Otro frente en desarrollo

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El gobierno del presidente Morales no ha conseguido hasta ahora atajar el desarrollo de un nuevo frente que se suma al valor obstinado de los Tipnis de llegar hasta La Paz: una supuesta mega-corrupción que se escondería detrás del camino carretero que pretende atravesar el Parque Nacional Isiboro-Sécure. La bandera la ha levantado Juan del Granado, del Movimiento Sin Miedo, y ahora empiezan a surgir denuncias paralelas. El presidente de la Asociación de Ingenieros de Cochabamba, Gonzalo Maldonado, asegura que la empresa brasileña OAS estaría cobrando, con la aquiescencia de la ABC, el organismo rector del sistema carretero de Bolivia, por 135 kilómetros ya construidos y que en el proyecto de obra figuran como parte de la construcción. Sobre dudas respecto a la calidad del contrato ya se hablaba en el senado en 2009.

La denuncia traída por Erbol se suma a las especulaciones que han cundido en  las últimas semanas sobre el papel jugado en este programa  carretero por el ex presidente Luiz Inacio Lula da Silva, en cuya más reciente y sorpresiva visita a Bolivia no habría estado ausente la OAS, a favor de la cual el ex mandatario habría prestado su voz.

Circula en la web un documento atribuido a Wikileaks, fechado en Estocolmo, que sostiene que la empresa brasileña ayudó financieramente “siquiera” con US$ 100.000 en la campaña presidencial de 2005 que llevó al timón de Bolivia a Evo Morales. La versión viene supuestamente de un informe de  la embajada de Estados Unidos emitido en enero de 2006. Las contribuciones habrían llegado a su destino por vía de dos hermanos dueños de hoteles en Sao Paulo.

El documento que circula en la web recuerda que en  2008 fue suscrito el contrato para la obra que se teme que permitiría extender sobre ese territorio casi inmaculado los cultivos de coca de Chapare, donde la tierra ya no rinde tanto debido al cultivo intensivo de la hoja. En su última visita como presidente, Lula estuvo en el Chapare y allí las cámaras de los fotógrafos y de la TV lo mostraron recibiendo guirnaldas de  hojas de coca que le cubrieron el pecho. La escena fue criticada en Brasil.

De resultar cierta la versión de que el viaje del ex mandatario brasileño fue financiado por OAS, el dirigente estaría, por lo menos a ojos bolivianos, ante un escándalo con perfiles anti-éticos inocultables.

El documento en la web recuerda que el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, ha dicho que el contrato con la OAS no tiene valor si fue realizado al margen de la consulta a los habitantes naturales del Tipnis que el gobierno, por mandato constitucional, estaba obligado a realizar. Este es precisamente uno de los puntos fuertes de los marchistas: no hubo consulta y se los ignoró.

El costo de la obra sería de $US 415 millones, de los cuales el 80% es financiado por el BNDES, el banco de desarrollo económico y social de Brasil. El contrato fue decidido, recuerda la información, sin licitación pública. La OAS fue la única empresa que se presentó.

El documento también otorga credibilidad a la afirmación del gobierno boliviano de que la embajada de Estados Unidos realizaba labores de espionaje bajo la conducción de Philip Goldberg, expulsado de Bolivia en 2009. El gobierno de Estados Unidos devolvió el golpe y expulsó al embajador Bolivia, Pablo Solón. Hasta hace poco parte del círculo estrecho del presidente Morales, Solón mostró en estos días una actitud crítica al gobierno, a raíz de esa carretera. En una carta pública lo exhortó a que ordenase la suspensión de la obra, pues ponía en entredicho todo lo que el presidente ha predicado mundialmente: respeto a los pueblos indígenas y a la madre tierra.

Las sospechas de corrupción generada a través de sobreprecios de la obra inicialmente denunciadas por el dirigente del Movimiento Sin Miedo (MSM), son las que traen  un potencial inquietante, capaz de causar un daño similar al de la marcha indígena al gobierno del presidente Morales. Erbol dijo hoy que la Administradora Boliviana de Carreteras había estimado el precio por kilómetro en unos 620.000 dólares. Ahora sería de $1.340.700, más del doble. (Ver aquí.)

Y mientras los nativos del Tipnis se preparan para reanudar su marcha, el presidente Morales afirmó este viernes que el movimiento era un juego  opositor para que fracasen las elecciones judiciales del 16 de octubre. “Un compañero me dijo que esa marcha desde el primer momento estaba orientada para perjudicar y para hacer fracasar la elección del 16 de octubre”, dijo, en una concentración campesina en Cochabamba.

La afirmación, que  se suma a otras nunca corroboradas a lo largo de los 40 y tantos días de marcha , puede ser como echar gasolina al fuego. La lengua es,otra vez, un castigo para el cuerpo y una manera gratuita de enredarse en problemas.

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