Marchista del Tipnis citada a declarar

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La Secretaria de Tierra, Territorio y Autonomía de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNMIB) ,  Wilma Mendoza Miro, ha sido citada a declarar por la fiscalía que investiga los sucesos del sábado 24 de septiembre, cerca de Yucumo. En total, unas diez mujeres involucradas en el episodio del 24 de septembre han sido convocadas a declarar.

En la mañana de ese día, la dirigente fue una de las protagonistas de la acción del grupo femenino que forzó al canciller David Choquehuanca a acompañarlas y romper el bloqueo que impedía a los marchistas del Tipnis llegar hasta el arroyo Chaparina y abastecerse de agua. La acción disparó la represalia policial cuya brutalidad indignó al país y acabó pavimentando el camino para que la marcha consiguiera su propósito de llegar hasta La Paz y doblar el brazo del gobierno. Los marchistas lograron que el presidente Evo Morales reviritiese su decisión de construir la carretera que habría partido en dos el territorio Indígena parque Nacional Isiboro- Sécure y cancelase el proyecto de manera definitiva.

La propia dirigente me lo dijo este jueves y me aseguró que iría a La Paz para ofrecer el testimonio de su participación en el episodio que precedió a la paliza policial a los marchistas. “Voy a ir”, me dijo la dirigente de 37 años, natural de la población de Covendo, al norte de La Paz. “Querían (la fuerza policial que intervino la marcha el 25 de septiembre) agarrarnos a todos, llevarnos a Trinidad y detener la marcha”,  dijo en una entrevista.

El público podrá saber en detalle toda la historia de esa jornada, pues la dirigente fue una de las que frenó el paso del canciller que iba a abordar el vehículo que lo  había llevado hasta el lugar y actuaba como mediador entre los marchistas y los colonos que, con cientos de policías ubicados en medio de los dos grupos, cerraban el avance de la marcha al no permitir a nativos llegar hasta el arroyo, saciar la sed, asearse y continuar el recorrido de más de 600 kilómetros hasta La Paz.

La dirigente explicó que en los forcejeos con la policía, que con sus escudos procuraba detener el avance de los marchistas que romperían el cerco en que se encontraban, un oficial de la policía fue arañado en un lado del rostro.  La resistencia de los policías fue doblegada a empujones por los marchistas que, tras abastecerse de agua, siguieron su recorrido, hasta acampar en el pueblo de Yucumo.  Allí serían sorprendidos al día siguiente por cientos de policías que  intententaron detenerlos. La intervención policial resultó inusitadamente brutal y las imágenes divulgadas por la televisión y las fotografías publicadas por los medios impresos  indignaron al país. La población de La Paz, la capital, les ofrecería semanas más tarde una bienvenida apoteósica con cientos de miles de personas que los aclamaron en las calles. Fue una demostración de magnitud raras veces vista en la historia boliviana.

La gestión emprendida por el canciller Choquehuanca se prolongaba en consultas con uno y otro  lado, con su afirmación de por medio de que la gestion que realizaba era sólo para mediar entre Tipnis y colonos (cocaleros en su mayoría). Entre los marchistas crecía la impresión de que estaban ante una estrategia para prolongar la marcha, cansarlos y frenar la travesía hasta La Paz, me dijo la dirigente Mendoza Miro.  Los marchistas, ya impacientes del todo, reiteradamente le dijeron al canciller que con los colonos nada tenían qué dialogar y que el diálogo que buscaban era directamente con el gobierno.

La dirigente Mendoza Miro dijo que tras un intercambio de puntos de vista el sábado por la mañana, que había sido lluviosa, “una señora le reclamó al canciller: No es posible que hasta estas alturas nos siguen cortando el agua. La señora se puso a  llorar; le reclamó de todo.”

“Pero Choquehuanca -prosiguió el relato de la dirigente- se iba yendo a su movilidad pues habíamos quedado en que iba a informar a los colonos (sobre la posición de los marchistas).  Fue entonces que una de las marchistas se adelantó al canciller e ingresó al vehículo que lo esperaba con la puerta delantera ya abierta, y se ubicó el lugar en el que debía instalarse Choquehuanca.” Dos de las mujeres entonces más o menos una docena, de acuerdo a Mendoza Miro, tomaron del brazo al canciller y lo hicieron marchar con ellas hacia el punto del bloqueo.

Ahí empezó el forcejeo que llevó a  las mujeres primero y luego a decenas de marchistas a hacer presión en masa contra la columna policial, vencer sus escudos y romper el bloqueo.

Tras el relato de este  ju eves,  fui testigo casual de una visita que realizó a la sede de la CNAMIB la representante de las Naciones Unidas en Bolivia, Yoriko Yasukawa, en la tarde de este jueves. “Es una visita sólo de cortesía”, me dijo la funcionaria tras finalizar su breve visita al lugar. Supe que tenía previsto retornar a La Paz durante la jornada.   Me pareció que la visita ponía en evidencia el interés de la organización mundial por la asociación de indígenas y que probablemente seguirá de cerca la investigación que se abrirá en los próximos días en La Paz.

Nota: La noche del sábado la dirigente dijo a este blog por teléfono que no había aún una citación formal ni para ella ni para otras mujeres del grupo involucrado en el episodio que precedió la acción policial del día siguiente 25 de septiembre.

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