Día: diciembre 7, 2011

Adjudicaciones en Arica

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El título bien podría haber sido “Un tranvía llamado deseo” (Tennessee Williams), pues no es sino un deseo lleno de aristas el expresado por la cancillería boliviana para administrar el ferrocarril Arica-La Paz. Es el tema del artículo del diplomático Ramiro Prudencio Lizón, transcrito a seguir:

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La Cancillería nacional está solicitando a Chile que Bolivia se haga cargo de la administración del puerto de Arica, y también del ferrocarril de Arica a La Paz que próximamente quedará habilitado.  Es meritorio el anhelo de que el país tenga mayor autonomía en su comercio exterior.  Pero, cabe la pregunta: ¿es factible que se concrete tal deseo?

Lamentablemente, nuestra Cancillería no ha ponderado los factores adversos que imposibilitan que el país pueda administrar tanto el puerto ariqueño como el ferrocarril de Arica a La Paz.

Respecto al puerto de Arica, hay que tener presente que el Estado chileno debe subvencionar a la empresa privada que lo administra, la Terminal Portuaria de Arica (TPA), para que pueda sostenerse y efectuar una eficiente labor en beneficio de los usuarios bolivianos y chilenos.  El motivo  de la subvención es el hecho de que TPA no puede cobrar por el almacenaje de la carga boliviana en dicho puerto, ni  de importación ni  de exportación.  Existen tratados bilaterales que libran a Bolivia de pagar por el almacenaje de su carga en todos los puertos chilenos.  Y como ella constituye el 80% de la que se manipula en Arica, sin la subvención del Estado chileno, la empresa TPA no podría subsistir.

Existe además, una acusación muy poco fundamentada de nuestra Cancillería sobre la administración privada del puerto de Arica.  Aquí se hubiera preferido que fuese el propio Estado chileno el que lo haga.  Pero esto es un error, porque cuando EMPORCHI, la empresa estatal chilena, manejaba el puerto, nuestros transportistas que llevaban y traían carga, sufrían lo indecible.  Ellos llegaban a Arica, descargaban su mercancía, y luego debían permanecer, tres o más días en esa ciudad hasta recoger la carga de ultramar, con los consecuentes gastos e incomodidades que esto reportaba.  La mayoría de ellos dormía en su propio camión con el fin de cuidarlos en la noche.  Ahora, con la TPA, eso se mejoró mucho, ya que nuestros transportistas descargan la mercancía en la mañana, y en la tarde de ese mismo día, o a más tardar al día siguiente, reciben la mercancía de ultramar y retornan a Bolivia.

Es evidente que la TPA ha subido las tasas portuarias, pero eso se compensa con el tiempo ganado por la eficiente manipulación de la carga boliviana.

Si las tasas portuarias fueron incrementadas, es porque existe además el cobro que efectúa una empresa autónoma estatal boliviana: ASP-B, radicada en Arica.  Su función se reduce a entregar manifiestos de carga.   Pero su cobranza es arbitraria, porque en Arica es elevada mientras que en Matarani es casi simbólica.  Cabe destacar que el dinero que percibe no lo deposita directamente al TGN sino que ella lo administra autónomamente.

En cuanto al ferrocarril de Arica a La Paz, sabemos que éste no es competitivo desde que se inauguró la carretera de Bolivia a Arica.   Esta carretera determinó que las empresas privadas que administraban el ferrocarril terminaran por declararse en quiebra.  El trazo en la zona chilena, de Arica a Visviri, tiene una pendiente muy alta lo que incide en el rápido deterioro del riel, de las ruedas y de las locomotoras en particular.  Precisamente, y con el fin de mantenerlo habilitado, existía una maestranza en Arica, con más de cien operarios, que se preocupaba de refaccionar y reparar constantemente tanto la vía como los vagones y locomotoras.

Ahora bien, la empresa que se haga cargo del Ferrocarril deberá también ser subvencionada por el Estado chileno, porque la mencionada maestranza es muy costosa.  Y  si el Estado boliviano llegara a controlar este medio de transporte, ¿cómo podrá sostenerse si deberá pagar a más de cien operarios de la maestranza?  Sería ilógico pensar que el Estado chileno subvencionase al Estado boliviano en ese rubro.

En consecuencia, los anhelos de nuestra Cancillería de controlar el ferrocarril y el puerto de Arica son sueños irrealizables.   Sin las mencionadas subvenciones del Estado chileno la administración de los mismos sería un esfuerzo a pura pérdida.

