Día: septiembre 25, 2011

Intervención policial sobre marcha por el Tipnis; hay heridos y decenas huyen al monte

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Actualización antes de la medianoche

Munida de gases lacrimógenos, una fuerza policial de alrededor de 500 hombres intervino y dispersó esta tarde la marcha superior al millar de personas que  había logrado romper un obstáculo policial en la mañana del sábado y continuaba su rumbo a La Paz. La marcha, en la que también había mujeres, algunas embarazadas, y niños,  se dispersó en medio del pánico y miedo de sus integrantes. No obstante, algunos marchistas anunciaron que su movimiento continuará por el  monte, lo que anuncia una acción policial de varios días.

Las imágenes de TV exhibidas por PAT mostraron a personas, entre ellas una mujer, inmovilizadas por la fuerza y con la boca cubierta por bandas adhesivas de plástico para impedirles gritar, que eran arrastradas cabeza abajo por la policía que las llevaba hasta un par de camiones. Había un número impreciso de detenidos.

El ex Viceministro de Tierras Alejandro Almaráz, consiguió, junto a un grupo de nativos, escapar hacia el monte y anunció, desde alli, por comunicación celular, según PAT, que la marcha continuará. La resistencia de este grupo dependerá de la ayuda que puedan recibir desde fuera o desde dentro del Tipnis de los propios nativos.

El gobierno, cuya agencia oficial ABI atribuyó el detonante de la acción policial a la violencia de los nativos, optó por prescindir de cálculos políticos de  mediano y largo plazo y, en busca de poner freno inmediato a la marcha que lo ha puesto en un jaque con amplia simpatía internacional, ordenó la intervención de la fuerza del orden.

No había manera inmediata de cuantificar el precio político que podría representar la acción de hoy. Pero esta noche parecía evidente que las autoridades tendrían mucho que explicar a los simpatizantes de la marcha dentro y fuera del  país y a los propios marchistas.

Los marchistas han concitado simpatías primero en Bolivia y luego en gran parte de las organizaciones interesadas en la preservación de la naturaleza en muchas partes del mundo. Hace unos días, circuló en la red un reclamo de más de 300 ONGs de numerosos países reclamando que la obra sea detenida.

Los nativos y los que simpatizan con su causa, sostienen que la carretera causará daños irreparables a la fauna y flora del  lugar, uno de los mayores parques naturales de Bolivia. Temen, especialmente, un mayor ingreso de cocaleros al lugar. El Tipnis está protegido por mandato constitucional y convenios internacionales.

Al momento de  concluir esta entrada -23:15-, no habia informaciones precisas. Pero la representación de las Naciones Unidas había pedido horas antes un cese inmediato de la violencia.  Y el Defensor del Pueblo, Rolando Villena, exhibió consternación ante lo ocurrido y la utilización “desmedida”de la fuerza contra nativos desarmados, algunos de los cuales sólo estaban provistos de palos. Por Twitter, una de las redes sociales de internet, había llamados para iniciar de inmediato  una vigilia en la Plaza San Francisco, de La Paz, en favor de los nativos.

Nativos de otros lugares del norte boliviano, sobre el llamado Triángulo de Riberalta, reforzaron áreas de bloqueo para apoyar a sus hermanos del Isiboro-Sécure.

El campamento en que se encontraban los nativos fue quemado, según los reportes que llegaban a Santa Cruz.

Erbol, la cadena de emisoras de más de 300 emisoras radiales, fue de las primeras en transmitir la noticia, que puede haber puesto en vilo a muchas otras personas que en el resto del país apoyan el movimiento lanzado hace 40 días por los nativos del territorio Isiboro-Securé en contra der una carretera que amenaza con partir en dos ese territorio indígena. Las noticias fueron casi de inmediato retransmitidas por cadenas de televisión. La intervención se produjo a las cinco de la tarde, cuando muchos de los marchistas estaban cenando, y duró unos 35 minutos, según calculó el periodista de Erbol que transmitió la noticia. La confusión, sin embargo, no favorecía obtener informaciones confiables y seguras.

La acción policial fue repentina y durante la tarde, dijo Erbol, tras sostener que en “la violenta acción varias personas resultaron heridas y algunos niños están desaparecidos”.

Al  detallar la intervención, informó que unos 500 uniformados se encontraban todavía en el sector de San Lorenzo fueron los encargados de la operación, de la que resultó capturada una “gran cantidad de marchistas, quienes posteriormente fueron trasladados por la fuerza en cuatro buses hacia San Borja”. Sin embargo, de San Borja habrían tenido que dar marcha atrás pues los sectores a favor del Tipnis no los habrían dejado pasar por esa urbe.

El despacho de Erbol dijo que la policía golpeó en el suelo al presidente de la subcentral Tipnis, Fernando Vargas. Ese momento fue también proyectado por la TV.

Todo el reporte de Erbol puede ser encontrado aquí.

La palabra oficial   

La agencia oficial de noticias ABI traía en su página electrónica la siguiente información:

San Lorenzo, 25 sep (ABI).- La policía reaccionó el domingo ante la violencia de los indígenas que se oponen a la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos e intervino la marcha que se encuentra en inmediaciones de Yucumo e hizo lo propio con la vigilia de los colonizadores que bloqueaban el camino hacia La Paz.

