Día: julio 18, 2011

¿Y ahora?

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Denver Pedraza es  un abogado conocido en Santa Cruz. Su nombre ingresó al vocabulario popular cuando decidió asumir la defensa de los primeros detenidos en el caso de supuesto terrorismo que dirige el fiscal Marcelo Soza, el del Hotel Las Américas, aún sin conclusión. Esta tarde iba a una audiencia en el edificio de la fiscalía de Santa Cruz cuando le dispararon al  menos cuatro balazos que impactaron el brazo, el glúteo y la pelvis y el pecho.

No había acabado de subir el primer escalón de las gradas por las que se ingresa al edificio, cuando testigos citados por la TV dijeron que  dos desconocidos, uno de ellos descripto como moreno, delgado, de estatura mediana,  se le acercaron y le dispararon a quemarropa. Se salvó de la muerte porque el impacto que habría sido mortal dio en el bolsillo del lado izquierdo del pecho, donde tenía dos teléfonos celulares que amortiguaron y desviaron el proyectil.

Muchos de quienes opinaban en los noticiosos de la TV (PAT, No Mentirás) atribuyeron el hecho violento al narcotráfico y a “sicarios” la factura del intento de asesinato. En las 48 horas finales de la pasada semana, la policía descubrió cerca de 300 “laboratorios” artesanales de cocaína. Las tres poblaciones –Kilómetro 40, San Germán y Nuevo Horizonte, cerca de las cuales habían sido instaladas esas fábricas de procesamiento para fabricar “pasta”, el producto previo a la refinación que lo convierte en cocaína, está cerca de Yapacaní y El Chapare, donde las plantaciones de coca cubre una porción importante de las 31.000 hectáreas que organizaciones especializadas aseguran   que hay en Bolivia, 19.000 más de las 12.000 hectáreas legalmente permitidas para “usos domésticos” (léase masticación). Se rata de las poblaciones de Nuevo Horizonte, Kilómetro 40 y San Germán.

Mientras el abogado se desplomaba, desaparecieron de la escena las supuestas dos personas que dispararon. No se tenía noticias precisas de los resultados de los esfuerzos para encontrar a los delincuentes.

El programa que No Me Pierda, de Enrique Salazar, dijo que habría tres sospechosos detenidos, pero sin mayores especificaciones.

El Deber, en su página web de la madrugada, hablaba de dos detenidos, uno de los cuales sería colombiano. Cita a un colega de Pedraza, a quien identifica como abogado Freddy Fernández, quien se habría tendido al pavimento en cuanto escuchó los disparos y le habría gritado a Pedraza que  hiciera lo mismo. Pero éste siguió caminando, y en instantes cayó con el impacto de los balazos. El hombre que disparó vestía una camisa amarilla o mostaza a rayas y era “bajito”, de aproximadamente 1.60 mts., según el relato recogido por El Deber de este abogado. Tras disparar, el “sicario” abandonó con prisa el lugar y luego empezó a correr pues algunas personas decidieron perseguirlo. A partir de ahí no hay  unanimidad en cuanto la ayuda de algún complice que lo aguardaba más adelante y lo habría auxiliado en la fuga.

También en su página web, El Día informó  que personal de investigaciones recogió unos 15 casquillos de los disparos. Un testigo dijo al mismo diario que estaba espaldas al abogado y que escuchó una seguidilla de disparos, como “esterilla de cohetes”  y que imaginó que se trataba de tales, hasta que vio caer un casquillo cerca del lugar donde estaba, de pie. De acuerdo al relato de El Dia, el hecho ocurrió a las 15.05 de la tarde. Según esta versión, quien disparó vestía una camisa amarilla, a cuadros, y pantalón oscuro, y llevaba el revólver oculto en un cartapacio; luego enolvió el arma en un periódico mientras abandonaba apresuradamente el lugar por la plazuela de la Biblioteca Municipal hasta a Av. Bush, donde otra persona lo habría estado esperando en una motocicleta. (A diferencia de las primeras informaciones nocturnas de la TV, esta versión también habla sólo de  una persona que habría hecho los disparos.)

El Mundo dice que en la fuga precipitada el autor de los disparos chocó contra la puerta de un vehículo que demoró unos instantes la huida, cerca del lugar donde sería recogido en motocicleta.

Estrella del Oriente informa que el delincuente hizo algunos disparos antes de darse a la fuga para amedrentar a la gente del lugar, que a esa hora es concurrido.

Una multitud  impresionada por lo ocurrido se arremolinó alrededor del lugar del crimen, cuya mayor huella era un charco de sangre que las estaciones de TV mostraron en sus ediciones nocturnas. Pedraza fue llevado a ua clínica cercana. En la noche, su esposa informó que los médicos le dijeron que el estado del abogado era delicado pero que estaba fuera de peligro.  No hubo más detalles.

Para el desafío que plantea el atentado contra el abogado Pedraza, no hubo ningún pronunciamiento oficial inmediato de las autoridades. En otros países, las  autoridades se habrían dirigido a su país para calmar la ansiedad que ahora ha surgido en Bolivia.

El Secretario de Justicia de la Gobernación, Wladimir Peña, dijo que el presidente Morales había tenido una “actitud permisiva” en la lucha contra las drogas. Las personas que intervinieron en el debate que surgió, mencionaron la recurrencia de escándalos que envuelven a personajes de la vida política del país.  Se recordó reiteradamente los llamados del presidente Morales a sus compañeros cocaleros, de los cuales es también presidente,  para evitar excederse en la producción de la hoja generadora de la droga.

Con este hecho criminal, sumado a disparos misteriosos dirigidos en la madrugada a la fiscal de distrito de Pando, Maria Dely Atiare Salazar (tal como escribió Erbol el nombre de la magistrada) pero sin causarle daños, la violencia coloca otra vez al país en vilo, a menos de tres semanas de haberse retirado de la Convención de Viena para la lucha contra las drogas.

¿Es lo ocurrido el clarinete que anuncia la “colombianización” o “mexicanización” de Bolivia?  Esta noche, en el marco de las especulaciones sobre lo ocurrido, las preguntas surgían a borbotones. Faltaban respuestas.