Un video triste y esperanzador

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Comparto con Uds. el video cuyo link verán debajo de estas líneas. Es un video triste y esperanzador, porque exhibe la devastación de lo que más vale en una sociedad: sus centros de cultura, sus universidades, y  porque la calidad del trabajo realizado exhibe lo que puede dar ese país. Entre muchas otras cosas, quien envió el video decía:

Este video muestra de una forma muy bella lo que ocurre en nuestra alma mater, nuestra querida Unversidad Central (de Venezuela), mi universidad, exactamente lo mismo ocurre a todo lo largo y ancho de nuestra geografía. Esa es nuestra realidad y nos duele y  la quería compartir con ustedes, porque, como dicen mis amigos los psicólogos, una pena compartida es una media pena (la mía sigue estando entera)  y cualquier ayuda que nos puedan brindar siempre será bien recibida, aunque sea enviando este video a sus amigos, y compañeros.

Véanlo Uds.

http://www.youtube.com/watch?v=LsDlEYTSv78

 

Comparaciones absurdas

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La ministro de Justicia Nilda Copa estrenó esta semana una argumentación que dejó boquiabiertos a muchos. En el afán de minimizar la acción policial y de exculpar a quienes intervinieron en la represión de la marcha de nativos del TIPNIS el 25 de septiembre, afirmó que la tarea de la policía fue exagerada por los medios de comunicación. Es decir, los palazos, los amordazamientos y el arrastre de nativos como bultos con las cabezas colgando, inertes y sometidos al músculo policial, fueron exagerados. ¿Cómo? No lo explicó. Su argumento mayor fue que hubo en el pasado otras acciones represivas peores, con el cual parecía exorcizar la represión policial. “Yo tengo ahí cerca los videos, cómo se perseguía a la compañera Silvia Lazarte, por ejemplo. Entonces, para mí no es nada (la represión del TIPNIS) comparada a estas grandes desventajas de humillación, cuando, en el pasado, ningún hombre, ninguna mujer podía defenderse”, dijo, citada por La Prensa. Las declaraciones las hizo en La Paz.
Cualquiera en otras latitudes le habría replicado: También nosotros tenemos videos de la represión de Hitler. Y de la del general Pinochet. Eso no exime a nadie de responsabilidad en la conculcación de los derechos humanos. Pues bajo esa argumentación, toda atrocidad inferior a la que practicaron Nerón o Atila “no es nada”. E inclusive podría servir de argumento a quienes atentaron contra los derechos de la señora Lazarte. Pues, en la novísima doctrina sobre la violencia, antes hubo casos peores y la (o las) que ella sufrió habrían sido “nada”.
Al intentar hacer comparaciones, la ministro ha intentado establecer un “represómetro”. Los cristianos devorados por las fieras podrían representar la máxima intensidad represiva. Toda acción inferior a ésa sería exculpada. Por favor. Menos mal que no todos razonan en el mundo con la lógica (¿?) de la ministro. ¿Qué tal, entonces, trasladar la misma lógica de la ministro a las guerras? Diríamos que guerra fue la que libraron los Estados Unidos y Japón con lanzamiento de bombas atómicas. Todas las otras guerras habrían sido “guerritas”. No habrían sido nada.

Una pregunta

El ex Ministro del Interior Sacha Llorenti ha dicho que cree que la fiscalía que investiga la represión policial lo liberará de toda responsabilidad pues “es obvio” que habría habido una ruptura en la cadena de mando (el presidente al ministro, el ministro a sus subordinados, entre ellos el jefe policial, etc.) ¿Dónde se rompió? ¿Quién representa al eslabón de la ruptura? Parece que no lo dijo. Pero, en todo caso, sería interesante determinar si es cierta la afirmación de uno de los subordinados del ex ministro en sentido de que en el campo de la represión recibía frecuentes llamadas del superior pidiendo que se lo actualizase sobre el curso de la operación. En esta versión, hast ese momento la cadena continua intacta. Y esas llamadas deberían ser fácilmente identificables, pues los teléfonos celulares las guardan. Recuerdan las llamadas telefónicas en el teléfono de Eduardo Rózsa Flores? Estaban allí. El fiscal las encontró y han sido parte fundamentalísima de su argumentación acusatoria.