Dos nuevos ministros

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Resumen de la jornada

Menos de dos horas después de aceptar la renuncia de Sacha Llorenti como Ministro del Interior, el presidente Evo Morales posesionó a su sucesor, el viceministro de esa cartera Wilfredo Chávez, y al de la ministra Cecilia Chacón que había renunciado al cargo el lunes. Designó como titular de la cartera a Rubén Saavedra, quien vuelve al cargo.

Con ataques a la prensa, a la que denominó su mayor “enemigo” (“algunos medios de comunicación sólo saben mentir, mentir y mentir”),  y llamando específicamente la atención a medios como Erbol (su director Andés Gómez desarticuló más tarde todo el discurso presidencial) , Radio Panamericana y el diario Página Siete,  el mandatario habló después de tomar juramento a los dos nuevos ministros.  Con expresión compungida, estaba en el salón principal del Palacio de Gobierno el ahora ex ministro Sacha Llorenti. Su salida fue recibida con una salva de críticas y pedidos de que se lo enjuicie por su actuación en el Ministerio del Interior.

Concluyó así el capítulo de las renuncias precipitadas por la dura represión policial sobre la marcha de nativos del Tipnis, ordenada aún no se sabe -o no e ha querido decir ni admitir- exactamente por quién. Además de sus ataques a los medios, el mandatario tuvo algunas afirmaciones:

-La gente que vive dentro del Territorio Indígena Parque Nacional  Isiboro-Sécure no es la que marcha hacia La Paz.

– El diálogo estará siempre abierto, para entender y entendernos

– Sacha Llorenti es uno de los mejores compañeros

– Condenamos la represión del domingo

– Disculpas a quienes resultaron agredidos

– Que decidan sobre la construcción de la carretera “los que viven en la zona”

– Nadie puede acusar de corrupción a los ministros de su gobierno

Horas antes habían renunciado el Viceministro de Orden y Seguridad Interior, Marcos Farfán, y la Directora Nacional de Inmigración,  María René Quiroga.

La cadena de renuncias había empezado el domingo, con la escueta carta al presidente de la Ministra de Defensa, Cecilia Chacón, quien le dijo “Así no”, al repudiar la represión a los nativos y le recordó que habían acordado que el gobierno actuaría de manera diferente a sus antecesores.

Esas renuncias habían sacudido la relativa calma de la jornada en todo el país tras los acontecimientos del domingo y las repercusiones políticas que empezaban a manifestarse con vigilias, protestas y huelgas de hambre en las principales ciudades del país en solidaridad con los maltratados marchistas del Tipnis. Eran coincidentes las opiniones que escuché por TV (PAT), de que el capítulo de ayer fue sólo un episodio de un proceso que no ha concluido.

La sorpresiva salida del ministro y el juramento de su reemplazante dejó abierta la pregunta sobre si tendrá lugar mañana miércoles una  huelga general “movilizada” dispuesta por la Central Obrera Boliviana. Algunos dirigentes anunciaron que sí. La marcha de los Tipnis hasta La Paz podría reiniciarse en cualquier momento.

La marcha hasta La Paz pondría una nueva prueba ante el gobierno. Los propios policías que apalearon a los marchistas del Tipnis el domingo dicen que están abandonados por el gobierno en un terreno no solamente hostil porque están en el lugar que los vio apalear, sino por la naturaleza de sol ardiente y vegetación tupida de los alrededores que no les da tregua.

La afirmación oficial de que hubo  una orden judicial para dispersar la marcha fue desmentida por el Fiscal General, Mario Uribe. Y, desde ayer, se atribuía la orden al ahora ex Viceministro Farfán. Con la renuncia de Farfán, la pelota volvió al campo del ahora ex Ministro del Interior. En algún lugar entre las autoridades, sin embargo, se anida una mentira. ¿Dónde y en qué nivel? El ahora ex ministro del Interior dejó el cargo sin responder claramente a la pregunta, que ciertamente no pudo haber actuado por su propia cuenta sin instrucciones de alguien (?). Y quién más podría ser ese alguien?

En Santa Cruz, que se había mantenido relativamente tranquila a lo largo del conflicto, estaba en curso una huelga de hambre que ya reunía a unas 40 personas al pie de la Catedral Metropolitana. Eran nativos la mayoría, todos solidarios con sus hermanos del Tipnis.

Al movimiento iban a sumarse en la noche dirigentes cívicos, que en los  últimos días emitieron repetidos pronunciamientos de apoyo a los nativos y solidaridad con su causa contraria a la carretera que el presidente Morales anunció el lunes que estaba en suspenso hasta que tenga lugar una consulta de características aún difusas.

Los nativos ahora exigen al presidente Morales solución para 16 puntos que plantean, sólo uno de los cuales se refiere a la carretera.

Las angustias que se ciernen sobre muchos también llegaban a 309 policías que “se quedaron en Yucumo  sin viáticos, ni agua ni comida”, informó Erbol, la agencia de noticias que reúne los despachos informativos de unas 300 emisoras rurales. Son parte de  los aproximadamente 500 que participaron en la represión del domingo, precisó Erbol.

“Estamos aquí abandonados… Noventa son de la fuerza Especial de Lucha contra el Narcotráfico de Yucumo”, dijeron los policías, citados por el sistema noticioso radial. Cada uno de ellos debía recibir viáticos equivalentes a 150 bolivianos diarios, pero les dieron solamente 40, dijeron a Erbol, al reclamar que las autoridades los lleven de vuelta a sus bases de trabajo.

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