Día: mayo 4, 2012

El gobierno retrocede

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El presidente Evo Morales anunció esta noche la “suspensión” del decreto que impuso a los médicos y salubristas y abrió un nuevo capítulo en el conflicto que tiene paralizados los servicios de salud en todo el país desde hace más de un mes y ha conmocionado toda la geografía nacional.

Los médicos respondieron de inmediato: El movimiento seguirá a menos que el decreto 1126 que implantó la jornada de ocho horas diarias sea derogado, reincorporados todos los médicos despedidos en los últimas días (más de un centenar) y devueltos los descuentos aplicados a los huelguistas. Los médicos no estaban solos en la exigencia. Los acompañaba la COB, que ratificó el paro de 72 horas a partir del miércoles. El paro estaría seguido por una novedad: bloqueo de “las mil esquinas” en las principales ciudades. Quienes desafiaron al decreto del gobierno parecían saborear un principio de victoria y se disponían a exigir más.
Alfonso Barrios, presidente del colegio médico de La Paz, dijo que su sector asistirá a la “Cumbre de Salud” que anunció el presidente Morales sólo si todas sus demandas son cumplidas, tal vez a través de una ley que evite retrocesos en las decisiones gubernamentales.
El que apareció en las pantallas fue un presidente adusto, por momentos impreciso en las decisiones que acababa de tomar su gobierno. “Felizmente {sic} hay este conflicto (médico) y a partir de esto, que el pueblo boliviano salga ganando. La forma es mediante la cumbre nacional, para la revolución profunda de la salud pública y todos apostemos para todos los bolivianos”, dijo, citado por Erbol.

En la frase fundamental, dijo: “Espero que todos los sectores sociales, autoridades electas y expertos de comunidad internacional participen ( en la “cumbre” que acababa de anunciar) para que el pueblo boliviano sea el beneficiario y la salud sea un derecho humano. Mientras se realice la cumbre,  se suspende el Decreto Supremo 1126”. (NA, del sábado, 5 de mayo: Aquí puede surgir una controversia. Porque ese “mientras” no aclara si la suspensión se extenderá hasta la realización de la “cumbre” o si ocurrirá sólo durante los días fijados para tal evento.)

A la cumbre convocada “por la revolución de la salud pública” para el 27 y 28 de julio (corrige versiones anteriores, en las que se mencionaba junio), -de aquí a unos 80 días- asistirían también los sectores sociales que en diciembre exigieron la jornada de ocho horas para los médicos y todo el sector salubrista. La posibilidad de esa participación fue rechazada por dirigentes de los médicos.
El paso dado por el gobierno fue una voltereta parecida a la que dio el 31 de diciembre de 2010 al anular el “gasolinazo”, que sólo una semana atrás había puesto en niveles internacionales los precios de los carburantes. Esta vez los sectores que se enfrentan al decreto del gobierno han dicho que persistirán en el movimiento que los tiene en las calles mientras las autoridades no ofrezcan pruebas fehacientes de que el decreto de las ocho horas ha sido definitivamente abrogado.
En horas previas al retroceso gubernamental, el conflicto, que ayer conmocionó a La Paz, Cochabamba y Santa Cruz (Puerto Pailas), se extendió a Oruro y Potosí. Hubo brotes de violencia en la ciudad de Potosí y sobre la carretera entre Oruro y la sede de gobierno. En ambas ciudades hubo profusión de de gases lacrimógenos lanzados por la policía.
El anuncio del gobierno puede jugar en la mano de la marcha del TIPNIS, cuyos dirigentes reiteraron en la tarde que continuará su recorrido, que pasará por San Ignacio de Mojos. Ese paso podría ocurrir este fin de semana. Horas antes había sido suspendido un bloqueo de caminos de acceso a ese lugar para impedir el paso de los marchistas. El bloqueo era protagonizado por quienes favorecen la controvertida carretera que pasaría por el TIPNIS. La construcción de este camino se ha convertido en un irremontable divisor de aguas en el gobierno del presidente Morales, que cruzó su propio Rubicón con la brutal represión a los indígenas marchistas el 25 de septiembre del año pasado.
Esta noche, la atmósfera conflictiva que cubría gran parte del país, aún no se había disipado. Poco después del anuncio presidencial, había disturbios frente a las oficinas del Ministerio de Salud Pública, en La Paz.