Día: diciembre 15, 2011

Papá Noel y la sociedad de consumo

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Cuento Navideño

Es la más reciente entrega del padre Gregorio Iriarte, o.m.i., muy adecuada a esta temporada y gustoso la comparto con Uds.

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Lo cierto era que ese  viejito  barbudo y panzón, vestido de rojo y con un ridículo  sombrero que le tapaba hasta  la frente,  no le caía simpático a nuestro  amigo  Juanito, un niño, inteligente y perspicaz, pero un niño, al fin y al cabo, como los demás.

Papá Noel, conociendo  la antipatía que su presencia  navideña suscitaba en Juanito, se acercó a él para decirle  en tono de cariñoso reproche:

-“¿Qué te pasa, Juanito?  Me han dicho que tú no me quieres. Esto me extraña y me entristece mucho.  ¿Cómo puede ser que  la  gran mayoría de los niños del  mundo me quieran tanto y tú, un chico bueno si los hay, muestres tanta  indiferencia y hasta desprecio hacia  mí…?”

Juanito, un tanto desconcertado ante esta lógica reacción del Papá Noel, respondió:

  “- No es que yo  no le quiera a Ud. que me parece un abuelito bonachón, lleno de ternura para con los niños e incapaz de hacer mal a nadie… pero, pero… su presencia  en estos días de preparación para la  Navidad  me hace pensar en que  hay otras ocultas intenciones   en su misión, que, por cierto, no tienen nada que ver con el  auténtico espíritu de la Navidad.”

“-Pero Juanito ¿cómo puedes pensar de ese modo?, contestó  sorprendido el Papá Noel. Yo me gano la vida honestamente, derrochando cariño y generosidad a todos los niños,  sin distinción”….

Sin  embargo, Juanito, muy seguro de sí mismo, le contestó:

   “-No, no para todos sin distinción, …  Ud. da mucho a  quienes tienen mucho y poco, o nada, a quienes no tienen nada.  Ud. parece un hombre bueno, pero no es justo. Ud. discrimina a los niños y provoca resentimientos y envidias  entre ellos… y encima, lo hace en la Navidad, cuando su mensaje  debería  ser de unión, de solidaridad y de amor entre todos.  Ud anda dando vueltas por el centro de la  ciudad, frente a las grandes  tiendas  y en los lugares de mayor diversión, pero nunca le he visto  visitando un barrio pobre.   ¿Quién  le paga y le manda a Ud.? ¿“Es, acaso, la  Estrella de Belén….? No serán  los  grandes dueños de los comercios  que  quieren engañar con su  figura a los  niños y  vender  más caros sus productos…?

  Mire, Sr. Papa Noel, le voy a decir  una cosa  muy importante que le escuché a la  catequista  que nos prepara para  la  Confirmación:

El Papa Noel es expresión de la sociedad de consumo”. Me la aprendí  de memoria porque  creo que dice una gran verdad.”

El pobre  Papá Noel quedó  pensativo y hasta sorprendido  de la lección que un niño le había dado y comenzó a darle  vueltas  a esa frase misteriosa : “Papa Noel, producto de la sociedad de consumo. ¿Seré yo ese producto de la  sociedad de consumo…?, se preguntaba a sí mismo el pobre  Papá Noel.

Ya entrada la noche, y con   gran tristeza y amargura  de su corazón,  el hombre que  hacía de  Papa Noel se fue caminando, pensativo,  hacia su casa. Vivía en un barrio muy pobre y alejado. Entró en su casa, una  vivienda de lo más humilde e incómoda. Le esperaban su  mujer y sus  tres pequeños hijos. Puso sobre la mesa  el mísero salario que  las casas comerciales  le habían pagado por hacer de Papa Noel y,  ante la sorpresa de su mujer, repitió la frase que le torturaba su corazón: “Papa Noel, expresión de la sociedad de consumo….”   Su  humilde  señora y sus hijitos no acertaban a comprender el sentido de la  frase, ni la angustia del Papá Noel.  Él, trató de  explicarles la terrible contradicción  de su vida…Por un lado, repartiendo regalos y, sin embargo, viviendo en extrema pobreza toda su familia. .¿No es, acaso, un verdadero engaño que él, tan pobre, hiciera de Papa Noel?  ¿No tenía razón ese niño que le interpeló  en la calle…?

La señora comenzó a percibir el problema  de conciencia de su marido y vio  que dos  lágrimas se asomaban en  ojos del Papá Noel,  mientras el buen hombre  seguía  reprochándose a sí mismo : “ Es triste y contradictorio que yo, tan pobre, sea expresión de  la sociedad de consumo…como me ha dicho  ese  niño….No. Buscaré otro trabajo. No quiero seguir engañándome a mí mismo y engañando a los demás.”