Día: septiembre 5, 2011

Tipnis: Vigésimo primer día

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El presidente Evo Morales y su Vicepresidente Álvaro García Linera emitieron dos posiciones aparentemente diferentes pero, en el fondo, complementrias. El primer mandatario anunció que ordenará una amplia consulta previa, con participación de no nativos , para construir el controvertido tramo de la carretera San Ignacio de Moxos-Villa Tunari, en el Chapare. El segundo mandatario reiteró que para la obra no hay opciones naturales ni técnicas sino pasar por esa reserva natural. Es su modo de ver, de acuerdo a la información que le han dado, pues él no es ingeniero. Si bien la posición del presidente tiene cartas bajo la manga pues quiere incorporar a los “colonos”  ya asentados en el lugar, muchos de ellos dedicados a sembrar coca, la del “vice” reafirma el  “sí o sí” que ya planteó hace algunos días. Es decir, habrá consulta pero como los llamados colonos parecen ser mayoría, la posición gubernamental no correría riesgos. Los nativos originarios perderían en la consulta.

De acuerdo a la propuesta presidencial, otros votarán al lado de ellos,  y con la de vicepresidente  la obra atravesará el territorio cuya integridad es garantizado por la constitución y por acuerdos internacionales. Dirigentes de las federaciones cocaleras del Chapare han dicho hay unos 5.000 y pico colonos ya asentados en la zona.

Los marchistas han dicho que se oponen a ese tipo de consulta, que refleja los esfuerzos del gobierno por dar un arreglo al conflicto y detener la caminata.

Erbol, la agencia informativa que transmite por internet despachos recibidos desde sus más de 300 radioemisoras rurales afiliadas, subrayó esta tarde que la consulta ofrecida por el presidente está en colisión con el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).  El despacho de Erbol cita el artículo primero, inciso b) de ese convenio que determina que los pueblos y tribus que habiten una región deberán ser consultados, “mediante procedimientos apropiados y en particular a través de sus instituciones representativas cada vez que se prevean medidas legislativas o administrativas susceptibles de afectarles directamente”.

No habla de colonos. Bolivia estuvo entre los primeros países en suscribir ese convenio.

La jornada no fue feliz para los marchistas, que enterraron a su segunda víctima: un niño afectado por diarrea y vómitos que falleció en el hospital de San Borja donde había sido llevado en las últimas horas. Una semana desoués de iniciada la marcha había muerto el joven Pedro Moye Noza, de 14 años, tras ser llevado al hosital de Trinidad. Había estado con sus padres durante tres días. Cayó de una movilidad a la que había logrado subir para hacer menos penosa la travesía. En la jornada, además, dos mujeres indíugenas abortaron: una con tres meses de embarazo; la otra con siete, según Erbol.

Entretanto, partidarios del gobierno –y de la obra- continuaban sus preparativos para detener la marcha a la altura de Yucumo, cerca de San Borja. En algún momento los nativos y simpatizantes –cerca de 2.000- deberían llegar hasta ese lugar.

El martes comienza precedido de un asfixiante suspenso.

Tipnis: Vigésimo día

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La crisis creada alrededor del Tipnis y la marcha que llevan a cabo nativos y simpatizantes del parque nacional Isiboro-Sécure concluyó el vigésimo día sin solución y con una nueva fórmula que marca la continuación del movimiento: tregua movilizada. Es un aporte al rico vocabulario boliviano para designar situaciones que tienden a agravarse.  En este caso es  un cuarto intermedio en las conversaciones que  iniciaron los marchistas, que ahora suman casi dos mil, en San Borja con un frondoso grupo del Poder ejecutivo, incluso ministros y subsecretarios. La perspectiva de una negociación que desemboque en un arreglo para que la obra continúe más o menos como el gobierno la ha planificado se oscureció cuando el presidente Morales y su vicepresidente García Linera dijeron que no existía la posibilidad de desviar el trazado sin tocar ese territorio, de aproximadamente 11.000 kilómetros cuadrados. El lugar es considerado uno de los pocos que todavía conservan gran parte de su flora y fauna originales y los nativos y quienes están al lado de ellos dicen que la obra acarreará destrucción sobre la zona y traerá masivamente consigo a los cocaleros ávidos de nuevas tierras para extender sus plantaciones.

Erbol informó este anochecer que las conversaciones entre los nativos y el gobierno quedaron suspendidas tras la segunda reunión. La marcha continúa. Que se hubiera sabido hasta entonces, pocos kilómetros más adelante, había piquetes de simpatizantes del gobierno y de la obra que se proponían detener la marcha.  Los dirigentes nativos pidieron a las autoridades que despejen el trayecto, de la misma manera que lo hicieron cuando simpatizantes de la marcha realizaron bloqueos en otras regiones en apoyo a la causa del Tipnis.

Los nativos se aferran a la Constitución Política el Estado que les asigna ese territorio y les concede el derecho a ser consultados previamente antes de cualquier iniciativa en torno al lugar. Brasil ha hecho saber que deja pendiente el crédito de más de 300 millones de dólares para la obra mientras no se realice la consulta y tenga el consentimiento de los nativos. El tramo de más de 300 kilómetros es parte de un corredor transoceánico entre el puerto de Santos y el de Arica.

Los marchistas decidieron dejar en manos del presidente Morales la última palabra. Fijaron como plazo hgasta el martes de esta semana para recibir una respuesta formal del presidente. Si eso no ocurrriese, continuarían rumbo a su destino: La Paz, donde esperarían reunirse con el primer mandatario.

A estas alturas, la causa del Tipnis ya alcanzó relevancia mucho más allá de las fronteras nacionales  y ha creado una situación embarazosa para el gobierno que proclama su amor por la madre tierra y se considera abanderado de su defensa.

El presidente tendrá que reflexionar “profundamente por qué los pueblos indígenas del Tipnis no queremos la carretera”, dijo a Erbol el presidente de una subcentral del lugar, Fernando Vargas. Erbol  conforma una red radial e informativa que envuelve directamente a más de 300 emisoras en todo el país y  ha seguido informativamente el paso de la marcha desde sus  inicios.

Vargas, citado por Erbol, dijo que los marchistas esperan que los ministros con quienes conversaron la semana que concluye este domingo hagan conocer al mandatario  que la obra “va a destruir la biodiversidad, va a eliminar toda la naturaleza y va a dejar sin los elementos necesarios para vivir a los indígenas”.

Las autoridades del gobierno presentes en San Borja, por su  parte, entregaron un documento a los dirigentes de la marcha con dos posibles soluciones. Una consiste en trabajar en conjunto  alguna otra opción para el trazado. La otra sería una consulta “democrática y sincera”.  No se conoce oficialmente en qué consistiría ese tipo de consulta ni cuál sería el mecanismo  ¿Plebiscito local?,  ¿regional?