a principios de semana privó de transporte a la sede del gobierno y dio lugar a violencias entre usuarios y transportistas.

Fue un triunfo encomiable para la paciencia del alcalde, sus asesores y las juntas vecinales que lo apoyaban. Fue también una prueba para la habilidad negociadora de los transportistas. Hubo aclaraciones y concesiones que dejaron satisfechas a las dos partes. Revilla se anotó un poroto que ha de pesar en su trayectoria como burgomaestre que  derrotó a la candidatura del gobierno en la elección para asumir las riendas de La Paz.

La solución de este conflicto contrasta con la persistencia de la movilización de médicos y salubristas, apoyados por la  Central Obrera Boliviana 9COB) que hoy cumplió su tercera jornada de un paro de 72 horas. Hubo algunas escaramuzas en La Paz, de menor escala que las que ocurrieron durante los primeros dos días del paro movilizado. El gobierno no ha cedido hasta ahora en la demanda para derogar el decreto que impuso la jornada de ocho horas a los médicos y todo el sector salud. Tampoco ha cedido al reclamo de los indígenas del TIPNIS para que también derogue la ley que amenaza su hábitat.