Justa Cabrera: La orden la dio el presidente

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La orden para intervenir la marcha del Tipnis provino del presidente Evo Morales, aseguró a este blog Justa Cabrera, la dirigente guaraní que preside la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), con sede en Santa Cruz.

La dirigente, hasta hace no mucho tiempo una firme defensora del gobierno, dijo que la información la tuvo el mismo día de la intervención, el 25 de septiembre, cuando se disponía a asistir a un programa televisivo a cargo del ex prefecto de Cochabamba, Rafael Puente. “Hay una persona…un senador indígena que (también) iba a participar de un programa televisivo. (El me) dice que lo llamó el Ministro de Gobierno y le dice: la orden la dio el presidente.” La cadena de órdenes siguió hacia el Ministro de entonces, Sacha Llorenti, y luego al comandante de la policía, me dijo la dirigente.

Le pregunté por la identidad  del senador. Su respuesta fue: “Prefiero no involucrar. Él me dice (el senador, durante los momentos previos al programa) que estaba indignado… (y que) eso no debería ocurrir en este gobierno. La intervención no debía ser brutal”.

Hasta ahora, la participación del presidente en  los sucesos que derivaron en la paliza brutal sobre los marchistas que indignó a gran parte del país era sólo una especulación y, que yo sepa, nadie había apuntado tan directamente al presidente. Se suponía, sin embargo, que un hecho de la magnitud del que ocurrió el 26 de septiembre no podía haber sido desencadenado sin el conocimiento o la aprobación del presidente, pero nadie lo había afirmado públicamente.

La dirigente Cabrera, una mujer de 56 años, madre de cuatro hijos, afirmó también que no era la primera vez que hacía aquella afirmación y que lo había hecho en entrevistas con algunos medios. El presidente, según dijo, “no escucha, no ve las noticias”. Y que hacía pocos días había dicho, dirigiéndose al presidente: “No te niegues…”

No he sabido de respuestas de autoridades a la dirigente indígena. Todas han negado que hubiese existido una orden específica como describe la dirigente  indígena. A raíz de la represión a la marcha renunció primero la Ministra de Defensa, Cecilia Chacón, y luego otras autoridades, incluso la directora Nacional de Inmigración, María Rene Quiroga, expresando su disconformidad con lo ocurrido con los indígenas de la marcha del Tipnis (Territorio Indígena Parque Nacional isiboro-Sécure). Después renunció el hasta entonces ministro Llorenti, una de las piezas más fuertes en el gobierno.

La dirigente también dijo que algunos de sus compañeros golpeados habían percibido que el acento de algunos de de sus represores no era boliviano, ni camba ni colla. Agregó que había observado que, durante los días que estuvo con los marchistas tras la iniciación del bloqueo que cerró a los marchistas el paso hacia el arroyo Chaparina, había personas con las cabezas cubiertas por capuchas blancas que marchaban detrás de las columnas delanteras de la policía.

La represión y  las imágenes de la acción policial sacudieron al país y acrecentaron las simpatías por la causa de los nativos, que recibieron en La Paz una de las mayores bienvenidas de la capital política de Bolivia,  y determinaron que el presidente diera marcha atrás en el proyecto de construir el tramo carretero que partiría el Tipnis.

En respuesta a una pregunta, la dirigente afirmó que la represión de septiembre había determinado una ruptura de los indígenas del oriente con la cúpula del gobierno, no con sus bases.

Es una situación irreversible? , le pregunté.

“Es irreversible.  Porque, mire,  aquí, en estas oficinas, nos patearon los del comité cívico (pro Santa Cruz), el 2008,  por defender al presidente. Por eso dije en una intervención: Qué ironía, Evo Morales… El 2008 los jóvenes de la Unión Juvenil Crucenista (*)  nos patearon por defender el proceso de cambio. Qué ironia que para los mismos del comité (pro Santa Cruz ahora)  nos estén apoyando para defender nuestros derechos y la dignidad de los pueblos…Ellos actuaron solidarios con nosotros” (durante la marcha). “Nos dieron medicinas, alimentos, agua”.

(*)  Esa organización juvenil era espada y escudo del comité, la principal  institución cívica de Santa Cruz . Dejó de operar a causa de  la persecusión que sobre sus dirigentes lanzó el gobierno, entre 2008 y 2009.  Unos acabaron en el exilio, otros dejaron de actuar y otros decidieron pasar a las filas del oficialismo.

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