Día: marzo 14, 2012

El problema marítimo en la OEA

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El diplomático Ramiro Prudencio Lizón ha escrito el siguiente artículo, que comparto con Uds. con autorización del autor. El artículo lo trae también el diario paceño La Razón.
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En junio se llevará a cabo en Cochabamba la 42º Asamblea General de la OEA, donde nuestro país planteará nuevamente su problema marítimo. El canciller Choquehuanca ha viajado a Washington para efectuar los preparativos con el fin de lograr la emisión de una nueva resolución, después de más de veinte años de la última, la cual fue aprobada en 1989.
Posiblemente se tiene in mente la redacción de una resolución semejante a la promulgada en La Paz, en 1979, año del centenario de la Guerra del Pacífico, porque es considerada como la mejor de todas. No sólo porque fue la primera vez que la organización dictaminara al respecto, sino porque el texto resumía las condiciones en que nuestro país deseaba negociar con Chile. Allí se expresaba que se debía ceder a Bolivia un territorio que lo vinculara con el océano Pacífico, asimismo, que se estableciera una zona de desarrollo integrado entre los tres países (Bolivia, Chile y Perú) y, por último, que “no se deberán incluir compensaciones territoriales”.
Pese a la gran alegría que dicha resolución provocó en el pueblo boliviano, el cual creía ingenuamente que ya se estaba acercando al mar, ella no tuvo ningún fin práctico, ya que Chile consideró que le imponía condiciones inaceptables y siempre la repudió.
Ahora bien, nuestro embajador en la OEA ha manifestado que se efectuará una política “contundente” sobre el mar. En verdad, cuesta entender qué significa esa disposición. Porque si nuestro país desea obtener una resolución sobre el tema, ésta deberá ser negociada con Chile. De otro modo sería muy difícil que sea aprobada.
Además, es menester tener presente que las resoluciones rechazadas por Chile son sólo declaraciones líricas y no conducen a nada positivo. Nuestro pueblo debe entender que ni la OEA ni ningún organismo internacional pueden obligar a Chile a efectuar cesiones territoriales.
Pero parece que el gobierno nacional se ha dado cuenta de dicha dificultad y ahora ya no habla de resolución sino simplemente de un informe, tal como se lo ha estado haciendo desde hace veinte años. Pero si el mismo informe es “contundente”, sólo servirá para ahondar más nuestras diferencias con Chile y, lo más grave, se perderá el apoyo constante que muchos países del continente tradicionalmente nos han ofrecido.
Cabe señalar que si el gobierno de Evo Morales calma su espíritu belicoso y busca entendimientos en la OEA, es muy factible que se obtenga una nueva resolución sobre la cuestión marítima. Para ello bastaría negociar con el Secretario General, el chileno Insulza, quien estaría muy de acuerdo en colaborarnos. Al contrario de lo que generalmente se piensa en el país, Insulza siempre abogó por buscar entendimientos entre su país y el nuestro. Parece que el haber tenido una abuela boliviana lo inclinó a esa política. Y, naturalmente, Insulza se encargaría de convencer al gobierno de Piñera para que aceptase la resolución.
Esta nueva resolución debería tener una redacción semejante a la de 1983, negociada por un ilustre canciller, don José Ortiz Mercado, la cual fue consensuada con Chile y donde se manifestaba que se incluiría en la futura negociación “una fórmula que haga posible dar a Bolivia una salida soberana al océano Pacífico, sobre bases que consulten las recíprocas conveniencias y los derechos e intereses de todas las Partes involucradas”.
Esta importante resolución dio lugar a una nueva negociación durante la década del 80 del siglo pasado, que culminó con la denominada negociación del “Enfoque fresco”. Pues bien, si se llegara ahora a otra resolución de consenso con Chile, es muy factible que ella también podría determinar la superación de los problemas que están separando actualmente a las dos partes y a la iniciación de una negociación sobre el mar. De otro modo, si se sigue insistiendo en una política “contundente”, bien puede suceder que por castigar a Chile seamos los bolivianos los castigados contundentemente, ya que el mar podría alejarse muchísimo más de nuestro territorio.