Día: diciembre 16, 2011

Y luego no quedó ningún indiecito

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De los nueve indiecitos –eran diez en la famosa novela Ten Little Indians de Agata Christie- todos han ido cayendo en una red uno tras uno; al principio, todos pensaban salvarse de la mano criminal que los acechaba. Al final, todos caen, de una forma u otra, pero misteriosa, a lo largo de una cena en una mansión. Esta mundialmente famosa novela de misterio se parece a lo que ha ido aconteciendo con los gobernadores bolivianos de oposición. Eran tres hace un año. Han ido cayendo uno a uno, y todos han creído que iban a salvarse. El año pasado, fue el gobernador de Tarija, Mario Cossío, ahora asilado en Paraguay. El final, como toda novela de misterio, es inesperado. Veremos qué ocurre en “nuestra” novela.

El año está por cerrarse con la caída de Ernesto Suárez, acusado de malversar fondos públicos por comprar, sin cumplir meticulosamente todos los  burocráticos trámites, un generador de energía eléctrica para San Borja, la población beniana que, junto a Rurrenabaque, ganó  renombre al oponerse al traslado de los prisioneros del Tipnis, cuando ocurrió la represión de la marcha indígena el 25 de septiembre. En contacto con el programa televisivo Que No Me Pierda, conducido por Enrique Salazar, el líder beniano dijo que en su departamento estaba en curso “un golpe de estado” y aseguró que continúa siendo gobernador.

Como sustituto fue designado  Haissen Ribera, asambleísta del MNR, aliado circunstancial del partido de gobierno, informó la página web de El Deber.

La destitución de Suárez ocurrió en medio de una accidentada sesión del concejo municipal. La demanda para destituir al prefecto gobernador electo con amplia mayoría provino del partido de gobierno, que había perdido las elecciones.

Ahora sólo queda en pie Rubén Costas, de Santa Cruz. En torno a él gira el misterio de la pieza final de ajedrez político que se ha venido jugando en Bolivia. En el mismo programa, una autoridad cruceña anunció que este sábado, antes del mediodía, Costas dirigirá un mensaje al país.

El informe de Erbol, la red radial que congrega a unas 300 emisoras, ofrece la siguiente versión de lo ocurrido esta noche, que puede ser leída aquí.

Ruptura

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Quienes creían que habría una solución para la ruptura entre los nativos del oriente boliviano y el gobierno del presidente Morales tuvieron el jueves 15 por la noche una decepción. Concluía la reunión de dirigentes de la CIDOB, Confederación de Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano,  con un acto en la Plaza 24 de Septiembre, y los discursos y las canciones dieron la tónica del cisma entre la CIDOB y el gobierno del presidente Morales. Desde el 25 de septiembre, ambos marchan por lados opuestos.

Escuchar las canciones del cantautor cruceño Gustavo Rivera, y las frases en forma de coplas que lanzaba contra algunos de los ministros del gobierno y contra el propio presidente, eran suficientes para reconfirmar la ruptura irremediable gobierno-nativos, manifiesta el 25 de septiembre, día de la paliza de la policía a los nativos que marchaban hacia la Paz.

Había unos pocos centenares de personas, entre dirigentes, miembros de CIDOB y asistentes, entre los que estuvieron el prefecto Rubén Costas y el líder Cívico Herland Vaca Díez, que aplaudieron a  los que pronunciaban discursos y anunciaban una nueva reunión a principios de enero. Algunos dirigentes nativos vestían sus mejores atuendos. Justa Cabrera, la dirigente guaraní que dio voz al movimiento indígena desde el oriente, vestida con un tipoy rojo, bailó en la tarima tonadas al son de flautas acompañada de la mano del también cantautor Luis Rico. La letra y música de la cueca “Coraje”  compuesta por Rico unieron al país que  cantó a  los marchistas durante  el recibimiento que tuvieron al llegar a La Paz a fines de octubre.

Con el mandato de la reunión que acababan de concluir, los oradores que alcancé a escuchar anunciaron que seguirán movilizados en defensa de la “madre tierra” y del Tipnis, y que  mantendrán la campaña internacional que llevan contra esa obra.

El gobierno también concluyó su cónclave de movimientos sociales en Cochabamba, y anunció una segunda parte para la primera quincena del mes entrante, durante la cual espera definir sus próximos planes de acción.

La disconformidad del gobierno con la suspensión de la obra, y la determinación de los nativos de impedirla, nos anuncian un enero más caliente.