Día: octubre 4, 2011

Una mano negra

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Los policías no sólo actuaron con saña contra los marchistas el 25 de septiembre. También “escenificaron”  la violencia exacerbándola con el propósito de desprestigiar al gobierno porque, en criterio de las autoridades,  hay algunos segmentos policiales que son anti-gubernamentales. Hay “una mano negra”, aseguró el presidente Evo Morales. Es decir, volcaron su furia represiva sobre nativos, niños y mujeres embarazadas para hacer quedar mal al presidente y el gobierno.

Los policías lo hicieron tan bien que podrían haber ganado un puesto en alguna próxima superproducción cinematográfica.

Brasil discreto y distante

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Una columna de O Estado de Sao Paulo dice hoy:

A pesar de ser el financista de la carretera, el gobierno brasileño quiere estar distante del problema causado por la obra y por las manifestaciones de los indígenas. El gobierno y la oposición en Bolivia intentan involucrar a Brasil en la discusión, pero el gobierno de la presidenta Dilma Roussef quiere mantenerse callado, hablando lo estrictamente protocolar, mientras espera que Bolivia decida que quiere hacer con la vía.

Mientras la oposición boliviana quiere que el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Sosicla (BNDES) sea duro en la entrega de recursos, el gobierno de Evo presenta el hecho de que el banco ha aceptado financiar la carretera como una garantía de que estaría haciendo correctamente todo. Ninguno de los dos lados, por tanto, escuchará declaraciones de representantes del gobierno brasileño. Al contario de años pasados, cuando el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva llegó a apoyar a gobiernos amigos contra la oposición local, esta vez la orden es mantener una discreción total.

En conversaciones con O Estado de s. Paulo, los diplomáticos explican que Brasil no tiene razón alguna para involucrarse en asuntos internos de Bolivia, el financiamiento del BNDES atiende, en verdad, a un pedido del presidente boliviano Evo Morales  a Lula.

La disputa por la construcción de la carretera tendría como fondo,  según las fuentes, una cuestión electoral, En especial una demostración de fuerza en las elecciones para los tribunales (magistrados) superiores bolivianos, marcada para octubre (16). La votación que escoja a los presidentes de los tribunales (de justicia) regionales de Bolivia, es la última antes de las elecciones generales de 2014.