Cuando el miedo cunde

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El ex canciller y general retirado de las fuerzas armadas venezolanas, Fernando Ochoa Antich, es una de las figuras políticas creíbles en su país. Su estilo por lo general sereno sustenta esa credibilidad, si bien es un férreo opositor al gobierno del presidente Chávez.
En un artículo que ofrece este domingo en las páginas de opinión de El Universal, habla del miedo que parece haber cundido en los círculos del poder en su país. Ochoa Antich se refiere al pánico que provoca la idea de que el presidente Hugo Chávez pierda la batalla contra el cáncer y que, de repente, el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) se encuentre descabezado, a cargo de un país que pese a la avalancha persistente de ingresos petroleros durante más de 70 años (especialmente en los últimos diez), está entre los que contienen mayores desigualdades, mayor pobreza, alta inflación y una abultada cuenta de importaciones.
Ochoa Antich asegura que el miedo conduce al “chavismo” a continuos errores en la estrategia para conservar el poder y gobernar Venezuela, a sólo cinco meses de las elecciones presidenciales del 7 de octubre. El miedo –dice- “les impide tener una visión clara de los hechos y de sus consecuencias. Habían creído que su poder iba a ser eterno, pero empiezan a percibir algunas señales que les indican que esa ilusión ha empezado a desvanecerse”.
Dice enseguida: “El proyecto bolivariano se estructuró con el convencimiento de que su liderazgo iba a permanecer en el tiempo. El ejemplo de Fidel (con 85 años) influía en esta certeza. De repente, surgió el cáncer. La respuesta política a este delicado asunto fue modificándose con el pasar de los días. La primera acción, fue negar la enfermedad. Su gravedad y los rumores lo obligaron a aceptar esa dolorosa realidad.”
En Bolivia también se debate el efecto que podría tener una desaparición del comandante Chávez del escenario político continental. Durante buen tiempo poderoso e influyente consejero del presidente Morales, la salud precaria del líder venezolano también en Bolivia provoca escalofríos. “Tengo miedo”, confesó el presidente Morales, al comentar su visión sobre la salud del mandatario venezolano en una entrevista que le hizo el diario bogotano El Tiempo. Se refería a lo que podría ocurrirle al dirigente caribeño. Es probable que ese miedo también se proyecte sobre los principales círculos del poder político en Bolivia y sobre el núcleo pensante del gobierno.
Tras verse obligado a reconocer la enfermedad de su líder, sostiene Ochoa Antich, el oficialismo venezolano procuró convencer a sus seguidores y al público en general que Chávez había conseguido dominar el cáncer. “Crearon un ambiente para que su curación pareciera un milagro. Todo se veía bien encaminado, pero la recurrencia de la enfermedad y la necesidad de someterse a una nueva intervención quirúrgica comprometieron de manera definitiva el esfuerzo. Ahora quieren repetir la historia: ya no es un juego de béisbol; es apenas el lanzamiento de algunas bolas criollas. Una pantomima que tendrá delicadas consecuencias. El miedo ha empezado a propagarse; ya no sólo existe en la dirigencia del PSUV sino también en su militancia.”
Hace unos días, durante una reunión de la cúpula del “chavismo” encargada de la campaña para las elecciones, uno de los dirigentes, probablemente a sabiendas de que había periodistas que registraban sus palabras, dijo que había que prepararse para tres escenarios: ir a las elecciones sin Chávez, ir a ellas con Chávez debilitado y, la tercera opción, que no haya elecciones.
Ochoca Antich especula que la “filtración” es una manera de presionar a Chávez para que retire su candidatura, de modo que con un tiempo mínimo se designe a un sucesor, quizá democráticamente, para enfrentar a Henrique Capriles en octubre. “Es verdad –concluye- que todavía algunas encuestas colocan a Hugo Chávez como posible ganador de las elecciones, pero el fortalecimiento de Capriles ha empezado a provocar un profundo temor en muchos miembros del PSUV que perciben un rápido desmoronamiento de la popularidad del régimen. Además, están convencidos que las medidas populistas de última hora no serán suficientes para enfrentar la dinámica campaña electoral de la posición”.
Nota: Cualquier semejanza total o parcial con otras realidades es puramente casual.

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