Día: septiembre 28, 2011

Empieza a surgir malestar policial

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Unos treinta oficiales de la policía se camuflaron de civiles y se reunieron secretamente en La Paz donde expresaron su malestar con la posibilidad de ser castigados por su participación en la represión a los nativos del Tipnis la tarde del domingo. La información viene de Erbol, la red que congrega a más de 300 emisoras radiales y a la que el presidente Morales identificó, junto a otros medios, de buscar el desprestigio de su gobierno. El grupo se reunió “en la nueva estación policial de La Merced, ubicada en la zona de Villa Fátima, de la ciudad de La Paz”, entre las tres y cuatro de la tarde de este miércoles, precisó el informe de Erbol.

“Nos amenazaron con echarnos” (de la institución), dijo  uno de los participantes al contar, requiriendo el anonimato,  detalles mínimos de la reunión, mencionó la red de emisoras.

El hecho de que los oficiales se hubiesen reunido con el desconocimiento de sus superiores, configura una situación delicada dentro de la institución policial, y expresa el temor de la mayoría de los participantes de la acción represiva por las medidas que se pudiesen adoptar contra ellos.

Otro oficial que habló  con Erbol dijo que lo que el grupo buscaba era que sus superiores reconocieran las retribuciones ofrecidas a la tropa cuando se la convocó para actuar en Yucumo.  Cada soldado debía recibir un viático diario de 150 bolivianos, pero se les daba sólo 40, de acuerdo a informaciones del mismo sistema radial ofrecidas en una anterior entrada de este blog ayer. (Parte de los efecvtivos retornó a La Paz por su propios medios).  Un tercer oficial informó que el grupo  había sido convocado para reunirse en ese lugar por comunicación vía mensajes en el teléfono celular. El mismo oficial afirmó que las instrucciones para actuar sobre la marcha habían sido  “mal dadas”, pero sin ofrecer ninguna precisión.

En una nota separada, la misma agencia informó que algunos de los policías que lograron retornar a La Paz informaron que estaban bajo órdenes precisas: frenar la marcha de los nativfos y “no tocar” a los colonos que querían detenerlos.   “La orden era clara desde el primer día: que no pase la marcha; y no teníamos ninguna orden congtra los colonizadores que bloueaban la policía”, refirió Erbol citando a uno de los policías.

Esto ocurría mientras en otras latitudes se producían llamados para que la comunidad internacional reaccione a favor de los nativos y evite que en un término de noventa días los dirigentes sean perseguidos procesados o apresados.  Expertos de Mater Navis LLC, una organización de Estados Unidos, dijo en un informe que la posibilidad de  un plebiscito representa un intento de fraude y que los nativos corren el riesgo de ser nuevamente abusados en sus derechos. Cochabamba tiene cuatro veces más habitantes que el Beni.

El informe asegura que “el  “debate” y la propuesta de un “referéndum” son ilegales y van a dejar indefensos a los indígenas porque sobre una violación se construirá un hecho consumado y con el nuevo poder judicial preseleccionado por Evo que se consolidara en un par de semanas se convertirá en mandato “legal”.

Un resumen del trabajo de esa organización, especializada en seguridad,  puede ser leído aquí. 

¿Quién dio la orden?

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Richard Nixon  perdió la presidencia de Estados Unidos no sólo porque los republicanos de su partido invadieron una oficina demócrata para robar información y sabotear a sus rivales en la campaña electoral en la que él era candidato a la reelección.  Las evidencias sobre esa acción ilegal se acumularon progresivamente frente a la ignorancia que quería lucir el mandatario sobre su responsabilidad en lo ocurrido. A partir de ahí se formó una montaña de indignación que lo sepultó.

La indignación del pueblo norteamericano emergió de un hecho inmoral que toda sociedad repudia: Había mentido. Le había mentido a su pueblo. No asumió su responsabilidad en el escándalo y pretendía que todo el mundo diese la espalda a su doblez.

La mentira, dicen los norteamericanos en un una frase que se ha vuelto universal, no corre muy lejos pues tiene las patas cortas.

Los pueblos son tolerantes con sus gobernantes y respetan a quienes tienen el valor de decirles la verdad, aún a costa de los riesgos personales que eso pueda conllevar.

Bolivia está esperando que se le responda: ¿Quién dio la orden de reprimir a los nativos del Tipnis el domingo?