El dilema

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Empieza este lunes un calvario de definiciones políticas para el gobierno del presidente Morales.  Esta vez le toca afrontarlas directamente. Cuando el “gasolinazo”  el aumento debió ser anunciado por el vicepresidente García Linera pues él estaba en Venezuela. Ahora, los nativos del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure) empiezan una marcha a pié de más de 500 kilómetros que pretende llegar hasta La Paz para mostrar su oposición al proyecto carretero estrella del gobierno. La carretera, de más de 300 kilómetros, tiene un trazado que partiría en dos al territorio de los nativos, considerado como una de las áreas más conservadas del mundo, pese a que el propio presidente dice que tal territorio “no es tan virgen”.

El proyecto representa el ser o no ser del gobierno. Al lado de los nativos están numerosas organizaciones defensoras de la naturaleza en muchos lugares del mundo. Los  indígenas no quieren que con ellos se repita la historia triste de los trópicos, parafraseando a Claude-Levi Strauss. Hay un video que circula por la red y atribuye a la carretera el riesgo de abrir más tierras para los sembradíos de coca y una mayor elaboración de cocaína.  Llama al proyecto, que el presidente Morales inició el 3 de junio pasado, un “matricidio”, un asesinato de “la madre tierra” de la que el mandatario se declara defensor.

Ese video, que ahora circula por todo el mundo, dice:  “La decisión de construir la carretera se ha tomado sin seguir los procedimientos técnicos y legales, sin un estudio de impacto ambiental previo, sin aplicar el derecho a consulta de los pueblos indígenas dentro del TIPNIS, vulnerando la misma Constitución Política…” Pide al gobierno ser coherente con lo que habla en los foros internacionales y suspender de inmediato las obras, que tienen el 80% financiado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y social (BNDES) de Brasil (306 millones de dólares).

El TIPNIS goza, legalmente, de doble protección: como territorio indígena y por la CPE. Pero sólo en la letra. Eso no ha evitado que ya haya sufrido depredaciones de “invasores” cocaleros, según, sospecha el documental, ávidos de nuevas tierras para expandir sus plantaciones de “la hoja maldita”, como la llama.  Nótese la diferencia con “hoja sagrada” de la que hablan los defensores ancestrales dela hoja.

Hay una ruptura colosal entre los indígenas de las tierras bajas y el presidente Morales y su principal fuente de apoyo, los cocaleros. Los autores del video consiguen que a los lectores se les erice la piel cuando se lee:  “Como ha sucedido en proyectos similares, la carretera condenará a poblaciones indígenas yuracarés, moxeñas y chimanes, algunas de ellas con escaso contacto con el mundo externo, a su desaparición.”

El ejemplo más próximo es el del gigante Brasil. Su selva atlántica: de más de 1,2 millón de kilómetros cuadrados cuando llegaron los portugueses, ahora tiene menos de 100.000 Km2. Es decir, más del 92% de su área territorial ha desaparecido para convertirse en ciudades, sembradíos y carreteras asfaltadas. De paso, mules de indígenas (se cree que había cinco millones de nativos el año 1500, cuando llegaron los portugueses. Ahora apenas llegarían a los 800.000.

El gobierno es un mar de contradicciones. Fíjense en lo que decía hace pocos días en un folleto el Vicepresidente García Linera: “En el fondo, el capitalismo es suicida, pues en su acción devoradora y devastadora destruye la naturaleza y a la larga también al ser humano”.   No es  una frase fuera de contexto. Corresponde a la manera de pensar de “el fin justifica los medios”, pues no explica cómo esta carretera no sería un estímulo al capitalismo ni cómo la obra sería “humanizar la naturaleza” ni cómo contribuiría a  “naturalizar al ser humano”, según él subraya, citando a Karl Marx.  (El tema del folleto es muy vasto y espero poder abordarlo separadamente en algún momento). Sólo deseo puntualizar que bajo esta manera de ver las cosas, poco se puede esperar de un diálogo, que ni siquiera está a la vista pues la condición de los nativos y de sus aliados es dar marcha atrás con el proyecto. Es una mposibilidad en la que el gobierno no quiere pensar.

Tiene, además otro escollo: Brasil ha dicho que no financiará la obra si no se realiza la consulta con los nativos. Si no la financia Brasil, quién? Estados Unidos tenía previsto desembolsar $615 millones para otra carretera, desde Riberalta hasta La Paz. Desconozco si habría daños  ecológicos. La obra, sin embargo de su precio, no habría significado ningún desembolso para Bolivia, pues era cooperación gratuita al país para que puediese cumplir con los compromisos de la “Cuenta del Mienio”, que vence el 2015. Pero ese plan se esfumó con el mal estado de las relaciones entre Bolivia y Estados Unidos.

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