Hora de las cuentas

Posted on Actualizado enn

La red eléctrica española (REE) y su gobierno inician este lunes una ronda de negociaciones en torno a la nacionalización del 1 de mayo. La marcha del TIPNIS, la huelga de los médicos y servicios de salud, el paro dispuesto por la COB, los aprestos de los transportistas y las nubes de gases lacrimógenos lanzados por la policía para dispersar a manifestantes; en fin, han ocurrido tantas cosas que parece que hubieran pasado semanas desde el 1 de mayo. La ronda es para determinar cuánto pagará Bolivia por esa red, que cubría poco más de tres cuartos de los enlaces de distribución de energía en el país. El presidente Morales anunció la medida de repente, como un homenaje a los trabajadores, para quienes el homenaje pasó desapercibido.
La empresa dice que fuera de lo que pagó al comprar la red boliviana, ha invertido unos 90 millones de dólares. De manera que entre compra e inversión estaremos hablando de unos 130-140 millones de dólares que tendría que desembolsar el estado boliviano.
El miércoles también llega el ministro encargado de la cooperación española para Iberoamérica, Jesús García-Margallo. Aunque el viaje ya estaba programado antes de la sorpresiva medida del gobierno plurinacional, la coincidencia con la ronda de negociación con REE es cuando menos curiosa. El gobierno ha sido ha tenido en España a uno de sus mejores amigos en la Unión Europea y tanto la llegada de la misión de la empresa estatizada como del ministro García-Margallo está precedida por versiones de prensa que aseguran que los españoles no piensan ceder en lo que consideren “una indemnización justa”. Una información de del diario madrileño ABC, basada en una entrevista con el ministro español, titulaba este domingo: “España estudia retirar la ayuda a Bolivia si no hay compensación por red eléctrica”. Conclusión adelantada: El acuerdo al que se pueda llegar con la empresa hispana determinará el curso de las relaciones bilaterales.
Los españoles han advertido que la nacionalización, que sigue el rastro de una medida similar en Argentina, donde fueron expropiadas las acciones de Repsol, era una pésima señal para los inversores extranjeros, que ya tenían recelos sobre el que consideraban un clima boliviano inapropiado para las inversiones.
Todo esto ocurre cuando el acuerdo con Jindal para explotar el Mutún pende de un hilo y cuando el gobierno invita una y otra vez a las petroleras a invertir en el país.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s