También decía:

Yucumo, BOLIVIA, 25 sep (ABI).- El sub comandante de la Policía, Óscar Muñoz, que encabezó la intervención a la marcha indígena en inmediaciones de la población de Yucumo, afirmó que el detonante para esa acción fue la agresividad de los nativos que pusieron en peligro la integridad física de los uniformados que los rodearon con arcos y flechas.

Y horas antes de que se produjese la intervención, informaba:

La Paz, 25 sep (ABI).- El presidente Evo Morales convocó el domingo, “una vez más”, a los marchistas del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), que se oponen a la construcción de la carretera Villa Tunari-San Ignacio de Moxos, a una reunión en Palacio de Gobierno para resolver sus demandas, informó el ministro de la Presidencia, Carlos Romero.

La información traía el siguiente registro: ABI 245282 2011-09-25 13:06:11

Sólo una anécdota

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Tiendo a creer que todo lo ocurrido en el trayecto de los marchistas desde Trinidad-San Borja-Yucumo-La Paz quedará registrado por la historia como una anécdota de los días más difíciles de este gobierno y probablemente de su eclipse. En su conjunto, el gobierno  ha sido puesto al desnudo, desprovisto de grandes apoyos e  inerme ante la ofensiva pública de los Tipnis, que han atraído atención universal. Salvo algunos cientos de colonizadores, la mayoría sembradores de coca, el país ha estado al lado de los marchistas con manifestaciones surgidas en todos sus  costados, desde Pando y Beni hasta Tarija, Santa Cruz y La Paz, pasando por Oruro, Chuquisaca, Potosí y Cochabamba. Nadie apoya abiertamente la posición de las autoridades. Podrán los propagandistas del gobierno  mostrar por televisión las imágenes más paradisíacas de la que sería la vida silvestre con la carretera por el medio del parque, pero la opinión contra la obra persistirá. Lo ocurrido este fin de semana será registrado como una anécdota surrealista adicional dentro de la multitud de acontecimientos que ha empezado a surgir por todas las latitudes donde hay interés por la preservación de la naturaleza. En estos momentos, el aparato del gobierno respecto al Tipnis parece un carruaje que desciende sin jinete por una ruta en declive.  Y empezarán a ser repasados algunos momentos crueles de la política boliviana reciente, desde el enfrentamiento de Pando, el apresamiento que lleva ya tres años sin juicio del ex prefecto Leopoldo Fernández; la violencia en Huanuni, Sucre y  Caranavi  hasta la aún dudosa operación magnicida-terrorista- separatista de Santa Cruz atribuida a Eduardo Rózsa Flores.

La incorporación forzosa del canciller Choquehuanca  y del viceministro Navarro a la marcha durante un par de horas para recorrer unos seis kilómetros rumbo a las puertas de Yucumo, ha evidenciado que los indígenas de los llanos también tienen estrategias para debilitar al adversario. Con las dos autoridades a la cabeza de la marcha y rodeados de mujeres, en la mañana del sábado rompieron el bloqueo que había impuesto la policía, que no podía disparar gases lacrimógenos ni utilizar sus armas sin poner en riesgo a las dos autoridades. Ahora están a sólo pocos metros de Yucumo, donde se asegura que los aguarda otro grupo de colonizadores dispuestos a no dejarlos pasar y con la intención de hacer del parque su tierra prometida.  El romper el primer bloqueo policial les dio acceso al agua que se les negaba (no son muchos los que creen que el bloqueo policial era para evitar que los nativos bebiesen de las aguas del arroyo Chaparina supuestamente contaminadas.) Bebieron y no hay noticias de alguien que se hubiese sentido mal. Entretanto, el canciller y el viceministro (otro viceministro logró escapar) fueron también obligados a verificar el daño que caqusaba en muchos de los marchistas la falta de agua. Ayer sábado, dijo el Ministro Sacha Llorenti, había cuatro policías heridos, si bien se conocía la identidad de sólo uno que recibió un flechazo en el cuello. Se ignora la gravedad de los heridos y de la letalidad de la herida causada por el flechazo. El ministro dijo que denunciaría lo ocurrido ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), donde hay varias otras denuncias bolivianas que aguardan un pronunciamiento de los magistrados. Una admisión de la denuncia sería como un dominó que arrastraría a todas las que aún están pendientes. El organismo interamericano está para defender a individuos e instituciones que sostienen que sus derechos han sido avasallados. Pero no se sabe de estados que hubiesen presentado demandas reclamando… ¿qué? ¿Protección ante una marcha de nativos que se oponen a una carretera?

Hasta ahora, la batalla de los Tipnis ha sido ganada por éstos. La causa del gobierno no tiene adherentes públicos sino partes interesadas (los colonos, mayoritariamente productores de coca, actividad que no goza de grandes simpatías en el exterior).

Los días que vienen, como casi todos los de los últimos cuatro años, desde que retorné a Bolivia, no se pintan de celeste.